Un estudio realizado por la Universidad de California, Davis, ha mostrado que la ingestión de nanopartículas de poliestireno, un tipo de microplástico, puede alterar el metabolismo de la glucosa y causar daños en órganos vitales, especialmente el hígado. Los experimentos realizados en ratones revelaron que la exposición prolongada a estas partículas provoca intolerancia a la glucosa y signos claros de daño hepático, poniendo en evidencia un riesgo potencial para la salud humana.
Durante 12 semanas, los ratones recibieron una dosis diaria de nanopartículas de poliestireno equivalente a la exposición estimada en humanos. Como resultado, presentaron niveles elevados de alanina aminotransferasa (ALT), un marcador bioquímico que indica lesión hepática, así como un aumento en la permeabilidad intestinal y endotoxinas en el suero, factores que contribuyen a la inflamación y el daño hepático.
Estos datos fueron presentados en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición (NUTRITION 2025) y resaltan la importancia de evaluar el impacto de los micro y nanoplásticos presentes en alimentos como pescados, mariscos y agua embotellada, que se acumulan en el organismo y pueden dañar órganos clave. Amy Parkhurst, candidata a doctorado del equipo investigador, destacó que estos hallazgos amplían el conocimiento sobre cómo estas partículas afectan la salud metabólica y la función hepática en modelos animales, y la necesidad de más estudios para confirmar sus efectos en humanos.
La presencia de microplásticos en el medio ambiente y en la cadena alimentaria es un problema creciente. La Organización Mundial de la Salud ha alertado sobre su presencia en alimentos y agua potable, y recientes investigaciones han detectado microplásticos en pulmones, sangre y leche materna. Aunque los resultados en animales son alarmantes, se requiere investigación adicional para comprender plenamente el alcance del daño a órganos como el hígado en personas, y para diseñar estrategias que reduzcan la exposición a estos contaminantes.