La edición genética CRISPR se convierte en el arma definitiva contra la proliferación de oncogenes

Investigadores del CNIO y el CIEMAT desarrollan una estrategia pionera que utiliza la edición genética para atacar la acumulación masiva de copias de oncogenes, logrando reducir tumores y despertar una respuesta inmune en modelos animales

En la compleja arquitectura del cáncer, lo que a menudo hace que un tumor sea letal es su capacidad para replicar sus «instrucciones» de crecimiento de forma descontrolada. Sin embargo, un equipo de científicos españoles ha logrado dar la vuelta a esta ventaja evolutiva. En un estudio publicado recientemente en la prestigiosa revista Molecular Cancer, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el CIEMAT han demostrado que es posible utilizar la herramienta de edición genética CRISPR-Cas9 para convertir el exceso de material genético de las células malignas en su particular «talón de Aquiles».

El desafío de la amplificación de oncogenes

Para entender la magnitud de este avance, es necesario comprender cómo operan los tumores sólidos. Tradicionalmente, el cáncer se asocia a mutaciones genéticas, pero existe otra alteración igual de peligrosa: la amplificación de oncogenes. En este escenario, una célula no solo tiene un gen defectuoso, sino que presenta decenas o incluso centenares de copias de ese mismo gen impulsor del cáncer.

Esta abundancia genética no es solo un número; se traduce en una mayor agresividad, una detección más difícil por parte del sistema inmunitario y, lo que es más grave, una resistencia feroz a los tratamientos convencionales. Hasta ahora, esta fortaleza era una de las barreras más difíciles de derribar en la oncología moderna.

CRISPR-Cas9: de «tijeras moleculares» a trampa mortal

La estrategia liderada por Sandra Rodríguez-Perales (CNIO) y Raúl Torres (CIEMAT) propone un enfoque radicalmente distinto. En lugar de intentar bloquear la proteína que genera el oncogén, han decidido atacar directamente el ADN amplificado utilizando CRISPR-Cas9 para realizar cortes precisos en dichas copias. La genialidad del mecanismo reside en su selectividad y contundencia:

  1. En la célula tumoral. Al haber cientos de copias del oncogén, el sistema CRISPR realiza cientos de cortes simultáneos. La célula se ve desbordada por un daño genético masivo que es incapaz de reparar. Ante este caos en su código, la célula no tiene más opción que activar su propia maquinaria de muerte celular.
  2. En la célula sana. Estas células carecen de la amplificación del gen. Por tanto, el sistema CRISPR solo realiza un corte mínimo que la célula puede reparar fácilmente sin comprometer su viabilidad.

Este método resuelve uno de los mayores «cuellos de botella» de la terapia génica: conseguir que el tratamiento sea letal para el cáncer sin dañar los tejidos sanos circundantes.

Éxito en tumores de alta complejidad

La eficacia de esta «bomba de relojería» genética se ha puesto a prueba en modelos celulares y animales que simulan tres de los escenarios clínicos más desafiantes: el neuroblastoma, el cáncer de pulmón de células pequeñas y el cáncer colorrectal.

Los resultados recogidos en la investigación son esperanzadores. Los científicos observaron una reducción significativa del crecimiento tumoral y, lo más importante, un aumento notable en la supervivencia de los animales tratados. Según Alejandro Nieto y Marta Martínez-Lage, co-primeros autores del trabajo, esto constituye una «prueba de concepto» fundamental para el desarrollo de futuras terapias de precisión en pacientes con tumores resistentes.

Inmunoterapia y sinergia: un ataque multidimensional

El estudio va más allá de la destrucción directa del ADN. El equipo de investigación maneja la hipótesis de que este tipo de muerte celular inducida por daño genético masivo funciona como una «señal de alerta» para el cuerpo. Al morir de esta forma, las células tumorales podrían enseñar al sistema inmunitario a reconocer y atacar el resto del tumor. De hecho, en los experimentos ya se han detectado reacciones iniciales que confirman esta activación de las defensas naturales del organismo.

Además, se ha explorado el potencial de combinar esta técnica con la medicina ya existente. En pruebas realizadas con quimioterapia estándar para neuroblastoma, los investigadores descubrieron un efecto sinérgico: la combinación de la edición génica y el fármaco tradicional eliminó a un número de células muy superior a la suma de ambos tratamientos por separado.

Este hito científico ha sido posible gracias a una sólida red de financiación pública y privada. El proyecto ha contado con el apoyo del Plan Nacional de Investigación e Innovación, el Instituto de Salud Carlos III, fondos FEDER y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).


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