En los últimos años, se ha observado un notable incremento de las enfermedades infecciosas a nivel mundial. Amenazas como la gripe aviar, el virus del Nilo Occidental, el dengue y las infecciones de transmisión sexual están bajo el radar de los expertos, quienes subrayan la necesidad urgente de fortalecer los sistemas de vigilancia y de crear la especialidad de enfermedades infecciosas en España. Este paso se considera fundamental ante la creciente preocupación sobre la posible aparición de una nueva pandemia, que los especialistas alertan que será provocada por el virus de la gripe H5N1, ya que es el que está presentando mayor potencial.
En este contexto, la pandemia de COVID-19, que desbordó sistemas de salud y alteró profundamente la vida de millones de personas, dejó lecciones importantes y necesarias. Uno de los mayores aprendizajes fue que, aunque las pandemias no pueden preverse con certeza, sí pueden anticiparse en parte, si se invierte en sistemas de salud robustos, vigilancia epidemiológica y cooperación internacional.
El impacto global que tuvo, y sigue teniendo, la COVID-19 fue profundo y multifactorial. Aunque la comunidad internacional ya había vivido otros brotes de enfermedades infecciosas en las últimas décadas, como el ébola, la COVID-19 demostró la falta de preparación que existía frente a un patógeno altamente transmisible. Sin embargo, también surgieron aspectos positivos, como la colaboración internacional en el desarrollo de vacunas, lo que permitió la creación de tratamientos eficaces en tiempo récord.
Actualmente, varias enfermedades y virus, como la gripe aviar, que ha mutado en diversas cepas con capacidad de transmisión a los seres humanos, y la «enfermedad X», aún no identificada, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) está evaluando actualmente en la República Democrática del Congo, están poniendo de relieve la importancia de la vigilancia y el control epidemiológico. En esta línea, Luis Buzón, experto en enfermedades infecciosas y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), explicó en declaraciones a Gaceta Médica la situación actual de la gripe aviar y el riesgo potencial que representa exponiendo que en Europa, incluyendo España, no se han registrado casos en humanos de H5N1, pero sí una extensión considerable entre animales. «Este virus ha dejado de ser exclusivamente aviar y afecta a un espectro más amplio de especies, lo que aumenta el riesgo de adaptaciones que faciliten la transmisión a humanos».
«Este virus ha dejado de ser exclusivamente aviar y afecta a un espectro más amplio de especies, lo que aumenta el riesgo de adaptaciones que faciliten la transmisión a humanos»
Luis Buzón, experto en enfermedades infecciosas y portavoz de SEIMC
Potencial pandémico
«El H5N1 es actualmente el virus con mayor potencial para causar una pandemia», aseguró Buzón. Aunque para ello necesitaría cumplir tres factores esenciales: ser novedoso para la humanidad, en este caso, el H5N1 es un virus relativamente nuevo para la mayoría de la población mundial y, desde 1996, solo se han documentado alrededor de 1.100 casos en humanos. Por otro lado, tener capacidad de infección que tiene H5N1, que ya ha demostrado ser capaz de infectar a humanos, con casos registrados en varios países. De momento, tener la capacidad de transmitirse entre humanos es el eslabón faltante. Aunque el H5N1 aún no puede transmitirse eficazmente entre personas, las mutaciones aleatorias en su genoma podrían facilitar este salto, especialmente en entornos donde interactúan humanos y animales, como granjas de aves y cerdos.
Por otro lado, la OMS ha señalado que el brote de «enfermedad X» podría ser el primer indicio de un nuevo patógeno con el potencial de convertirse en una amenaza global, aunque aclara que, en la actualidad, el riesgo internacional sigue siendo bajo. Detectada por primera vez en octubre en la provincia de Kwango, la enfermedad afecta principalmente a niños pequeños y a personas con desnutrición severa, manifestando síntomas como fiebre, dificultades respiratorias, tos y anemia, lo que sugiere que podría tratarse de una enfermedad respiratoria aún no identificada.
En esta línea, Javier Membrillo, vicepresidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), en declaraciones a Gaceta Médica destacó que hasta el momento se conoce que «ha habido un clúster de casos de una enfermedad que parece de perfil respiratorio en una zona rural remota con bajo nivel, no solo de asistencia sanitaria, sino simplemente de acceso a una nutrición básica, en una zona remota selvática del Congo». Estas primeras informaciones de primeras hacen pensar en perfiles de patologías asociados a fiebres hemorrágicas o a posibles nuevos virus que desencadenen pandemias, «pero de momento lo que sabemos es que no se ha identificado ningún nuevo patógeno, ni ningún patógeno productor de fibras hemorrágicas«, subrayó Membrillo.
No obstante, el vicepresidente de SEIMC quiso resaltar que «aunque es improbable que el brote en el Congo origine la próxima pandemia, la experiencia demuestra que España debe estar mejor preparada para enfrentar futuras emergencias de salud pública». «No podemos permitirnos ser el último país en estar listo clínicamente para manejar una epidemia o pandemia», concluyó.
La Estrategia de la Industria Farmacéutica
La recientemente aprobada Estrategia de la Industria Farmacéutica (2024-2028) establece la hoja de ruta para los próximos cuatro años, bajo diversos ejes: el acceso de los pacientes, la cobertura de necesidades médicas no satisfechas y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), el fomento de la investigación, la innovación y el desarrollo, y la competitividad del sector, garantizando una cadena de suministro robusta y ecosostenible.
Elaborado por los Ministerios de Sanidad, Hacienda, Industria y Turismo, y Ciencia, Innovación y Universidades, junto con las principales patronales del sector, el texto destaca el papel crucial de la industria farmacéutica en las infraestructuras críticas del país. Durante la pandemia de COVID-19, se demostró su capacidad para suministrar medicamentos esenciales, fortalecer la producción nacional y contribuir a la autonomía estratégica del país. Así, la estrategia subraya el compromiso del sector con el aumento de las reservas estratégicas y el fortalecimiento de las capacidades industriales para asegurar el suministro de medicamentos vitales.
Ante la amenaza de futuras pandemias, el Gobierno ha creado la Reserva Estratégica de Capacidades Nacionales de Producción Industrial (RECAPI) para garantizar el suministro de recursos esenciales durante crisis sanitarias. Esta reserva permitirá una rápida adaptación de la industria para producir bienes estratégicos en emergencias. Además, prioriza la investigación en enfermedades infecciosas emergentes, como COVID-19, Ébola y Zika, con el apoyo del Instituto de Salud Carlos III en iniciativas de investigación europea. La pandemia ha evidenciado las vulnerabilidades de las cadenas de suministro globales, y la estrategia busca asegurar la autonomía estratégica en la industria farmacéutica y de salud.