El cáncer de mama en mujeres de áreas desfavorecidas: pierden un año de vida por su lugar de residencia

Un estudio en 6 provincias españolas revela diferencias significativas en la atención médica de mujeres con cáncer de mama, según la situación socioeconómica de su área de residencia

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El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente a nivel mundial, con cerca de 2,3 millones de nuevos diagnósticos registrados en 2022. Los avances en el diagnóstico precoz y los tratamientos han llevado a un aumento significativo en las tasas de supervivencia. Sin embargo, persisten marcadas desigualdades sociales que afectan la supervivencia de los pacientes según su nivel socioeconómico (NSE).

Diversos estudios realizados en países europeos han identificado que las pacientes con un NSE más bajo presentan tasas de supervivencia inferiores. Estas disparidades han sido evidenciadas mediante diferentes indicadores de NSE, como el nivel educativo, los ingresos económicos, la ocupación, y también a través de índices de privación basados en el área de residencia. Ahora, un reciente estudio, publicado en BMJ Quality & Safety, ha utilizado las características socioeconómicas en la población española y ha analizado la zona donde vive una persona como una medida indirecta de su NSE, subrayando la influencia del entorno en los resultados de salud. En concreto, han utilizado datos poblacionales de 6 registros de cáncer de población (Castellón, Gipuzkoa, Girona, Granada, Navarra y Tarragona)

Este trabajo cuantifica por primera vez las desigualdades socioeconómicas en la atención sanitaria de mujeres con cáncer de mama en España, concluyendo que aquellas que residen en áreas más desfavorecidas reciben una atención menos ajustada a las guías de práctica clínica. La investigación, dirigida por el grupo de investigación de María José Sánchez de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) en colaboración con los equipos de Epidemiología y Salud Pública del CIBER (CIBERESP) y del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA), examina diversos aspectos relacionados con la calidad de la atención sanitaria proporcionada a las pacientes.

El análisis revela cómo las disparidades socioeconómicas afectan el acceso y la calidad de los cuidados, destacando la necesidad de una mayor equidad en los servicios sanitarios para mejorar los resultados en salud de las mujeres con cáncer de mama, independientemente de su entorno socioeconómico.

Atención acorde con las GPC

Este estudio analizó la equidad en la atención del cáncer de mama a través de una evaluación exhaustiva de las Guías de Práctica Clínica (GPC) en relación con la privación socioeconómica. A pesar de la amplia cobertura del sistema de salud en España, las mujeres que vivían en áreas más desfavorecidas tenían menos probabilidades de recibir un tratamiento alineado con las GPC, lo que se traduce en una supervivencia más corta.

En concreto, las mujeres con un nivel socioeconómico bajo perdieron aproximadamente un año de vida en comparación con aquellas de nivel socioeconómico más alto, tras ajustar los resultados por edad y características del tumor. Estos resultados subrayan la importancia de abordar las desigualdades socioeconómicas en la atención sanitaria para mejorar los pronósticos de las pacientes con cáncer de mama en España, puntualizan en el estudio.

Asimismo, no se encontraron diferencias significativas en el tipo de tratamiento recibido según el nivel socioeconómico. Sin embargo, se observó que las mujeres que vivían en áreas más desfavorecidas tenían menos probabilidades de someterse a una biopsia de ganglio centinela (BSGC, por sus siglas en inglés) y a una reconstrucción mamaria tras una mastectomía, además de experimentar retrasos más largos en la cirugía y el tratamiento adyuvante.

Al ajustar los datos por múltiples factores, se constató que la realización de una biopsia de ganglio centinela se asociaba con una mejor supervivencia. En contraste, los indicadores relacionados con la puntualidad del tratamiento no mostraron efectos significativos sobre la supervivencia. En general, este análisis resalta la influencia de las desigualdades socioeconómicas tanto en la adherencia a las Guías de Práctica Clínica (GPC) como en los resultados de supervivencia de las mujeres con cáncer de mama.

