El 83% de los pacientes tratados con survodutide lograron una mejoría significativa en la enfermedad hepática asociada a MASH

Manuel Romero, presidente de la AEEH explica a Gaceta Médica las características de la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica.

esteatohepatitis

El hígado controla el metabolismo y, en consecuencia, desempeña un papel fundamental en los sistemas cardiovascular, renal y metabólico. La esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), que afecta a 115 millones de personas en todo el mundo según British Liver Trust, se desarrolla como consecuencia de los disturbios metabólicos que se producen en el organismo, a causa de la obesidad, la diabetes, la hipertensión y la dislipemia, principalmente.

Esta patología no está relacionada con el consumo de alcohol, no obstante, “se parece mucho, ya que comparte rutas metabólicas y alteraciones con el consumo de alcohol, pero es característico que la esteatosis hepática metabólica sea no alcohólica”, explica Manuel Romero, presidente de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) a Gaceta Médica.

Esta enfermedad es muy frecuente y puede presentar diferentes niveles de gravedad en función del momento en el que se ha detectado. En el caso de que la persona afectada presente fibrosis en el hígado es cuando MASH puede producir enfermedad hepática terminal. “Además, puede provocar enfermedad cardiovascular, tanto cardiaca como cerebral, y aumenta el riesgo de cáncer, no solo de hígado, sino también de mama o de colon”, señala Romero.

Sin embargo, separar la patología en función de su origen alcohólico, o no, es una tarea complicada. “Hemos visto que no están tan separadas. En la última denominación de la enfermedad se ha creado una nueva forma que abarca a aquellas personas que tienen enfermedad hepática por los dos motivos a la vez, por alcohol y por alteración metabólica”, indica el presidente de la AEEH. Esta nueva designación está focalizada en aquellas personas que han llevado un consumo normalizado de alcohol a lo largo de su vida y no han desarrollado alcoholismo.

Malos hábitos de vida

Uno de los principales problemas de la sociedad es que cada vez se alimenta peor, con una dieta rica en productos ultraprocesados, bebidas azucaradas y grasas saturadas, y, además, hace menos ejercicio físico. “Estos factores hacen que se ponga en marcha una bomba de relojería, que es la posibilidad de que la patología se complique, por lo tanto, hay muchas personas que tienen enfermedad con esteatosis hepática metabólica que está directamente asociada a la dieta y la actividad física”, indica el presidente de la AEEH, que añade que “para prevenir esta enfermedad y para curarla lo mejor es la dieta mediterránea y el ejercicio físico aeróbico moderado, salir a caminar cuatro o cinco veces a la semana una hora podría ser suficiente”.

“Para prevenir esta enfermedad y para curarla lo mejor es la dieta mediterránea y el ejercicio físico aeróbico moderado”

Esta patología se desarrolla progresivamente con los años, lo que hace que sea poco frecuente detectarla en personas menores de 60 años. “Hay que estar toda la vida trabajando duro para desarrollarla a base de comer mal y de moverse poco. El pico de enfermedad está entre los 50 y 70 años cuando comienzan a aparecer los problemas”, explica Romero.

El desarrollo de MASH se produce en varias fases: primero se produce la del depósito de grasa. Posteriormente, podría aparecer inflamación en el hígado, algo que ocurre en alrededor del 10 por ciento de los casos. Y, en el avance de estos síntomas se abren las puertas para que se desarrolle fibrosis, que es cuando aparece el problema grave.

Nuevos enfoques terapéuticos

El cambio en los hábitos de vida es una de las recomendaciones que se hace a estos pacientes: ejercicio, alimentación saludable, pérdida de peso…No obstante, tal y como apunta Romero, “algunos fármacos, como por ejemplo semaglutida, demostraron que podían ser útiles en el hígado, pero en los ensayos no mostraron ser superiores al placebo”.

Ahora, se han presentado los resultados del ensayo de fase II de survodutide (Boehringer Ingelheim), que han revelado que hasta el 83 por ciento de los adultos tratados con este medicamento lograron una mejoría estadísticamente significativa de la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica frente a placebo (18,2 por ciento). De acuerdo con lo que ha comunicado la compañía, el medicamento provocó una mejoría en MASH comprobada mediante biopsia al cabo de 48 semanas, sin empeoramiento de los estadíos de fibrosis F1, F2 y F3.

Este ensayo se ha llevado a cabo en pacientes obesos con hígado graso. “El 80 por ciento de las personas obesas y el 70 por ciento de los diabetes tienen esta enfermedad. En este caso con survodutide han tratado a pacientes obesos y con enfermedad hepática para ver como respondían al fármaco desde el punto de vista de la pérdida de peso”, señala el presidente de la AEEH.

Control de la fibrosis

Este agonista dual de los receptores de glucagón/GLP-1 tiene un mecanismo de acción novedoso, apuntan desde Boehringer Ingelheim, y es el primero en demostrar este grado de beneficio en un ensayo fase II de MASH. El agonista del receptor del glucagón de este fármaco tiene el potencial de aumentar el gasto energético y un impacto directo en el hígado con el que contribuiría a mejorar la fibrosis. Por su parte, el agonista del receptor del GLP-1 reduce el apetito y aumenta la sensación de saciedad.

“Parece que los resultados presentados son muy importantes. Es verdad que hay que esperar al Congreso Europeo cuando se presenten todos los resultados completos del ensayo y habrá que leérselo bien todo, pero si es verdad que los resultados son espectaculares”, destaca Romero. “Nosotros en 2015 habíamos demostrado que con dieta y ejercicio podíamos conseguir resolver la esteatohepatitis en el 90 por ciento de los pacientes siempre que consiguieran perder un 10 por ciento del peso corporal. Por lo que conseguir un 83 por ciento de resolución de la esteatohepatitis en estos pacientes es un salto real en la terapéutica”, añade el especialista.

Otro de los aspectos a destacar es que hasta ahora los fármacos que habían demostrado resultados positivos para luchar contra la inflamación, fallaban porque no controlaban la fibrosis, lo cual, como expone Romero, “era quedarse a medias”. “Parece ser que survodutide no solo mejora la esteatohepatitis, sino que mejora significativamente la fibrosis. Pero como digo, hay que esperar a tener los resultados completos del ensayo”, concluye el presidente de la AEEH.


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