Mónica García presenta el Plan de Calor 2025: «No es solo una molestia veraniega, es un riesgo para la salud»

La ministra de Sanidad ha detallado el Plan nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperatura sobre la salud de 2025, dejando claro que "no basta con tratar el calor como una emergencia puntual" y que hay que poner el foco en las personas más vulnerables

En la presentación del Plan de Calor 2025, Mónica García, ministra de Sanidad, subrayó que el calor extremo no debe considerarse «solo una molestia veraniega», sino «un riesgo para la salud pública«. Según la ministra, las olas de calor están aumentando en frecuencia, duración e intensidad debido al cambio climático, lo que supone una amenaza creciente para la población. García destacó que las altas temperaturas no solo empeoran enfermedades preexistentes como diabetes, asma, y problemas cardiovasculares, sino que pueden desencadenar golpes de calor letales. Además, alertó sobre las «muertes silenciosas» que ocurren durante las olas de calor, las cuales son atribuidas al empeoramiento de patologías subyacentes.

Durante su intervención, Mónica García detalló que en los últimos tres años se han registrado miles de muertes atribuibles al calor, con 4.813 muertes en 2022, 3.009 en 2023 y 2.012 en 2024. Estos datos reflejan el impacto indirecto del calor, que agrava condiciones de salud existentes sin que se detecten de inmediato. «El calor no solo sube la temperatura; también multiplica las desigualdades sociales y empeora las condiciones de vida de quienes ya enfrentan dificultades«, explicó García, refiriéndose a cómo las altas temperaturas afectan de manera desproporcionada a personas vulnerables, como los ancianos o aquellos que viven en condiciones precarias.

Héctor Tejero, asesor en el Gabinete de la Ministra de Sanidad, también participó en la presentación y remarcó que las olas de calor son ahora la principal causa de mortalidad asociada al cambio climático en España. Según Tejero, el aumento de las hospitalizaciones relacionadas con el calor ha sido significativo, con un incremento del 10% en los últimos años, además de un 17,4% en los accidentes laborales vinculados al calor extremo. Tejero señaló que la adaptación al calor y la preparación son fundamentales para mitigar los efectos negativos sobre la salud, y destacó el papel esencial de los sistemas de aviso, los refugios climáticos y el aumento de las zonas verdes en las ciudades.

El Plan de Calor 2025 tiene como objetivo reducir el impacto del calor en la salud de la población, especialmente en los grupos más vulnerables. El plan establece protocolos de actuación que incluyen la coordinación entre las comunidades autónomas, los servicios sociales y los centros sanitarios. Además, incorpora medidas de comunicación y un sistema de avisos a través de la herramienta Meteosalud.es, que proporciona alertas sobre el riesgo de calor en función de las condiciones meteorológicas de cada zona. Esta herramienta es clave para que los ciudadanos puedan estar informados sobre el impacto del calor extremo en su salud y tomar medidas preventivas.

El Plan también se enfoca en la adaptación de los entornos urbanos y las viviendas para reducir la exposición al calor. Mónica García explicó que la falta de espacios verdes, la densidad de edificaciones sin aislamiento adecuado y el urbanismo deficiente agravan los efectos del calor. En este sentido, la ministra enfatizó que el calor no afecta de manera uniforme a la población, sino que varía según el entorno en el que se viva. «No es lo mismo vivir en un barrio arbolado que en una zona sin sombra, ni estar en una casa adaptada al calor que en una sin ventilación adecuada«, señaló.

Una de las principales innovaciones del Plan de Calor 2025 es la adaptación de los niveles de riesgo según las características personales y ambientales de cada zona. En función de la edad, enfermedades crónicas o condiciones socioeconómicas, el riesgo de sufrir efectos adversos por el calor aumenta. Tejero detalló que se ha incorporado un sistema de avisos que diferencia los niveles de riesgo según el impacto potencial en la salud de las personas, con categorías que van desde el riesgo bajo hasta el extremo. Esto permite personalizar las recomendaciones y alertas para cada individuo, lo que facilita la toma de decisiones informadas.

De este modo, el Plan de Calor 2025 se presenta como una herramienta integral de prevención, respuesta y coordinación frente al riesgo de las altas temperaturas. Según Mónica García, la preparación y la adaptación al calor son fundamentales para minimizar su impacto y proteger la salud pública. Con este plan, el gobierno busca que tanto las autoridades como los ciudadanos tomen conciencia de los riesgos del calor extremo, implementando medidas preventivas y adaptativas para reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida durante los períodos de altas temperaturas.


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