«El 81% de los pacientes con cáncer de pulmón detectado por cribado se salvan»

A día de hoy "la evidencia sobre la eficacia del cribado de cáncer de pulmón es abrumadora gracias a ensayos clínicos y otros estudios en Inglaterra, Estados Unidos o Cataluña. Proyectos como CASSANDRA buscan demostrar la viabilidad de la implantación de un cribado en el SNS, a lo que se suman proyectos piloto como el de Galicia.

Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Pulmón, que se conmemora cada 17 de noviembre, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha recalcado la urgencia de implementar un programa nacional de cribado. El cáncer de pulmón sigue siendo el tumor más letal en todo el mundo. En España, se diagnostican aproximadamente 34.000 nuevos casos cada año, situándolo como el tercero en incidencia, con un crecimiento notable entre las mujeres. A pesar de los avances, su mortalidad continúa siendo muy alta, con más de 23.000 fallecimientos registrados en 2024.

SEPAR destaca que el cribado precoz mediante Tomografía Computarizada (TC) de baja dosis es la herramienta clave para detectar la enfermedad en fases tempranas, lo que permitiría reducir la mortalidad y mejorar significativamente el pronóstico de los pacientes.

Luis Seijo, miembro del Área de Oncología Torácica de SEPAR, subraya en una entrevista con Gaceta Médica que «la diferencia entre un diagnóstico tardío y uno precoz marca la diferencia«. Actualmente, dos terceras partes de los pacientes que acuden al médico con síntomas son diagnosticados en un estadio avanzado, frecuentemente inoperable.

Sin embargo, la situación cambia radicalmente con el cribado, ya que con el uso de la «TC de baja dosis permite identificar tumores en fases iniciales, cuando la cirugía o los tratamientos curativos son realmente eficaces«, explica Seijo. El impacto en la supervivencia es drástico, ya que «el 81% de los pacientes con cáncer de pulmón detectado por cribado se salvan, se curan, incluidos el 95% de aquellos que tienen un estadio 1A».

El proyecto CASSANDRA: demostrando viabilidad nacional

Mientras países como Polonia, República Checa o Croacia ya cuentan con programas nacionales de cribado, España busca sentar las bases para su implementación a través del Proyecto Cassandra. Impulsado por SEPAR junto a otras sociedades científicas, este proyecto piloto busca generar la evidencia necesaria para una futura estrategia estatal.

Seijo asegura que «la evidencia sobre la eficacia del cribado es abrumadora gracias a ensayos clínicos aleatorizados ya realizados». Por ello, el proyecto CASSANDRA «busca hacer viable su implantación en nuestro contexto sanitario, demostrando su viabilidad en nuestro país, en el sistema público«.

El proyecto, de carácter multicéntrico y vivo, ya ha reclutado a más de 1.000 individuos en 13 hospitales de seis comunidades autónomas. Además de la evaluación de la TC de baja dosis, CASSANDRA integra «estrategias de prevención y deshabituación tabáquica como parte esencial del proceso».

Este proyecto incluye el «desarrollo de una seroteca para investigar biomarcadores que permitan optimizar los criterios de inclusión y personalizar la detección precoz». El cribado se dirigiría principalmente a «fumadores o exfumadores de larga evolución, con un rango de edad clave situado generalmente entre los 50 y los 75 años».

Costo-eficacia y beneficios colaterales

Una de las principales barreras para la implementación ha sido la preocupación sobre la rentabilidad económica. No obstante, Seijo es categórico al respecto, apuntando a que «para mí no hay ninguna duda. El cribado de cáncer es coste-eficaz. Sobre todo teniendo en cuenta que el cáncer de pulmón es actualmente el tumor más letal, responsable del 20 % del gasto total en cáncer. Si algún cribado va a ser coste-beneficioso es precisamente el de cáncer de pulmón».

Los datos de países con programas activos confirman esta postura, ya que «los estudios ingleses de vida real sitúan el coste-beneficio en unas 8.000 libras por año de vida ajustado a calidad (AVAC), un valor altamente coste beneficioso si se compara con los 25.000 euros por AVAC considerados rentables en España». Además, los estudios demuestran que «el gasto en cribado se compensaría de forma casi mayoritaria, digamos, por el ahorro en el tratamiento de enfermedad avanzada, según demuestran estudios canadienses y catalanes. Se está viendo ya el impacto, por ejemplo, en los Estados Unidos en una desviación hacia estadíos más iniciales de la enfermedad gracias a la implementación de cribados».

