¿Aliados o enemigos? El doble papel de los vasos linfáticos en el cáncer

Un estudio publicado en Nature descubre una enzima clave en los vasos linfáticos que potencia la inmunoterapia

Cuando un tumor se desarrolla, crea a su alrededor una estructura conocida como estroma tumoral. En su interior, los vasos sanguíneos y linfáticos aseguran los intercambios biológicos necesarios para su crecimiento y diseminación. Entre estos procesos, la linfangiogénesis —la formación de nuevos vasos linfáticos— ha sido tradicionalmente vista como un factor de mal pronóstico, ya que facilita la propagación de células tumorales a otros órganos. Sin embargo, una reciente investigación de la Universidad de Ginebra (UNIGE) ha revelado un papel inesperado de estos vasos en la modulación de la respuesta inmunitaria contra el cáncer, abriendo nuevas vías para mejorar la eficacia de las inmunoterapias.

Un papel más complejo de lo esperado

La posibilidad de bloquear la linfangiogénesis como estrategia terapéutica ha sido explorada en diversas investigaciones, pero los resultados han sido desalentadores. «Si bien es cierto que los vasos linfáticos favorecen la metástasis, también desempeñan un papel crucial en el transporte de células inmunitarias y la activación de la respuesta inmunitaria antitumoral», explica la catedrática Stéphanie Hugues, del Departamento de Patología e Inmunología de la Facultad de Medicina de la UNIGE. Este hallazgo sugiere que su función es mucho más compleja de lo que se creía y podría ser clave en la lucha contra el cáncer.

Enzima clave

El equipo de investigación analizó la expresión genética de las células endoteliales linfáticas, responsables de formar la pared de los vasos linfáticos, en melanomas de ratones y en piel sana. Los resultados fueron reveladores: detectaron una sobreexpresión de la enzima CH25H en las células endoteliales linfáticas asociadas a los tumores. Este hallazgo fue corroborado en pacientes humanos: a mayor cantidad de vasos linfáticos en los melanomas, mayor era la expresión de esta enzima.

Más interesante aún fue la relación entre CH25H y el pronóstico de los pacientes. Aquellos con niveles elevados de esta enzima presentaban una mejor evolución, especialmente aquellos tratados con inhibidores de puntos de control inmunitario, una forma de inmunoterapia que potencia la respuesta inmunológica contra el cáncer.

Efectos inmunomoduladores

CH25H convierte el colesterol en 25-hidroxicolesterol, un metabolito que, en infecciones virales, desempeña un papel clave en la inmunidad. En el contexto del melanoma, parece actuar de manera similar, interfiriendo con los mecanismos inmunosupresores del tumor. Normalmente, el microambiente tumoral inhibe la activación inmunitaria, pero el 25-hidroxicolesterol bloquea esta supresión y favorece una respuesta inmune más eficaz contra el cáncer.

Para confirmar su relevancia, los investigadores eliminaron la enzima CH25H en ratones con melanoma. La ausencia de esta enzima redujo drásticamente los niveles de 25-hidroxicolesterol en el tumor, lo que llevó a una menor activación del sistema inmunitario y a una progresión tumoral acelerada. Por el contrario, en ratones vacunados con antígenos tumorales, se observó un incremento en la expresión de CH25H y en la producción de 25-hidroxicolesterol, favoreciendo una mayor activación de las células inmunitarias.

Un biomarcador potencial para personalizar la inmunoterapia

Los resultados sugieren que CH25H podría actuar como un biomarcador predictivo de la respuesta a la inmunoterapia, permitiendo una selección más precisa de los pacientes que podrían beneficiarse de estos tratamientos. «Nuestro descubrimiento podría proporcionar una herramienta clave para personalizar las estrategias inmunoterapéuticas y mejorar su eficacia«, señala Hugues.

Durante mucho tiempo, los vasos linfáticos se han considerado meras vías de transporte para la diseminación tumoral. Sin embargo, esta investigación demuestra que sus células endoteliales poseen una plasticidad notable y desempeñan funciones clave en la regulación de la respuesta inmunitaria. «El estroma tumoral no es solo un soporte estructural para el tumor, sino un entorno altamente dinámico y complejo, con funciones tanto perjudiciales como beneficiosas», destacan los autores.

Lejos de eliminar indiscriminadamente la linfangiogénesis, estos hallazgos apuntan a una estrategia más matizada: modular selectivamente funciones específicas de los vasos linfáticos para potenciar la respuesta inmunitaria sin favorecer la diseminación tumoral. Este nuevo enfoque podría marcar el inicio de una era más precisa y eficaz en la lucha contra el cáncer.


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