La incidencia de la COVID-19 en pacientes con trastornos de los glóbulos rojos fue baja y de curso leve

Un estudio en el marco de la red europea ERN-EuroBloodNet persigue el objetivo de recopilar datos clínicos y facilitar el manejo de estos pacientes

COVID-19

Al comienzo de la pandemia de COVID-19 en Europa, se advirtió que los pacientes con trastornos de los glóbulos rojos, como la anemia falciforme y la talasemia, podrían enfrentarse a un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves debido a sus comorbilidades.

Ante la escasez de información específica, en abril de 2020 se puso en marcha un estudio en el marco de la red europea ERN-EuroBloodNet, con el objetivo de recopilar datos clínicos y facilitar el manejo de estos pacientes. La investigación ha sido coliderada por dos miembros del grupo de Cáncer y Enfermedades Hematológicas Infantiles del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR).

El estudio impulsado por ERN-EuroBloodNet, publicado en la revista Orphanet Journal of Rare Diseases, se convirtió en una herramienta innovadora al inicio de la pandemia, al estar concebido para facilitar el intercambio de conocimientos en tiempo real. Sus resultados fueron presentados en varios congresos internacionales y, aunque su utilidad disminuyó tras el fin de la pandemia y la relajación de las políticas de detección, permitió conformar el mayor registro europeo de pacientes con estas patologías: se documentaron 681 episodios de infección en 663 personas.

El principal objetivo de la plataforma fue construir un repositorio con datos actualizados sobre el impacto de la COVID-19 en personas con trastornos de los glóbulos rojos, de modo que los especialistas de toda Europa pudieran apoyarse en esta información para tomar decisiones clínicas, estratégicas y políticas, ante la escasez de bibliografía disponible en ese momento.

Diversos estudios han confirmado que la incidencia de COVID-19 en esta población fue baja —entre el 0 y el 2,4 %—, con predominio de cuadros leves, aunque también se registraron algunos casos graves. Las tasas de mortalidad oscilaron entre el 0 y el 10 % en pacientes con anemia falciforme y entre el 0 y el 20 % en los afectados por talasemia.

El trabajo liderado desde Vall d’Hebron tuvo como propósito analizar la incidencia y evolución de la enfermedad en estos pacientes en Europa, así como identificar factores de riesgo asociados a formas graves. Se trata del estudio con el mayor número de pacientes con trastornos de los glóbulos rojos publicado hasta la fecha.

Baja incidencia en pacientes con trastornos de los glóbulos rojos

Los resultados del estudio revelaron una baja incidencia de COVID-19 entre los pacientes con trastornos de los glóbulos rojos en comparación con la población general europea, un dato que podría explicarse por una mayor adherencia de este colectivo a las medidas preventivas.

La mayoría de los casos (92%) cursaron de forma leve, y la evolución clínica siguió el patrón observado en la población general con las diferentes variantes del virus. La vacunación también mostró un impacto positivo, con una tasa de inmunización del 32%, comparable a la de la población general.

En cuanto a la gravedad de los casos, un 22% de los pacientes requirió hospitalización, el 3,7% ingresó en unidades de cuidados intensivos (UCI) y la mortalidad se situó en un 0,7%, una cifra inferior a la registrada en otros estudios, posiblemente gracias al seguimiento médico intensivo al que fueron sometidos estos pacientes. Los síntomas reportados fueron similares a los observados en la población general, aunque ciertas complicaciones —como el síndrome torácico agudo, el fallo renal o las coinfecciones— se asociaron a una mayor gravedad clínica.

«Entre los factores de riesgo para enfermedad grave se destacaron la hipertensión, el sobrepeso y la presencia de comorbilidades. También se observaron más casos en adultos con talasemia, mientras que los niños de entre 1 y 10 años tendieron a desarrollar cuadros más leves», explicó Mar Mañú, Investigadora principal del grupo de Cáncer y Enfermedades Hematológicas Infantiles del VHIR.

«El estudio aporta datos valiosos sobre el impacto del COVID-19 en pacientes con trastornos de los glóbulos rojos y confirma que una atención especializada puede reducir los riesgos. Además, la estructura del registro podría servir como modelo para futuras emergencias sanitarias en Europa», concluyó Pablo Velasco, médico adjunto del Servicio de Oncología y Hematología Pediátricas del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigador principal del grupo de Cáncer y Enfermedades Hematológicas Infantiles del VHIR.


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