La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) ha presentado los resultados de su encuesta anual sobre tabaquismo, que este año ha contado con la participación de 9.500 personas. Uno de los datos más preocupantes es que el 93% de quienes usan cigarrillos electrónicos o vapeadores también consumen tabaco tradicional, lo que evidencia que estos dispositivos no están ayudando a dejar de fumar, sino más bien reforzando la adicción a la nicotina. Desde semFYC advierten que las supuestas estrategias de «reducción de daños» son en realidad campañas de marketing de la industria tabacalera.
La encuesta también pone el foco en la permisividad que muestran los jóvenes hacia el consumo de tabaco en espacios públicos. Mientras el 74% de la población general apoyaría prohibir fumar en terrazas de bares y restaurantes, solo el 56,3% de los jóvenes entre 14 y 18 años está de acuerdo con esta restricción. Esta tendencia se repite en otros espacios sensibles, como paradas de autobús o entornos escolares, donde la aceptación de espacios sin humo entre los menores es notablemente inferior a la media general.
Este comportamiento juvenil coincide con un incremento del consumo de vapeadores y tabaco calentado entre los jóvenes, considerados por semFYC como una puerta de entrada al tabaquismo para menores. De hecho, el 19,3% de los adolescentes entre 14 y 18 años reconocen fumar, a pesar de que está prohibida su venta a esta edad, y un 11,1% utiliza cigarrillos electrónicos. Estos datos son alarmantes porque reflejan una normalización del consumo de nicotina en edades donde no debería existir acceso legal ni social.
El estudio revela que la mayoría de la población apuesta por ampliar los espacios sin humo, incluyendo entornos escolares y paradas de autobús. Sin embargo, la brecha generacional es clara: mientras alrededor del 85% de la población apoya estas medidas, solo un 71% de los jóvenes de 14 a 18 años lo hace. Esta diferencia puede estar relacionada con la percepción errónea entre los adolescentes de que los vapeadores son menos dañinos, lo que dificulta el éxito de las políticas de prevención y control.
En materia fiscal, hasta un 74,6% de la población respalda subir los precios del tabaco y productos relacionados, como los vapeadores, para desalentar su consumo. La semFYC recuerda que en España el precio medio del paquete de cigarrillos es considerablemente más bajo que en otros países europeos, y aboga por equiparar impuestos y regulaciones para reforzar la lucha contra el tabaquismo. Además, la concienciación sobre el impacto del empaquetado genérico ha crecido, con casi un 40% de los encuestados reconociendo su utilidad para reducir el consumo.
El tabaquismo sigue siendo un problema sanitario grave, con cerca de 50.000 muertes anuales en España y asociación con múltiples enfermedades crónicas. Por ello, la semFYC refuerza la importancia de campañas preventivas, educación dirigida a jóvenes y medidas regulatorias que aborden todas las formas de consumo de nicotina, incluidos los dispositivos electrónicos. La Semana Sin Humo, que se celebra desde hace 26 años, busca precisamente sensibilizar a la sociedad y apoyar la deshabituación, especialmente desde la Atención Primaria.
De este modo, estos datos ponen en evidencia la necesidad de políticas más estrictas y de mayor educación para evitar que el vapeo y otras formas de consumo normalicen el tabaquismo entre los más jóvenes, que son el grupo de mayor vulnerabilidad y donde se decide gran parte del futuro del control del tabaco en España.