La reciente expedición CSIC-UNESPA a bordo del velero Australis ha concluido con resultados alarmantes sobre la propagación del virus de la gripe aviar altamente patogénica (HPAI H5N1) en la Antártida. Durante seis semanas de investigación, llevadas a cabo entre enero y febrero de este año, los científicos han identificado la presencia del virus en 188 animales de 13 especies diferentes, distribuidos en 24 localizaciones del mar de Weddell y la península antártica occidental.
Presentación de los resultados
Los hallazgos de la expedición fueron presentados en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO CSIC-UAM), con la participación de la presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, la presidenta de UNESPA, Mirenchu del Valle, y el investigador líder de la expedición, Antonio Alcamí. En el evento se destacó el papel crucial del financiamiento proporcionado por UNESPA, con una donación de 297.000 euros para la realización del proyecto.
«La ciencia nos ayuda a superar situaciones tan duras como la que vivimos con la pandemia de COVID-19 y, además, nos permite evitarlas”
Mirenchu del Valle, presidenta de UNESPA
Mirenchu del Valle subrayó la importancia de la investigación científica en la prevención de futuras crisis sanitarias, señalando que “la ciencia nos ayuda a superar situaciones tan duras como la que vivimos con la pandemia de COVID-19 y, además, nos permite evitarlas”. Por su parte, Antonio Alcamí destacó que los resultados obtenidos superan significativamente la información disponible hasta el momento y reflejan la amplia extensión del virus en la región.
Impacto en la fauna antártica
El informe revela que el virus ha sido detectado en nueve especies de aves y cuatro especies de mamíferos marinos. Entre las aves afectadas se encuentran los pingüinos de Adelia, barbijo y papúa, los cormoranes antárticos, gaviotas y skuas. En cuanto a los mamíferos, el virus se identificó en el lobo antártico y en las focas cangrejera, de Weddell y leopardo.
El informe revela que el virus ha sido detectado en nueve especies de aves y cuatro especies de mamíferos marinos
El análisis de los animales infectados se realizó tanto en individuos vivos como en cadáveres, encontrándose la presencia del virus en el 50% de los cuerpos analizados. Los investigadores señalaron que la carga viral en los cadáveres era particularmente alta, lo que indica un riesgo significativo de exposición al virus en las áreas cercanas a los restos de estos animales. Además, mediante la técnica de muestreo de aire, se logró detectar la presencia del patógeno en individuos vivos sin necesidad de contacto directo con los animales.
PCR y secuenciación
El equipo científico implementó un novedoso método de recolección de muestras de aire mediante bombas conectadas a filtros de nanofibras. Posteriormente, estas muestras fueron sometidas a pruebas PCR para confirmar la presencia del virus. Este enfoque ha demostrado ser eficaz para identificar la circulación del virus en colonias de pingüinos aparentemente sanas, lo que representa un avance significativo en la vigilancia epidemiológica en entornos extremos como la Antártida.
Se logró detectar la presencia del patógeno en individuos vivos sin necesidad de contacto directo con los animales
Los datos obtenidos en la expedición serán fundamentales para que los programas polares nacionales y los operadores turísticos implementen medidas de prevención para evitar la propagación del virus a través de actividades humanas. El estudio se realizó mediante un exhaustivo proceso de análisis que incluyó pruebas PCR y secuenciación del virus. Durante la expedición, se muestrearon 27 puntos diferentes de la Antártida, registrando más de 1.300 animales y recolectando más de 3.000 muestras. En total, se realizaron pruebas PCR en 745 animales, confirmando la presencia del virus en 70 de ellos mediante secuenciación genética. Gracias a la instalación de un laboratorio de diagnóstico molecular a bordo del velero Australis, los investigadores pudieron obtener resultados en tiempo real, permitiendo un rápido diagnóstico y una mejor comprensión de la propagación del virus.
Colaboración internacional
La expedición CSIC-UNESPA ha sido posible gracias a la colaboración entre diversas instituciones internacionales, incluyendo el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM), la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de Sao Paulo (Brasil), el Instituto de Mamíferos Acuáticos (Brasil), el Karen C. Drayer Wildlife Health Center de la Universidad de California-Davis (EE. UU.) y la Ocean Expeditions (Australia). El proyecto también contó con permisos del Comité Polar Español y el respaldo logístico de la Unidad de Tecnología Marina, la Base Antártica Española Juan Carlos I (CSIC) y el buque de investigación oceanográfica Hespérides (Armada Española), que facilitó el transporte de equipos y materiales hacia la Antártida.
Los hallazgos de la expedición CSIC-UNESPA representan un hito en la investigación sobre la gripe aviar en la Antártida
Los hallazgos de la expedición CSIC-UNESPA representan un hito en la investigación sobre la gripe aviar en la Antártida y resaltan la importancia de la vigilancia epidemiológica en ecosistemas remotos. La detección del virus en animales vivos y muertos, así como la validación de nuevas metodologías de muestreo, permitirán mejorar las estrategias de prevención y respuesta ante futuras amenazas sanitarias en la región polar. Con el análisis adicional en laboratorio, incluyendo estudios de patología, secuenciación y detección de anticuerpos, se podrá obtener una visión más completa de la situación epidemiológica del H5N1 en la Antártida.