El Ministerio de Sanidad ha confirmado que España acogerá en Canarias al crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus, tras la solicitud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea.
Esta decisión, aunque está generando controversia, ha sido respaldada por varios expertos en salud pública en declaraciones a Science Media Centre, que coinciden en señalar el bajo riesgo para la población general y la capacidad del sistema sanitario español para gestionar la situación. Además, se trata de una resolución adoptada «en cumplimiento del Derecho Internacional y el espíritu humanitario».
El buque, procedente de Argentina y actualmente en Cabo Verde, llegará previsiblemente al archipiélago en un plazo de tres o cuatro días. Allí, las autoridades sanitarias realizarán una evaluación clínica y epidemiológica de pasajeros y tripulación, con el objetivo de determinar qué casos requieren atención médica, evacuación o seguimiento. En esta línea, varios expertos han coincidido en Science Media Centre, de que se trata de la decisión correcta.
Pedro Ignacio Arcos González, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, profesor de Epidemiología y director de la Unidad de Investigación en Emergencia y Desastre de la Universidad de Oviedo e investigador asociado de la Universidad de Oxford (Reino Unido), consideró que la medida es «coherente con el grado reducido de riesgo» que representa el brote y está alineada con el Reglamento Sanitario Internacional de la OMS, así como con el deber de cooperación internacional en materia de salud pública.
En la misma línea, Mar Faraco, expresidenta y actual secretaria de la Asociación de Médicos de Sanidad Exterior (AMSE) y jefa de Servicio de Sanidad Exterior en Huelva, subrayó que España es «posiblemente, el país más cercano que tiene capacidad para gestionar esta situación». A su juicio, asumir el control del brote de hantavirus es «razonable y justo», siempre garantizando la protección de la salud pública mediante procedimientos complejos pero factibles.
Capacidad de transmisión limitada del hantavirus
Los expertos coinciden en que el hantavirus presenta una capacidad de transmisión limitada. Marcos López Hoyos, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL), jefe del Servicio de Inmunología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y profesor titular de Inmunología de la Universidad de Cantabria, explica que el virus se transmite principalmente desde roedores y solo en casos muy concretos entre humanos, lo que facilita su control en un entorno confinado como un barco. «No hay un tratamiento específico ni vacuna para el hantavirus, pero las medidas de control epidemiológico son eficaces y estamos perfectamente preparados», afirmó.
Por otro lado, desde la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria, su portavoz Adrián Hugo Aginagalde recordó que España cuenta con una red de Unidades de Aislamiento de Alto Nivel y sistemas de vigilancia epidemiológica adecuados para monitorizar contactos. Según detalla, el escenario actual se sitúa en el nivel más bajo de riesgo para la población española, aunque advierte de la posibilidad de que aparezcan nuevos casos entre contactos estrechos en los próximos días. «Pendientes de los resultados de la inspección, de acuerdo con la fecha de inicio de síntomas y periodo de incubación, la principal hipótesis es una exposición previa al embarque como origen de la infección, sin que pueda descartarse exposición durante el recorrido, fuera en las salidas a las islas o en el camarote de algún enfermo […] Es posible que la información epidemiológica cambie las próximas horas, pero en base a lo que se sabe, la experiencia con situaciones previas y simulacros realizados, este escenario seguiría siendo un nivel muy bajo de riesgo (el más bajo de los cuatro niveles) para la población española. Eso sí, dentro del crucero no puede descartarse que algún contacto inicie síntomas en estos días y necesite evacuación».
Antoni Trilla, consultor del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic, Universidad de Barcelona, insistió en que no hay riesgo para la población general. «Si el buque atraca en Canarias, las autoridades sanitarias y los servicios de salud pública pueden realizar una nueva evaluación del estado de salud de todos los pasajeros y tripulación y decidir quiénes deben recibir atención médica y/o ser evacuados médicamente a sus países de origen, y quiénes pueden permanecer en el buque y seguir el viaje programado, informando adecuadamente de las precauciones que tienen que seguir y de los posibles signos de alerta que supondrían la necesidad de consultar a los servicios médicos.». Entre las recomendaciones, destaca la vigilancia activa de síntomas durante un periodo de hasta 45 días, así como el refuerzo de la higiene de manos, la limpieza y la ventilación en el barco.
Una decisión razonable
Salvador Peiró, epidemiólogo, investigador en el Área de Investigación en Servicios de Salud y Farmacoepidemiología de la Fundación para el fomento de la investigación sanitaria y biomédica de la Comunidad Valenciana (FISABIO), calificó la decisión como «más que razonable desde el punto de vista asistencial y de salud pública». A su juicio, trasladar la embarcación a un entorno con mayores capacidades sanitarias permite mejorar el control del brote, reducir la incertidumbre y aplicar medidas proporcionadas al riesgo, sin necesidad de intervenciones a nivel poblacional.
Por su parte, José Miguel Cisneros, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, subrayó que aceptar el atraque es «lo correcto, porque los pasajeros y los tripulantes necesitan salir del barco y ser evaluados, y somos el país más cercano con un sistema sanitario adecuado para hacerlo».
En conjunto, los especialistas coinciden en que la clave de la respuesta a este brote será la coordinación entre organismos nacionales e internacionales, así como la aplicación rigurosa de protocolos de vigilancia, aislamiento y seguimiento. En un contexto de baja transmisibilidad y con experiencia previa en la gestión de alertas sanitarias, España se enfrenta a un desafío logístico y sanitario que, según los expertos, resulta manejable y bajo control.