El sector farmacéutico y la circularidad

La actividad de SIGRE contribuye a reducir la generación de residuos y facilita el aprovechamiento de recursos mediante el reciclado y la valorización energética.

La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) reconoce que el desarrollo de la economía circular es un elemento clave en los esfuerzos de la Unión Europea (UE) para combatir el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

Si bien en los últimos años se han registrado avances positivos en materia de circularidad en Europa, el progreso ha sido lento y todavía estamos lejos de la ambición de duplicar la tasa de circularidad de la Unión para 2030, que actualmente es del 11,8%.

Para mejorar este indicador, que mide la proporción de materiales reciclados y retroalimentados a la economía, la AEMA, en su reciente nota informativa “Medir la calidad del reciclado”, analiza cómo un reciclaje de calidad puede aumentar la circularidad en Europa. Según dicha nota, algunas medidas para aumentar la calidad del reciclado son evitar los sistemas mixtos de recogida, es decir, la recogida de residuos mezclados, e invertir en tecnologías de separación eficaces.

En este contexto, conviene poner en valor iniciativas como SIGRE, una entidad sin ánimo de lucro que se ha convertido en la mayor alianza del sector farmacéutico para avanzar hacia una economía circular en España.

Gracias al esfuerzo y colaboración de compañías farmacéuticas, distribuidores y farmacias, el ciudadano dispone de un sistema específico, cómodo y sencillo para poder depositar los medicamentos sobrantes o caducados.

Mediante la aplicación de un sistema de logística inversa, la distribución farmacéutica es la encargada de recoger de las farmacias los envases y residuos de medicamentos que los ciudadanos han ido depositando en los Puntos SIGRE. Una vez recogidos, en cualquiera de las visitas que realizan a la farmacia diariamente para entregar nuevos medicamentos, son trasladados a sus almacenes y depositados allí en contenedores estanco. Desde ahí, gestores autorizados los llevan hasta la Planta de Clasificación de Envases y Residuos de Medicamentos situada en Tudela de Duero (Valladolid), instalación pionera y referencia en el tratamiento de este tipo de residuos.

Un rasgo característico de la Planta es su alto grado de automatización y el empleo de tecnologías avanzadas de inteligencia artificial (IA) y robótica, lo que convierte a esta Planta en un referente en la separación y clasificación de los residuos, permitiendo reciclar cerca del 70% de los envases.

Un importante ahorro de recursos naturales al que también contribuye el esfuerzo que la industria lleva a cabo en materia de ecodiseño. Durante las dos últimas décadas, las compañías farmacéuticas, con el apoyo de SIGRE, han aplicado más de 3.500 iniciativas en este ámbito, consiguiendo que los envases sean cada vez más ligeros y reciclables.

Unas medidas que perduran en el tiempo al incorporarse a los nuevos formatos que se comercializarán a lo largo de las próximas décadas, multiplicándose así los ahorros en las materias primas y en la energía que son necesarias para su producción y transporte, así como para la posterior gestión medioambiental de sus residuos.

Así, la apuesta del sector farmacéutico por modelos circulares de producción y consumo, junto a un diseño más inteligente de sus envases, resulta clave para reducir el impacto ambiental del medicamento a lo largo de todo su ciclo de vida, en la línea de las recomendaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente para avanzar hacia una economía circular.