La inmunoterapia adyuvante se ha consolidado en los últimos años como una de las grandes apuestas de la oncología moderna para reducir el riesgo de recaída tras el tratamiento inicial del cáncer. En este sentido, un reciente análisis publicado en JAMA Oncology plantea una cuestión clave: ¿es realmente rentable en todos los tumores y contextos clínicos? Los resultados sugieren que la respuesta es matizada y depende de múltiples factores.
El estudio, que analizó 69 evaluaciones económicas publicadas entre 2015 y enero de 2025, concluye que la inmunoterapia adyuvante se asocia a mejoras relevantes en los años de vida ajustados por calidad (AVAC, por sus siglas en inglés), pero solo se considera coste-efectiva en algo más de la mitad de los análisis revisados.
Las muestras más sólidas de valor económico se concentran en el cáncer de pulmón de célula no pequeña (CPCNP) y el melanoma, especialmente en pacientes en estadios tempranos o con alto riesgo de recurrencia.
Inmunoterapia con beneficio clínico, pero con matices económicos
Según los autores, el 91% de los estudios incluidos informaron mayores ganancias de AVAC o años de vida en los pacientes tratados con inmunoterapia adyuvante frente a las estrategias estándar. No obstante, solo 40 de los 69 trabajos (58%) concluyeron que estas terapias eran coste-efectivas de acuerdo con los umbrales de disposición a pagar de cada país.
«La inmunoterapia adyuvante puede ofrecer una buena relación calidad-precio en determinados entornos de alto riesgo», señalaron los investigadores en el estudio, aunque subrayaron que las decisiones deben tomarse «de forma específica para cada indicación y alineadas con los marcos de evaluación de tecnologías sanitarias locales».
El análisis muestra una gran heterogeneidad entre estudios, tanto en los tipos de cáncer evaluados como en las estrategias terapéuticas. La mayoría de las evaluaciones se centraron en inhibidores de puntos de control inmunitario en monoterapia y en tratamientos de primera línea, con el modelo de Markov como enfoque analítico dominante y el cuestionario EuroQol-5D como principal instrumento para medir la calidad de vida.
CPCNP y melanoma, los escenarios más favorables
Entre los distintos tumores analizados, el cáncer de pulmón de célula no pequeña y el melanoma concentran el mayor volumen de evidencia y los resultados más consistentes en términos de coste-efectividad. En estos casos, la combinación de un riesgo elevado de recaída y un beneficio clínico sostenido parece justificar mejor el elevado coste de los fármacos inmunoterápicos.
Por el contrario, en otros tipos de cáncer o en poblaciones de menor riesgo, los resultados son mucho más inciertos. Los autores advierten de que pequeñas variaciones en los supuestos del modelo, en los comparadores utilizados o en los precios de los medicamentos pueden cambiar de forma sustancial las conclusiones económicas.
Uno de los hallazgos más llamativos de la revisión es que los estudios financiados por la industria farmacéutica informaron con mayor frecuencia conclusiones favorables de coste-efectividad. Además, los resultados fueron especialmente sensibles al precio de los fármacos, que suele ser el principal determinante del coste incremental de estas terapias.
«En países con umbrales de disposición a pagar más bajos o marcos de financiación más restrictivos, la misma intervención puede no considerarse coste-efectiva», destacaron en el estudio. Esto refuerza la idea de que el valor económico de la inmunoterapia adyuvante no es universal, sino profundamente dependiente del contexto sanitario y económico.
Escenario cambiante con biosimilares y renegociación de precios
De cara al futuro, los autores apuntan que la relación coste-utilidad de los inhibidores PD-1 y PD-L1 podría mejorar con la entrada de genéricos o biosimilares de fármacos como nivolumab o pembrolizumab. Incluso reducciones modestas de precio, a través de competencia, licitaciones o renegociaciones, podrían situar algunos tratamientos por debajo de los umbrales de coste-efectividad en muchos países.
No obstante, advierten de que estos posibles beneficios podrían verse compensados por cambios en la utilización clínica —como la ampliación de indicaciones o la duración del tratamiento— y por otros costes asociados, como la monitorización o la gestión de eventos adversos inmunomediados.
En conjunto, la revisión refuerza la necesidad de una adopción selectiva de la inmunoterapia adyuvante, priorizando aquellos escenarios en los que el beneficio clínico y el valor económico están mejor demostrados. También subraya la importancia de evaluaciones económicas transparentes, estandarizadas y actualizadas periódicamente para orientar las decisiones de reembolso y política sanitaria.
«La inmunoterapia adyuvante no es automáticamente coste-efectiva en todos los cánceres», concluyeron los autores. «Su valor debe evaluarse caso por caso, teniendo en cuenta la indicación, el riesgo del paciente, los precios de los medicamentos y los umbrales nacionales de disposición a pagar».