En España ya hay programas piloto como el de Galicia que «comenzó con unos cientos de pacientes y ahora se ha propuesto cribar a más de 10.000. Las autoridades gallegas refieren una inversión de 60.000 €, lo que implica que el coste no llega ni a 6 € por paciente»

«La complejidad del cribado por TC de baja dosis, que obviamente requiere protocolos y recursos mayores, radica en que va más allá del diagnóstico oncológico», aportando lo que Seijo denomina «beneficios colaterales». «Es especialmente complejo porque la técnica de imagen (TAC) no ofrece un resultado simple de positivo o negativo, sino que presenta hallazgos secundarios que deben ser gestionados. La imagen ofrece información esencial sobre la salud general del paciente fumador o exfumador, «detectando indicios de enfermedad cardiovascular, enfisema, EPOC u osteoporosis. El cribado va solo de cáncer y curiosamente en el pulmón va más allá de esto».

Seijo explica que «si la prueba detecta calcificaciones coronarias importantes, una cuarta parte de las muertes en los programas de cribado se deben a enfermedad cardiovascular, no oncológica, se puede intervenir inmediatamente. Puedo insistir en la deshabituación tabáquica y conseguir que esa persona que fuma deje de fumar, consiguiendo reducir su riesgo cardiovascular en un año a la mitad«. Por otro lado, insisten en que “la participación de Atención Primaria en el reclutamiento y seguimiento de estos individuos es la clave del éxito”.

Lucha contra el estigma y avances tecnológicos

Para que el cribado funcione, la adherencia y la concienciación ciudadana son fundamentales. Seijo reconoce que «existe un estigma social, donde una minoría sí que piensa que el que fuma ‘se merece lo que tiene’«.

El estigma es peligroso porque «funciona tanto con aquellos que estigmatizan como con los estigmatizados. Tenemos que educar a aquellos que fuman, y a los que no fuman también, de que fumar es una enfermedad y no un hábito, no es una elección de vida«. Este estigma «puede generar reticencias en el paciente que necesita el cribado, ya que puede creer que se merece lo que tiene y evitar acudir al médico«.

Lo importante es que “sean conscientes de que el cáncer de pulmón no es el fin, sino que tienes una opción de detectarlo a tiempo y curarte», porque “nos hace falta más, yo diría que concienciación ciudadana de del beneficio del cribado. Tenemos una administración que de momento no está siguiendo las recomendaciones ni europeas, ni de las sociedades científicas, ni de la propia Organización Mundial de la Salud”.

Las recientes polémicas con los datos de los cribados entre algunas Comunidades Autónomas y el Ministerio de Sanidad, «no creo que perjudiquen tanto a la imagen de los cribados para la sociedad. Soy optimista. La realidad es que funcionan y ahora se lo tomarán a más en serio«.

A nivel técnico, el especialista enfatiza que los avances recientes han hecho el cribado más eficiente y seguro. La dosis de radiación del TAC de baja dosis se ha reducido drásticamente, siendo ahora «prácticamente la misma que de una radiografía de tórax». Además, «las técnicas quirúrgicas han evolucionado de la toracotomía a la toracoscopia, permitiendo que los pacientes se recuperen mucho más rápido y con menos dolor. En vez de estar ingresados una semana en el hospital con mucho dolor, se van a casa al día siguiente de la cirugía».

El Proyecto CASSANDRA también incorpora la vanguardia tecnológica con el uso de Inteligencia Artificial. «Utilizamos la inteligencia artificial integrada en proyectos como el primer lector de los TACs que no solo agiliza el proceso y reduce el coste, sino que también homegeniza el proceso».

Perspectivas de implementación

A pesar de no seguir las recomendaciones europeas ni de la OMS, sobre la necesaria implantación de estos cribados, Seijo se muestra optimista respecto al futuro de la implementación a nivel nacional: «La evidencia científica es abrumadora, favorable. Yo creo que es imparable. Con la Unión Europea y la OMS recomendándolo, y el avance de los programas piloto autonómicos, como el de Galicia, creo que la cuestión es solo de tiempo y de voluntad política. Quiero pensar que en los próximos dos a tres años las administraciones darán ese paso definitivo de, si no hacer un piloto muy ambicioso, directamente implementarlo«.


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