MIR de Urgencias: avance histórico que llega con retraso

El Ministerio de Sanidad ha publicado para consulta pública el borrador del programa formativo de la nueva especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias

El reconocimiento oficial de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias ha dado un paso definitivo. El Ministerio de Sanidad ha publicado para consulta pública el borrador del programa formativo de la nueva especialidad, así como los criterios de evaluación de los residentes y los requisitos de acreditación de las unidades docentes. Con este movimiento, se consolida un proyecto largamente esperado por los profesionales y las sociedades científicas del ámbito urgente, y que debutará en la convocatoria MIR 2026.

Desde la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), su presidente, Tato Vázquez, ha valorado positivamente el contenido y la apertura del proceso participativo. En declaraciones a Gaceta Médica, destacó especialmente el modelo de acreditación docente, al que calificó como «nuevo e innovador». También subrayó la importancia de que los futuros especialistas se formen “en los mismos lugares donde ejercerán su labor profesional”, incluyendo hospitales comarcales y centros rurales. Un enfoque que SEMES considera clave para cubrir las necesidades reales del sistema.

Aunque el documento es, en palabras de SEMES, “prácticamente perfecto”, algunas alegaciones menores apuntan a la actualización de ciertos términos técnicos. A pesar del entusiasmo general, SEMES también señala algunas áreas de mejora. Las alegaciones que presentarán se centrarán en matices técnicos, como la actualización de ciertos términos obsoletos o pequeñas cuestiones de formato. Pero el problema principal no está en el documento: está en el calendario. Porque, como advierten desde SEMES, “llega tarde”. Muy tarde.

La convocatoria MIR 2026 contempla únicamente 82 plazas para Medicina de Urgencias y Emergencias. Para una primera promoción, según califican desde la sociedad, es una cifra razonable, pero se queda corta ante la magnitud del déficit que se avecina. SEMES estima que, entre 2023 y 2035, España necesitará entre 500 y 700 especialistas en esta área para cubrir las necesidades del sistema sanitario. Y aunque el plan contempla un crecimiento progresivo de las plazas, los primeros médicos no finalizarán su formación hasta 2032. Es decir, durante los próximos siete años el sistema seguirá sin contar con especialistas reconocidos en un ámbito tan crítico como el urgente.

El Ministerio de Sanidad ya advertía que a partir de 2029 se iniciará un déficit estructural de facultativos, con una brecha estimada del 10% anual. Si a eso le sumamos que las urgencias hospitalarias y extrahospitalarias ya sufren una sobrecarga crónica, la fotografía no deja lugar a dudas: vamos con retraso. Otra vez.

Y el reconocimiento de Urgencias no es el único movimiento en el tablero de las especialidades. Esta misma semana, la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) ha presentado formalmente al Ministerio la solicitud para crear el MIR de Enfermedades Infecciosas. En un comunicado, la sociedad ha informado de que ha trasladado esta petición tanto a Sanidad como a representantes parlamentarios y a las comunidades autónomas. Recuerdan, además, que España sigue siendo el único país de la Unión Europea que no reconoce esta especialidad, a pesar del papel central que ha tenido —y sigue teniendo— en la lucha contra enfermedades emergentes, brotes, pandemias o resistencias antimicrobianas.

A esta reivindicación se suma la petición de la enfermería urgente. Con el reconocimiento médico ya en marcha, desde SEMES también reclaman la creación de una especialidad EIR de Urgencias y Emergencias. “Con los médicos de urgencias ya reconocidos, era evidente que nosotros también debíamos avanzar. Pero no para hacer lo mismo. Cada especialidad es única, y la nuestra debe centrarse en los cuidados especializados en situaciones urgentes y emergentes”, explica Carmen Casal, vicepresidenta de Enfermería de SEMES.

Casal no esconde la precariedad formativa que viven hoy las enfermeras de urgencias. “Ahora se forman como pueden y como quieren. Buscando másteres, cursos… No hay un estándar ni unas prácticas mínimas exigibles. A veces acaban en urgencias por horario o por rotación, sin ninguna preparación previa, y eso genera más riesgos”, denuncia.

La medicina urgente avanza, pero tarde. Urgencias se convierte en especialidad con años de retraso, Enfermedades Infecciosas aún espera reconocimiento, y las enfermeras carecen de formación reglada. No se puede seguir improvisando ni reaccionando siempre ante el colapso. Vamos, otra vez, tarde.


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