Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han encendido las alarmas tras detectar un incremento sustancial en las infecciones causadas por enterobacterias resistentes a carbapenémicos (CRE), un grupo de bacterias que suponen una de las mayores amenazas para la salud pública a nivel mundial debido a la escasez de tratamientos eficaces. En particular, preocupa el auge de la carbapenemasa metalo-β-lactamasa de Nueva Delhi (NDM), un mecanismo de resistencia asociado a una gama de opciones terapéuticas muy limitada.
Un análisis publicado recientemente en Annals of Internal Medicine, elaborado a partir de datos de la Red de Laboratorios de Resistencia a los Antimicrobianos de los CDC, confirma un cambio de tendencia que podría revertir años de estabilidad en las tasas de CRE. Entre 2019 y 2023, los aislamientos de CRE productores de carbapenemasas (CP-CRE) aumentaron de forma drástica en 29 estados donde la notificación es obligatoria. Dentro de este grupo, la incidencia de NDM-CRE se multiplicó por cinco, mientras que los casos vinculados a carbapenemasas OXA-48-like también crecieron, aunque en menor medida.
Punto de inflexión preocupante
Las CRE han sido objeto de una estrecha vigilancia en EE. UU. desde hace más de una década. Hasta hace poco, la carbapenemasa de Klebsiella pneumoniae (KPC) era la más frecuente en el país, lo que, aunque representaba un serio problema clínico, permitía el uso de nuevas combinaciones antibióticas eficaces frente a KPC. Sin embargo, el auge de NDM cambia las reglas del juego.
«La aparición y rápida expansión de NDM en nuestro país supone un punto de inflexión. A diferencia de KPC, las opciones de tratamiento frente a NDM son muy limitadas, lo que eleva el riesgo de mortalidad y de brotes difíciles de controlar en hospitales y centros sociosanitarios», advirtieron los expertos de los CDC en el artículo.
Los datos preliminares de 2024 no aportan tranquilidad: la incidencia de NDM-CRE se mantiene en los niveles récord de 2023, e incluso podría estar en ascenso.
El hallazgo tiene consecuencias directas para la práctica médica. La elección del antibiótico depende del tipo de carbapenemasa que produce la bacteria. En infecciones por NDM-CRE, apenas existen opciones disponibles, lo que obliga en muchos casos a recurrir a combinaciones de fármacos menos eficaces o más tóxicas.
Desde el punto de vista de salud pública, la propagación de genes como blaNDM amenaza con desplazar a los mecanismos de resistencia más habituales en EE. UU. y consolidar un escenario en el que los carbapenémicos —antibióticos considerados de último recurso— pierdan progresivamente su utilidad.
Los CDC señalan que «estos aumentos en NDM-CRE y otros mecanismos emergentes amenazan con revertir los progresos conseguidos durante años, en los que las tasas de CRE se habían mantenido estables o incluso en descenso».
Recomendaciones a los hospitales
Para hacer frente a esta amenaza, el organismo recomienda a los centros sanitarios reforzar la capacidad diagnóstica de sus laboratorios clínicos. No basta con identificar que una bacteria es resistente a los carbapenémicos: es fundamental conocer qué tipo de carbapenemasa está presente.
Los CDC instan a:
- Verificar si sus laboratorios pueden realizar pruebas de detección de genes de carbapenemasa o, en caso contrario, acceder a servicios de referencia en los laboratorios de salud pública.
- Coordinarse con los programas estatales y locales de infecciones asociadas a la atención sanitaria y resistencia antimicrobiana (HAI/AR) para comprender mejor los patrones locales de resistencia.
- Implementar medidas estrictas de prevención y control de infecciones —incluyendo aislamiento de pacientes colonizados, uso adecuado de equipos de protección y vigilancia activa— para frenar la transmisión dentro de hospitales y residencias.
Un problema global que llega a EE. UU.
La carbapenemasa NDM fue identificada por primera vez en 2008 en un paciente tratado en India y hospitalizado en Suecia. Desde entonces, su diseminación ha sido rápida en Asia meridional y Oriente Medio, extendiéndose después a Europa, África y América Latina. El hallazgo de los CDC sugiere que esta enzima de resistencia ha encontrado ya un terreno fértil en Estados Unidos.
«La globalización, los viajes internacionales y la movilidad de pacientes han facilitado la introducción de NDM en nuestro entorno. El reto ahora es contener su propagación antes de que se convierta en el mecanismo predominante, como ha ocurrido en otras regiones», señalan los investigadores.
La comunidad científica subraya la urgencia de invertir en investigación y desarrollo de nuevos antibióticos activos frente a metalo-β-lactamasas como NDM. Al mismo tiempo, insisten en la importancia de un uso racional de los antibióticos ya disponibles para retrasar la aparición de resistencias adicionales.
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya han catalogado a las CRE como prioridad crítica en su lista de patógenos que requieren nuevos tratamientos. El reciente aumento documentado en EE. UU. refuerza esa llamada global.
«Estamos ante un recordatorio contundente de que la resistencia antimicrobiana no es un problema del pasado ni un asunto lejano, sino una amenaza creciente que requiere vigilancia continua, prevención activa y colaboración internacional», concluyen los autores del estudio.