El Clínico San Carlos presenta la primera unidad de inmunoprevención del cáncer hematológico en Europa

El modelo pionero redefine el papel de la inmunología en oncología, integrando prevención, diagnóstico precoz y tratamiento específico

La medicina personalizada ha dado un nuevo paso adelante en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid con la creación de la primera unidad de inmunoprevención de cánceres hematológicos de Europa. Este servicio pionero combina inteligencia artificial (IA), investigación genética y un enfoque clínico multidisciplinar para mejorar el diagnóstico precoz de inmunodeficiencias en pacientes con linfomas, leucemias o mielomas, lo que podría marcar un cambio de paradigma en la forma en que se aborda la enfermedad en nuestro país.

El proyecto, recientemente publicado en la revista científica Clinical Immunology, parte de una premisa clave: muchos pacientes oncológicos presentan alteraciones en el sistema inmune que les hacen más vulnerables a infecciones graves. De hecho, se estima que entre el 25% y el 50% de los fallecimientos en oncología están relacionados con infecciones, y que hasta el 80% de los pacientes experimentará al menos una infección grave durante el curso de su enfermedad.

Con el objetivo de anticiparse a estas complicaciones y mejorar la evolución clínica de los pacientes, la nueva unidad ha desarrollado un algoritmo de IA capaz de detectar inmunodeficiencias primarias subyacentes con una precisión del 91,8%. El modelo analiza 37 variables clínicas e inmunológicas y las reduce a dos parámetros clave que permiten identificar a los pacientes con mayor riesgo de sufrir infecciones recurrentes o graves.

Abordaje inmunológico del cáncer

Silvia Sánchez-Ramón, jefa del Servicio de Inmunología del Hospital Clínico San Carlos, subraya que esta herramienta representa un hito en el abordaje del cáncer hematológico. “Gracias a los buenos resultados de nuestro estudio, podemos decir que estamos cambiando el paradigma de la inmunodeficiencia asociada al cáncer. Y no solo para los cánceres hematológicos, sino con potencial de aplicarse a otros tipos en el futuro”, afirma.

Silvia Sánchez-Ramón, jefa del Servicio de Inmunología del Hospital Clínico San Carlos

En un estudio realizado con 151 pacientes con linfoma, leucemia o mieloma y antecedentes de infecciones graves, el 66% presentó alguna variante genética de inmunodeficiencia primaria. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que la vulnerabilidad inmunológica puede ser un factor clave en la progresión de la enfermedad y en su respuesta al tratamiento.

La unidad propone una estrategia integral de prevención que comienza en el momento del diagnóstico. A los pacientes se les ofrece un plan personalizado que incluye vacunación adaptada a su perfil inmunológico, tratamiento específico de la inmunodeficiencia identificada, profilaxis con inmunoglobulinas cuando esté indicado y educación sanitaria en medidas preventivas. Aquellos casos con alteraciones genéticas concretas podrían incluso recibir fármacos dirigidos a la causa inmunológica y genética subyacente, abriendo así una vía terapéutica completamente nueva.

Atención multidisciplinar

La creación de esta unidad ha sido posible gracias a la estrecha colaboración entre los servicios de Inmunología y Hematología del hospital. “La coordinación multidisciplinar es clave para ofrecer una atención integral y eficiente. Estimamos poder atender a unos 200 pacientes al año”, señala Celina Benavente, jefa del Servicio de Hematología.

Silvia Sánchez-Ramón, jefa del Servicio de Inmunología del Hospital Clínico San Carlos

Además de su impacto clínico, este modelo tiene también importantes implicaciones económicas. En un segundo estudio, publicado en Frontiers in Immunology, se analizó a un grupo de 21 pacientes tratados con gammaglobulinas para prevenir infecciones. Los resultados fueron contundentes: los días de hospitalización se redujeron de 14 a 6, la estancia en UCI pasó de 2,7 a 0 días, y el tiempo de baja médica disminuyó de 124 a 61 días. En términos económicos, el ahorro estimado por paciente superó los 5.000 euros anuales, principalmente por la reducción en el consumo de fármacos.

Estos datos muestran que invertir en prevención y personalización no solo mejora la salud de los pacientes, sino que también optimiza los recursos del sistema sanitario. En un contexto donde la sostenibilidad es un reto creciente, iniciativas como esta apuntan el camino hacia una medicina más eficiente y centrada en el paciente.

Un modelo exportable

Aunque se trata de una experiencia pionera a nivel europeo, sus impulsores confían en que el modelo pueda ser replicado en otros hospitales y aplicado a otros tipos de cáncer. La clave, explican, está en la detección precoz y en la capacidad de adaptar las intervenciones al perfil inmunológico de cada persona.

“Estamos ante una nueva forma de entender la inmunología del cáncer”, concluye Sánchez-Ramón. “Y este conocimiento, apoyado en la inteligencia artificial, nos permite adelantarnos a la enfermedad y mejorar de forma real la vida de nuestros pacientes”.


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