La ministra de Sanidad, Mónica García, ha aprovechado su llegada a la reunión de ministros de Salud de la Unión Europea (EPSCO) en Bruselas para fijar una posición firme en torno al debate europeo sobre el abastecimiento farmacéutico y la respuesta frente a la gripe. Su intervención ha buscado reforzar la idea de que España llega al encuentro con una estrategia clara y alineada con los principios de autonomía estratégica, solidaridad entre Estados miembros y cooperación en materia de salud pública. En ese marco, ha confirmado la importancia de la votación de este miércoles sobre el protocolo común frente a la gripe, una herramienta que el Gobierno considera clave para afrontar una epidemia que vuelve cada invierno.
García ha explicado que la delegación española acude a la cita europea con un mensaje centrado en la seguridad de los pacientes y en la necesidad de reforzar la coordinación comunitaria. Según ha señalado, España reclama que la UE avance hacia un modelo que garantice cadenas de producción más estables y menos dependientes de terceros países. Lo ha expresado de forma contundente al afirmar que España defiende «una postura absolutamente irrevocable, que es la solidaridad entre los estados miembros». En su opinión, el acceso equitativo a los medicamentos es una condición indispensable para evitar «una Europa a dos velocidades» en materia de salud.
La ministra ha insistido en que el debate sobre el abastecimiento debe enmarcarse dentro de la autonomía estratégica europea. Ha defendido que esta visión no está reñida con explorar nuevas fórmulas de coordinación, incluso si algunas de ellas no pasan necesariamente por las compras conjuntas. Sobre este punto, ha respondido que Europa puede «articular mecanismos para que podamos hacer esa autonomía estratégica y que podamos tener de alguna manera estrategias conjuntas» sin que ello implique perder flexibilidad para los Estados miembros. Recordó que las compras unificadas funcionaron durante la vacunación de la COVID-19, pero también admitió que después de la pandemia se generaron «marcos muy cerrados» que limitaron las opciones de adquisición de los países.
La ministra también fue preguntada por el debate europeo sobre un posible presupuesto sanitario específico dentro del próximo marco financiero plurianual. En este punto se mostró prudente, reconociendo que los Estados miembros continúan negociando. En sus palabras, «estamos hablando de ello y estamos teniendo reuniones», aunque todavía no existe una posición definitiva al respecto. Con ello quiso transmitir que España participa activamente en la discusión, pero evita anticipar un cierre prematuro de la negociación.
El foco nacional de su intervención llegó al abordar la situación epidemiológica de la gripe en España, que continúa al alza tanto a nivel nacional como europeo. García recordó que el país ya ha superado los umbrales que marcan el inicio de la fase epidémica y subrayó la necesidad de coordinar la respuesta institucional. Explicó que el Ministerio de Sanidad lleva meses impulsando un protocolo común para todas las comunidades autónomas, una herramienta que considera imprescindible para evitar disparidades y maximizar la efectividad de las medidas de salud pública. Denunció que el año pasado esa estrategia no pudo activarse porque «las comunidades del Partido Popular vetaron y bloquearon ese protocolo».
La decisión vuelve ahora a manos del Consejo Interterritorial, que votará este miércoles su aprobación. García describió la cita como un punto de inflexión y aseguró que el Gobierno confía en que esta vez el documento salga adelante. Recordó que la gripe provoca cada año miles de ingresos y un número significativo de muertes; solo en la última temporada, según apuntó, «fallecieron 3.300 personas tanto de gripe como de vrs». Por ello, insistió en que España debe tomarse esta votación «como un reto de país».
La ministra aprovechó para reiterar que las medidas incluidas en el protocolo son sencillas, asumibles y basadas en la experiencia adquirida durante la pandemia. Destacó que el uso de mascarilla es la intervención más eficaz en fases de alta transmisión y recordó que ponerse la mascarilla ante síntomas respiratorios es un gesto básico para proteger a los demás. También señaló que, si los indicadores lo requieren, será necesario «hacer obligatorio ese uso de mascarilla en centros hospitalarios, en centros de salud y en residencias». Concluyó recalcando que se trata de una herramienta «muy sencilla» que España ya demostró que puede implementar con éxito durante la crisis sanitaria.