Hospitales más pequeños

Por otro lado, en el momento en que se diagnosticaron los pacientes del estudio, la biopsia de ganglio centinela ya formaba parte de las Guías de Práctica Clínica (GPC) desde hacía varios años. Sin embargo, las instalaciones y la experiencia necesarias para llevar a cabo este procedimiento no estaban disponibles en muchos hospitales regionales de España. En algunas áreas más remotas y/o desfavorecidas, los pacientes probablemente tuvieron que ser derivados a centros de mayor tamaño, lo que podría haber contribuido a la menor tasa de realización de la BSGC. De acuerdo con los resultados del estudio, esta situación podría haber sido resultado de diversos factores, como la decisión de los profesionales de no realizarla para evitar demoras o la preferencia de los pacientes por no someterse al procedimiento debido a barreras diversas. Estos factores, a su vez, podrían haber causado las desigualdades socioeconómicas observadas en el trabajo.

Una investigación reciente en España confirmó la relación entre los recursos disponibles en los centros de tratamiento y la supervivencia, mostrando que los pacientes tratados en hospitales más pequeños presentan una menor tasa de supervivencia. Esta interpretación coincide con la «hipótesis de equidad inversa», que sugiere que las nuevas intervenciones sanitarias tienden a beneficiar inicialmente a las personas de mayor nivel socioeconómico y solo más tarde a los grupos más desfavorecidos.

Según esta hipótesis, la implementación de nuevas GPC puede generar una mayor inequidad en la cobertura y los resultados sanitarios en las primeras etapas, con la esperanza de que estas diferencias se reduzcan una vez que los grupos más desfavorecidos puedan acceder a ellas. En este sentido, se esperaría que las desigualdades observadas en la realización de la BSGC disminuyeran o incluso desaparecieran ahora que el procedimiento se ha extendido a más hospitales en todo el país.

Tiempo de espera

Estudios previos sobre el tiempo de espera para la terapia de primera línea en mujeres con bajo nivel socioeconómico han mostrado pocas diferencias. No obstante, este estudio reveló que las mujeres que vivían en áreas más desfavorecidas tenían menos probabilidades de someterse a cirugía dentro de los 30 días posteriores al diagnóstico, independientemente de si recibían tratamiento neoadyuvante. Además, también eran menos propensas a iniciar el tratamiento adyuvante dentro de las 6 semanas posteriores a la cirugía. Sin embargo, la adherencia a estos indicadores de puntualidad no mostró una relación significativa con la supervivencia en el modelo completamente ajustado.

Ya se había demostrado que retrasar la cirugía más de 12 semanas está asociado con una peor supervivencia, aunque el intervalo recomendado en las GPC es más corto. Igualmente, retrasar el tratamiento adyuvante más de 4 semanas se ha vinculado a una menor supervivencia, principalmente en pacientes con tumores triple negativos

Las mujeres que residían en áreas con un nivel socioeconómico bajo también tenían menos probabilidades de someterse a una reconstrucción mamaria después de una mastectomía. Este hallazgo coincide con estudios previos realizados en otros países europeos, que han encontrado que, a pesar del acceso universal a la atención médica, las mujeres con bajo nivel socioeconómico tienen tasas más bajas de reconstrucción mamaria, tanto general como inmediata.

En este estudio, la reconstrucción mamaria se realizó con menor frecuencia en pacientes mayores, especialmente aquellas mayores de 80 años, quienes en su mayoría residían en áreas con menor nivel socioeconómico. Esto podría deberse a que las áreas de SES más bajo presentaban una mayor proporción de pacientes mayores de 80 años en comparación con las áreas de SES más alto (21% frente a 8,4%). La edad de las pacientes jóvenes que viven en áreas con mayor nivel socioeconómico podría haber influido en estas diferencias. Además, factores como la enfermedad más avanzada y/o la radioterapia en mujeres de SES más bajo también podrían haber contribuido a estas disparidades.

Asimismo, las mujeres con bajo nivel socioeconómico podrían tener más probabilidades de optar por no someterse a una reconstrucción debido a preocupaciones financieras, como la necesidad de más tiempo fuera del trabajo, o podrían recibir menos información sobre las opciones de reconstrucción. Finalmente, dado que la reconstrucción mamaria se realiza principalmente en grandes centros de atención de referencia con la infraestructura adecuada y requiere visitas médicas adicionales o cirugías, las mujeres de áreas más desfavorecidas podrían enfrentar barreras adicionales, como los costos financieros o las dificultades de desplazamiento, debido a la falta de transporte o trabajo.


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