La administración subcutánea de amivantamab es factible y bien tolerada por los pacientes

El ensayo PALOMA-2 analiza la formulación subcutánea de amivantamab en combinación con lazertinib en el tratamiento de pacientes con CPNM avanzado con mutaciones EGFR

amivantamab

En el marco del Congreso Europeo de Cáncer de Pulmón 2025 (ECCL), celebrado en París, Johnson & Johnson ha presentado los últimos datos obtenidos del estudio fase 2 PALOMA-2. Este ensayo analiza la formulación subcutánea (SC) de amivantamab en combinación con lazertinib en el tratamiento de pacientes con cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) avanzado con mutaciones EGFR (ex19del y L858R).

El estudio fase 2 PALOMA-2 incluyó cohortes de pacientes sin tratamiento previo, similar al estudio MARIPOSA. Los últimos datos, notificados durante la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) de 2024, reflejaron que tras una mediana de seguimiento de 8,6 meses, los pacientes mostraron una tasa de respuesta global (TRG) del 77% para la combinación de amivantamab subcutáneo y lazertinib.

Además, también se observó una reducción significativa de las reacciones relacionadas con la perfusión, que solo se presentaron en un 15% de los pacientes tratados con la formulación subcutánea, frente a un 63% en los tratados con la versión intravenosa. Esta mejora en la tolerabilidad se complementó con un tiempo de administración más corto, lo que resuelve una necesidad no cubierta en el tratamiento del CPNM con mutaciones de EGFR.

Ahora, en un evento para medios de comunicación organizado por J&J, titulado «Transformando las estrategias de tratamiento en cáncer de pulmón: los últimos datos del ELCC 2025«, la compañía ha presentado nuevos datos sobre PALOMA-2.

Transición subcutánea factible

Pascale Tomasini, profesora asociada de Oncología Torácica del Departamento de Oncología Multidisciplinar e Innovaciones Terapéuticas de Marsella (Francia), fue la encargada de exponer los nuevos datos en el encuentro.

Esta parte del estudio evaluó la transición de amivantamab intravenoso a la formulación subcutánea en pacientes previamente tratados con la versión intravenosa. Según Tomasini, la transición fue factible sin reacciones adversas relacionadas con la administración y el perfil de seguridad fue comparable entre ambas formulaciones.

«La mayoría de los pacientes mostraron una preferencia clara por la administración subcutánea, encontrándola más conveniente y menos intrusiva que la intravenosa», indicó Tomasini.

La combinación de amivantamab subcutáneo y lazertinib también fue bien tolerada, lo que plantea una opción viable y atractiva para mejorar la experiencia de los pacientes con CPNM avanzado. Este enfoque podría representar un avance importante, no solo en términos de eficacia, sino también en la calidad de vida de los pacientes, al reducir las complicaciones relacionadas con la administración intravenosa y mejorar la satisfacción general con el tratamiento.


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