La COVID-19 incrementa su actividad global a las puertas del verano

En nuestro país la tasa de casos sospechosos de COVID en AP se ha incrementado ligeramente, situándose en 10,9 casos por 100.000 habitantes en la semana más reciente, pero la situación sigue estando controlada

Covid-19

Desde mediados de febrero de 2025, la actividad global del SARS-CoV-2 ha mostrado un incremento sostenido, según los últimos datos disponibles de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta tendencia refleja un aumento en la tasa de positividad de las pruebas diagnósticas, que ha alcanzado el 11% a nivel global, niveles que no se veían desde julio de 2024. Aunque esta cifra representa un repunte importante, la circulación del virus de COVID-19 y su impacto sanitario presentan matices en las distintas regiones del mundo, mientras que España mantiene una situación epidemiológica relativamente controlada.

En el último informe de situación global de COVID-19 la OMS alerta de que el SARS-CoV-2 está mostrando una actividad ascendente en varias regiones, fundamentalmente en los países del Mediterráneo Oriental, Sudeste Asiático y Pacífico Occidental.

Esta conclusión se basa en la vigilancia centinela y en los sistemas integrados de monitoreo del virus. La tasa de positividad global del 11% al 11 de mayo de 2025, similar al pico del 12% registrado en julio de 2024, supone un aumento considerable respecto al 2% observado a mediados de febrero.

Por regiones, la situación es dispar: mientras la actividad viral se mantiene baja en África, Europa y América, con positividad del 2 al 3%, algunas subregiones del Caribe y la Región Andina muestran tendencias al alza, apuntando a la necesidad de mantener la vigilancia para anticipar posibles brotes.

Circulación de variantes de COVID-19

Un dato relevante de esta nueva fase es la dinámica de variantes circulantes. La OMS señala que la variante LP.8.1, dominante hasta comienzos de 2025, está en declive, mientras que la variante NB.1.8.1, clasificada como variante bajo monitoreo (VUM), ha incrementado su proporción hasta representar el 10,7% de las secuencias globales a mediados de mayo. Este cambio en el perfil genómico podría tener implicaciones para la transmisión y la respuesta inmunitaria, aunque la vigilancia continúa para entender mejor su impacto clínico y epidemiológico.

La falta de estacionalidad clara en la circulación del SARS-CoV-2, y la limitación de los datos en algunos países, complican la evaluación de riesgos y la planificación de medidas. En este sentido, la OMS insiste en la importancia de mantener un enfoque integrado, que incluya la vacunación especialmente en grupos vulnerables, el seguimiento epidemiológico, el diagnóstico oportuno y la preparación de los sistemas sanitarios.

Sin embargo, los reportes de hospitalizaciones, ingresos en unidades de cuidados intensivos (UCI) y muertes asociadas a la COVID-19 en las regiones con mayor aumento son limitados, lo que dificulta estimar el impacto real en la capacidad sanitaria y la severidad de esta nueva ola viral.

La situación en España está controlada

En España, los datos más recientes del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVira) hasta el 8 de junio reflejan una situación epidemiológica relativamente estable, con tasas que, aunque muestran aumentos leves, se mantienen por debajo de umbrales epidémicos en la mayoría de los indicadores.

En cuanto a la tasa de casos sospechosos de COVID-19 en Atención Primaria se ha incrementado ligeramente, situándose en 10,9 casos por 100.000 habitantes en la semana más reciente. Esta cifra supone un aumento respecto a las semanas anteriores, aunque aún se mantiene en niveles bajos comparados con los picos de temporadas anteriores.

El porcentaje de positividad en las pruebas diagnósticas para SARS-CoV-2 en este nivel asistencial se sitúa en el 14,8%, un valor que se ha mantenido prácticamente constante en la última semana (14,7%).

Respecto a la incidencia estimada de COVID-19 —calculada como la tasa de infecciones respiratorias multiplicada por el porcentaje de positividad del SARS-CoV-2— es de 49,3 casos por 100.000 habitantes, lo cual supone una ligera reducción respecto a la semana previa (51,5 casos).

Este indicador sugiere que, si bien el virus continúa circulando, la situación está bajo control y no hay indicios de una expansión acelerada. No obstante, el mantenimiento de esta vigilancia es clave para detectar posibles cambios bruscos.

En el ámbito hospitalario, los indicadores también muestran una evolución ligeramente ascendente. La positividad para SARS-CoV-2 en las muestras hospitalarias ha subido al 11,4%, por encima del 10% registrado la semana anterior, lo que podría anticipar un leve aumento en los ingresos vinculados al virus.

Además, el informe destaca que entre los casos hospitalizados con diagnóstico confirmado de COVID-19 desde el inicio de la temporada (semana 40/2024), el 25,7% han desarrollado neumonía, el 3,9% han requerido ingreso en UCI y la letalidad global se sitúa en el 7,6%. Estos datos de gravedad están dentro de los márgenes observados en oleadas anteriores.

La tasa de hospitalización estimada por COVID-19 se mantiene baja, con 1,2 casos por 100.000 habitantes, lo que indica una presión asistencial limitada por el momento, aunque el sistema sanitario continúa preparado ante un posible incremento.

Asimismo, en cuanto a la mortalidad, los datos del Sistema de Vigilancia de la Mortalidad Diaria (MoMo) reflejan un exceso leve de fallecimientos en la semana 23 de 2025. Se registraron 8.305 muertes frente a las 7.844 esperadas para ese mismo periodo, lo que representa una diferencia de algo más del 5%. Aunque este exceso no puede atribuirse exclusivamente a la COVID-19, su coincidencia con el repunte de casos y hospitalizaciones sugiere que el virus sigue teniendo un impacto sobre la salud de los colectivos más vulnerables, especialmente personas mayores o con enfermedades crónicas.


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