3 de cada 10 pacientes no toman la medicación prescrita al año de haber sufrido un infarto agudo de miocardio. Estas conclusiones se han obtenido con los cálculos del número de fármacos retirados en farmacia por los pacientes. Así, se ha observado que los pacientes toman más algunos grupos de fármacos que otros. La Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha subrayado que no cumplir con el tratamiento tras un evento de este tipo puede incrementar el riesgo de complicaciones cardiovasculares y de muerte, así como de reingresos hospitalarios.
Se trata de una conclusión obtenida por un estudio realizado por un grupo de investigadores del Hospital Universitario 12 de Octubre, la Universidad Complutense de Madrid y el Centro Español de Investigación Farmacoepidemiológica. Estas conclusiones han sido presentadas en el Congreso SEC24 de la Salud Cardiovascular, que se celebra hasta este sábado 26 en el Palacio Euskalduna Bilbao.
De esta forma, cuando un paciente sufre un infarto agudo de miocardio, se le prescriben diferentes tipos de fármacos con el objetivo de evitar que ocurra un nuevo evento cardiovascular. Por ejemplo, fármacos para reducir el colesterol total y el conocido como colesterol “malo” (LDL), para evitar la formación de nuevos trombos en las arterias del corazón o para el control de la presión arterial o la frecuencia cardiaca, tal y como ha la SEC indicado en un comunicado.
“De acuerdo con nuestros datos, los pacientes son más adherentes a las estatinas (fármacos para bajar el colesterol) que a aquellos que impiden la formación de nuevos trombos, como el ácido acetilsalicílico”, según ha explicado Guillermo Moreno Muñoz, primer firmante del estudio. Las diferencias en la adherencia a los distintos fármacos pueden ser debidas a la aparición de diferentes efectos adversos, que pueden ser más o menos molestos para los pacientes, como la aparición de dolor muscular en el caso de las estatinas, o la aparición de sangrados superficiales, como hematomas o sangrados de encías, en el caso del ácido acetilsalicílico. “En cualquier caso, es necesario que hagamos estudios de naturaleza cualitativa para tener información real de los verdaderos motivos que empujan a los pacientes a no tomar la medicación”, según ha puntualizado.
Diferencias entre hombres y mujeres
Atendiendo a la división por sexos, el estudio ha encontrado que la adherencia a fármacos en las mujeres con infarto agudo de miocardio oscila entre el 63,8% y el 83,1%. En el caso de los hombres se encuentra entre un 50,3% y un 79,2%. No obstante, el primer firmante del trabajo indica que la muestra estaba primordialmente constituida por hombres. Por tanto estas diferencias no son estadísticamente significativas por una falta de representación de las mujeres, según han explicado.
En este sentido, la SEC tiene en marcha a través de su Agencia de Investigación (AISEC) el estudio GENAMI, liderado por Héctor Bueno. “El objetivo de este estudio es evaluar si existen diferencias entre mujeres y hombres en el nivel de adherencia a los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos en pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio, tomando en consideración los factores biológicos, farmacológicos y sociales (socioeconómicos, culturales o de género) de las personas y analizando la posible influencia que éstos puedan tener”, tal y como ha detallado.
Asimismo, Moreno ha añadido que el estudio GENAMI permitirá «confirmar o refutar nuestros datos en una población más amplia y representativa de la población española, con una participación 1:1 de mujeres y hombres y nos dará información adicional más precisa para conocer las diferencias por sexo en la adherencia al tratamiento”.
Impacto en el pronóstico
La SEC ha recordado que la falta de adherencia al tratamiento tiene un importante impacto en el pronóstico. No seguirlo puede incrementar el riesgo de muerte, de complicaciones cardiovasculares y de reingresos hospitalarios, entre otras complicaciones. De hecho, algunos estudios han observado un incremento de entre el 12% y el 25% de mortalidad por el incumplimiento terapéutico de las estatinas. También, un incremento del 56% del riesgo de mortalidad por el incumplimiento de un tipo concreto de fármacos antihipertensivos, los IECAs/Ara-II. Los autores del trabajo han recordado que “sin adherencia no hay eficacia terapéutica” y apuestan por la “educación de calidad” para el paciente que permita mejorar el cumplimiento del tratamiento.
Por último, la SEC ha informado de que el Congreso Nacional ofrece una plataforma única para el intercambio de conocimientos y la actualización profesional. Con la participación de cerca de 4.000 especialistas nacionales e internacionales en cardiología, medicina de familia, atención primaria, investigación y otras áreas relacionadas con la salud cardiovascular, el evento incluirá más de 200 sesiones y la presentación de cerca de 1.300 comunicaciones. En esta edición, han reafirmado su compromiso con la sostenibilidad, impulsando un Plan de Sostenibilidad para reducir la huella de carbono del congreso.