La donación de órganos en asistolia con una perfusión toracoabdominal normotérmica (PTAN) permite preservar de forma eficaz los órganos extraídos para trasplante de pacientes que han fallecido por parada cardíaca controlada. Esta técnica, introducida en España a partir de 2020, se ha ido implantando de manera progresiva en muchos hospitales.
Anna Minasyan, cirujana torácica experta en trasplante pulmonar del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, analizó su aplicación, el perfil del donante y la calidad de los órganos obtenidos en la ponencia “Donante en asistolia controlada con perfusión toracoabdominal normotérmica”, presentada en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cirugía Torácica (SECT) de este año. “Cuando hablamos de donación en asistolia controlada nos referimos a que el fallecimiento del donante ocurre en un entorno hospitalario, donde la parada cardíaca es prevista y controlada. Una vez constatada la muerte, se puede iniciar la preservación de órganos”, explica Minasyan.
La perfusión toracoabdominal normotérmica (PTAN) es una técnica de preservación de órganos in situ, es decir, dentro del cuerpo del donante, que restaura la circulación sanguínea oxigenada a los órganos torácicos (corazón y pulmones) y abdominales (hígado y riñones) mediante circulación extracorpórea. Se realiza a temperatura corporal normal (≈36 °C) y, por ello, se denomina normotermia. Para evitar cualquier perfusión cerebral y no revertir la situación de muerte encefálica, se identifican, disecan y seccionan los vasos supraaórticos. “El objetivo es mantener la función, evaluar in situ y seleccionar el mayor número de órganos toracoabdominales aptos para trasplante”, añade Minasyan.
Ventajas de la técnica PTAN
Su principal ventaja es que mejora la calidad y cantidad de órganos disponibles para trasplante, tanto torácicos (corazón y pulmones) como abdominales (hígado y riñón). La perfusión normotérmica mantiene la función metabólica, permite evaluar la viabilidad de los órganos antes del implante, y, lo más importante, reduce el daño por isquemia.
La isquemia es la falta de riego sanguíneo que priva a las células de oxígeno y nutrientes. Durante el tiempo de isquemia, las células del órgano alteran su metabolismo y producen toxinas que al acumularse pueden dañar la función del órgano. La PTAN se diseñó específicamente para la donación de corazón, un órgano muy especialmente sensible a la isquemia. Gracias a esta técnica, ha aumentado el número de corazones aptos para trasplante sin comprometer la tasa de utilización pulmonar. En el pulmón, existían dudas sobre un posible descenso de injertos por edema o por retrasos en la obtención. Sin embargo, “se ha visto que las tasas de utilización de pulmones son comparables a las de la técnica estándar de extracción pulmonar en asistolia (extracción rápida)”, precisa Minasyan.
En cuanto a la técnica, “la PTAN no añade dificultad al trasplante; es simplemente otra forma de extracción”, señala Minasyan. “Lo determinante en este tipo de donaciones es la coordinación y la comunicación entre los equipos extractores de los diferentes órganos. En España, se ha implementado el protocolo nacional de donación en asistolia que deja claros los pasos y los tiempos aceptables para cada órgano”, destaca la doctora.