España, ante el reto de liderar la investigación

Tribuna por Pablo Sierra, director de Patient Value Access & Corporate Affairs para España y Portugal de Takeda.

España es referente en ensayos clínicos en Europa, según revela un reciente informe de la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas, EFPIA, según el cual nuestro país fue el que más estudios de este tipo inició en el año 2023. Este buen posicionamiento refleja la firme apuesta y compromiso de la industria farmacéutica por investigar en España, donde encuentra condiciones favorables para el desarrollo de la investigación.

Contamos con un ecosistema sanitario robusto, una infraestructura de investigación avanzada, hospitales de alto nivel y profesionales altamente cualificados e implicados. Otro aspecto que promueve el impulso de los ensayos clínicos en España es la colaboración existente entre la industria farmacéutica e instituciones públicas y otras entidades como grupos cooperativos de investigación.

Que seamos un país atractivo para investigar es el resultado del papel que asumen todos estos agentes del sistema sanitario. En los laboratorios, los científicos trabajan para desarrollar nuevos tratamientos; en los hospitales, los médicos y enfermeras buscan brindar la mejor atención posible; en las oficinas de los reguladores, se toman decisiones críticas para garantizar la seguridad de cada tratamiento; mientras que los pacientes y sus familias también intervienen, con su defensa de un modelo sanitario de calidad y equitativo.

Gracias a este ecosistema, España ha logrado posicionarse a la vanguardia en ensayos clínicos, y aunque hay retos a afrontar, se nos presentan grandes oportunidades para seguir avanzando. Entre ellas, las que ofrecen la digitalización y la inteligencia artificial (IA). Su relevancia en los avances científicos es subrayada por el informe anual del Foro Económico Mundial sobre las 10 tecnologías emergentes para afrontar los desafíos globales, que destaca el uso de estas herramientas en el hallazgo de nuevos tratamientos.

La IA ha demostrado su capacidad para optimizar el diseño de los estudios, gracias al análisis de grandes volúmenes de datos, así como para la selección de pacientes y la monitorización de los datos recopilados en los ensayos. Las posibilidades de esta tecnología para identificar nuevas moléculas y dianas terapéuticas en la investigación básica o para predecir el comportamiento de un tratamiento en determinados grupos de pacientes también indican la inexcusable necesidad de apostar por ella.

Su uso debe permitir una transformación del sector sanitario que sin duda se traducirá en una aceleración de cada punto de la cadena de valor del medicamento, desde las primeras fases de investigación hasta el acceso a los tratamientos y postcomercialización de los medicamentos. España está preparada para liderar todo este proceso. Hagámoslo.