«Buscar a los pacientes diagnosticados que no recibieron tratamiento»: recta final contra la hepatitis C

España "está muy cerca de conseguir la eliminación de la hepatitis C antes del año 2030", afirma Casado, dejando un mensaje claro: el país ha hecho un trabajo extraordinario, pero para cruzar la meta "es necesario mantener el esfuerzo de todos los profesionales implicados en ello".

En el Día Mundial de la Hepatitis C, Marta Casado, presidenta de la Fundación del Aparato Digestivo (FEAD), marca la hoja de ruta para eliminar la enfermedad: cribados por edad, búsqueda activa en urgencias y un esfuerzo especial en poblaciones vulnerables.

España «está muy cerca de conseguir la eliminación de la hepatitis C antes del año 2030» afirma Casado, cargada de optimismo pero también de cautela, deja un mensaje claro: el país ha hecho un trabajo extraordinario, pero para cruzar la meta «es necesario mantener el esfuerzo de todos los profesionales implicados en ello».

El camino recorrido ha sido un éxito de la sanidad pública. Desde que en 2015 se lanzara el Plan Estratégico Nacional, y especialmente tras la universalización en 2017 de los antivirales de acción directa (AAD), la situación ha dado un «giro radical». Estos fármacos orales, con pocos efectos secundarios, alcanzan tasas de curación cercanas al 100%. Gracias a ellos, más de 172.000 pacientes han sido tratados con éxito hasta diciembre de 2024, reduciendo la prevalencia de la enfermedad a apenas un 0,14%.

El foco en los invisibles: la estrategia para el último kilómetro

Pese a las cifras triunfales, el trabajo no ha terminado. Aún quedan unas 54.000 personas con el virus sin tratar, y de ellas, casi 16.000 (un 29%) ni siquiera lo saben. La hepatitis C es una infección a menudo asintomática hasta que el daño hepático es grave, pudiendo desembocar en cirrosis o cáncer.

Por ello, Casado insiste en que las iniciativas actuales deben tener un doble objetivo: «no sólo al diagnóstico de los pacientes que tienen la enfermedad, sino también a la búsqueda de aquellos que fueron diagnosticados en el pasado, pero no recibieron tratamiento«.

Para lograrlo, la presidenta de la FEAD detalla una estrategia precisa y multifocal, partiendo de la detección por edad, como el modelo de cribado oportunista ya implantado en Galicia para la población de 49 a 60 años, además de una búsqueda activa en el sistema sanitario poniendo en marcha «acciones de cribado en el ámbito hospitalario (fundamentalmente en los servicios de urgencias) y en Atención Primaria». Otro objetivo es llegar a los más vulnerables, para lo cual podría ser necesario «trasladar el diagnóstico y el tratamiento antiviral fuera del ámbito hospitalario».

    Un espejo del éxito: la coinfección con VIH, bajo mínimos

    Un claro reflejo de este avance se ve en las personas con VIH. Un estudio nacional publicado en Clinical Infectious Diseases revela que la prevalencia de infección activa por hepatitis C en este colectivo ha caído a una cifra histórica: por debajo del 1%. En 2002, casi la mitad (46,3%) de las personas con VIH tenían también hepatitis C activa.

    Sin embargo, este éxito terapéutico destapa un reto a largo plazo: la «enfermedad hepática residual». En 2023, un 20,4% de las personas con VIH que se habían curado del VHC seguían presentando cirrosis, lo que obliga a un seguimiento médico continuo para evitar complicaciones graves.

    Este estudio también muestra un cambio en las vías de transmisión. Si antes el uso de drogas inyectadas era la principal causa, ahora el colectivo de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) concentra un número importante de los casos activos, lo que subraya la necesidad de reforzar la prevención.

    En definitiva, España se erige como un ejemplo global, pero como concluye Casado, la eliminación definitiva solo será posible si se mantiene el impulso para encontrar, vincular y tratar a cada una de las personas que aún conviven con el virus.


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