La COVID-19 en España se encuentra actualmente en una fase de transición que los expertos describen con matices, pero con una idea común: el virus ya no tiene el impacto de los primeros años de pandemia, aunque todavía no debemos subestimarlo: no puede considerarse inofensivo ni totalmente predecible.
En opinión de Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, “estamos en una situación endémica, es decir, con una incidencia constante y algunos repuntes estacionales”, como el observado el pasado verano, “aunque no podemos asegurar que este año ocurra lo mismo”.
Una idea que matiza Toni Trilla, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Barcelona, al señalar que “es una situación de evolución y transición, que no sabemos aún cuándo ni cómo finalizará”, aunque reconoce que “hay menos incidencia y menos casos graves”.
“Estamos en una situación endémica, es decir, con incidencia constante y algunos repuntes estacionales”
Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos
Pese a esas diferencias de enfoque, ambos coinciden en que la tendencia general es de menor gravedad. Gil subraya que “la capacidad de patogenicidad e infectividad del virus ha bajado de forma considerable y, por lo tanto, la gravedad clínica ha disminuido”, mientras que Trilla apunta que las variantes actuales, “todas descendientes de Ómicron, no presentan diferencias clínicamente significativas en cuanto a gravedad”.
Sobre el futuro de la pandemia, los dos expertos coinciden en que la situación es más estable, pero no completamente cerrada. Gil habla de un escenario ya cercano a la endemicidad, mientras que Trilla es más prudente: “Vamos camino de la endemicidad, pero no podemos descartar nuevos picos u olas relevantes si el virus desarrolla mutaciones que aumenten su contagiosidad o capacidad de evasión inmune”.
La importancia de la vigilancia epidemiológica
En cuanto a la vigilancia epidemiológica, ambos destacan su importancia, aunque con matices. Gil pone el foco en “la red de médicos centinelas y los hospitales de referencia que notifican casos durante todo el año”, mientras que Trilla amplía el enfoque y reclama un sistema más integral: “Necesitamos datos de incidencia, de ingresos hospitalarios y sistemas de muestreo que estimen la circulación del virus en la comunidad”. Además, Trilla añade que herramientas como “la vigilancia de aguas residuales y el análisis genético de variantes” resultan cada vez más relevantes.
“Los estudios recientes confirman que las vacunas son seguras y efectivas”
Toni Trilla, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Barcelona
La COVID-19 persistente sigue siendo uno de los principales desafíos científicos. Gil destaca los avances en su conocimiento y diagnóstico, además de la investigación en curso sobre su evolución y posibles tratamientos. Trilla, en cambio, es más crítico y señala que “seguimos sin grandes avances”, ya que no existen biomarcadores claros ni tratamientos realmente efectivos, y algunas opciones utilizadas hasta ahora “son poco o nada eficaces”.
En el terreno de la investigación actual, también se observa cierta coincidencia en las prioridades, aunque desde ángulos distintos. Gil centra el interés en el seguimiento de la COVID persistente, mientras que Trilla destaca la evidencia acumulada sobre las vacunas: “Los estudios recientes confirman que las vacunas son seguras y efectivas, con efectos secundarios leves y transitorios”.
En conjunto, los expertos dibujan una realidad intermedia: la COVID-19 ya no ocupa el centro de la emergencia sanitaria, pero sigue siendo un fenómeno en evolución, con vigilancia activa y con retos aún abiertos tanto en su comportamiento futuro como en sus secuelas a largo plazo.