España duerme a contrarreloj: el 57% de la población sufre dificultades para descansar

El estudio presenta una desconexión entre la importancia que le damos al sueño y las medidas reales para protegerlo. Mientras la mayoría reconoce el valor del descanso para la salud, casi un 60% admite no haber hecho nada para mejorar sus noches

Dormir es uno de los pilares fundamentales de la salud, al mismo nivel que la nutrición o la actividad física. Sin embargo, los datos del primer barómetro sobre trastornos del sueño en España presentan un panorama sombrío: los españoles duermen peor de lo que creen y, lo que es más alarmante, no saben cómo ponerle remedio.

La investigación, realizada por la compañía biofarmacéutica Takeda mediante encuestas a 1.200 personas, revela que el 57% de la población experimenta algún tipo de dificultad relacionada con el descanso.

Esta cifra se divide entre un 38% que admite sufrir problemas de forma recurrente y un 19% que los padece ocasionalmente. Los datos reflejan «una epidemia silenciosa que afecta a la calidad de vida y al bienestar general de millones de ciudadanos».

Radiografía del insomnio: edad, género y geografía

El descanso no es igual para todos. Según el barómetro de Takeda, existen brechas significativas dependiendo del perfil demográfico. Las mujeres refieren más dificultades que los hombres, un 60% frente al 54%, y son también las que muestran una mayor preocupación proactiva: el 30% de las mujeres se ha planteado consultar a un especialista en el último año tras notar cambios en su sueño, frente al 23% de los varones.

La edad es otro factor determinante. Aunque el 66% de los españoles asegura mantener rutinas horarias consistentes, la prevalencia de los problemas habituales se dispara con el tiempo: a partir de los 50 años, el 42% de los encuestados declara tener problemas de sueño recurrentes.

A nivel territorial, el mapa del sueño en España muestra contrastes llamativos. Las comunidades donde más personas declaran dificultades habituales para conciliar el sueño son el País Vasco y Canarias (47%). En el extremo opuesto, los ciudadanos de Galicia (28%) y Murcia (29%) son los que declaran disfrutar de un descanso más estable.

La gran paradoja: mucha teoría y poca acción

El barómetro detecta una contradicción en la mentalidad española. El 96% de la población afirma con rotundidad que dormir bien es fundamental para mantener una buena salud. No obstante, esa conciencia teórica no se traduce en hábitos saludables ni en una búsqueda activa de soluciones.

De hecho, el 72% de los encuestados considera que en España no se cuida el sueño con el mismo rigor que se cuida la alimentación o el ejercicio físico. Esta falta de atención se traduce en una preocupante inacción: el 58% de los españoles confiesa no haber hecho nada por mejorar su descanso ni haberse informado al respecto. Esta cifra es especialmente alta entre los mayores de 65 años, donde el desinterés por buscar ayuda o información alcanza el 64%.

Desorientación clínica: ¿a quién acudir?

Uno de los puntos más críticos del informe es la brecha informativa sobre el sistema sanitario. A pesar de que el 77% de los ciudadanos reconoce que el uso de pantallas antes de dormir es perjudicial y el 79% identifica el impacto negativo del alcohol o la cafeína, el conocimiento sobre los recursos médicos específicos es muy limitado.

Aunque el 66% sabe de la existencia de las Unidades del Sueño en los hospitales, estas siguen siendo un recurso invisible en la práctica cotidiana. Ante un trastorno complejo, el 48% acudiría al médico de familia y un 16% al neurólogo, pero solo un 1% mencionaría espontáneamente las Unidades del Sueño como la opción de referencia. Esta desorientación es más grave entre los jóvenes: menos de uno de cada tres menores de 35 años conoce la existencia de estos centros especializados.

El reto de la narcolepsia y el estigma del estrés

El barómetro de Takeda también pone el foco en patologías específicas como la narcolepsia, un trastorno neurológico crónico que impide al cerebro regular los ciclos de sueño y vigilia. El desconocimiento sobre esta enfermedad es todavía muy elevado en España: el 40% de la población nunca ha oído hablar de ella.

Incluso entre quienes sí la conocen, persisten mitos peligrosos. Un 11% de los encuestados asocia erróneamente la narcolepsia con un trastorno psicológico derivado del estrés, cuando en realidad se trata de una enfermedad neurológica con un impacto severo en la vida académica, laboral y social de los pacientes, que a menudo sufren largos retrasos en su diagnóstico.


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