El futuro del cáncer de mama: radioterapia sin bisturí en pacientes con respuesta completa

El estudio publicado en JAMA Oncology abre la puerta a tratamientos menos invasivos en cáncer de mama precoz y localizado

Un nuevo estudio publicado en la revista JAMA Oncology plantea una posibilidad revolucionaria en el tratamiento del cáncer de mama: evitar la cirugía en determinadas pacientes seleccionadas, sin comprometer los resultados oncológicos. El trabajo, liderado por Henry Kuerer y su equipo del MD Anderson Cancer Center (Houston, EE.UU.), sugiere que en mujeres con una respuesta patológica completa tras tratamiento neoadyuvante, podría ser suficiente con radioterapia y seguimiento clínico riguroso.

La cirugía ha sido, durante más de un siglo, la piedra angular en el tratamiento del cáncer de mama invasivo. Sin embargo, los avances en diagnóstico por imagen y terapias sistémicas han permitido alcanzar tasas de respuesta patológica completa (pCR) cercanas al 60% en pacientes con tumores triple negativos o ERBB2-positivos. En este ensayo clínico de fase 2, no aleatorizado, 50 mujeres mayores de 40 años recibieron tratamiento sistémico estándar y fueron evaluadas mediante biopsia por vacío asistido por imagen (VAB). Si no se detectaban células tumorales residuales, se omitía la cirugía mamaria y se aplicaba únicamente radioterapia.

Resultados prometedores

De las 50 pacientes incluidas, 31 alcanzaron una pCR en la biopsia post-tratamiento. Tras una mediana de seguimiento de 55,4 meses, ninguna de ellas presentó recurrencia del tumor en la mama tratada. Además, tanto la supervivencia libre de enfermedad como la supervivencia global fueron del 100% en este grupo. “Estos resultados sugieren que, en pacientes cuidadosamente seleccionadas, la omisión de la cirugía puede ser una opción segura”, declaró Kuerer. “Se trata del primer ensayo clínico que informa resultados a cinco años en esta línea de desescalada quirúrgica”.

Henry Kuerer, MD Anderson Cancer Center

Además de los resultados oncológicos, las pacientes valoraron positivamente su experiencia. Las escalas de calidad de vida mostraron una mejora significativa a lo largo del tiempo, y el arrepentimiento por la decisión de evitar la cirugía fue muy bajo. A los cinco años, la puntuación media en la Escala de Arrepentimiento Decisional fue de solo 2,5 sobre 100. El estudio también evaluó la percepción cosmética y la funcionalidad de la mama tratada, observando una leve asimetría progresiva atribuida a los efectos de la radioterapia, pero sin diferencias significativas en dolor, edema o funcionalidad.

Perspectivas de futuro

A pesar de sus resultados alentadores, el ensayo tiene limitaciones importantes: su tamaño muestral es reducido, no incluye un grupo control y está centrado únicamente en dos subtipos tumorales. Además, se necesita un seguimiento más prolongado, especialmente en tumores hormonodependientes, que pueden presentar recurrencias tardías. El equipo también exploró el uso de biomarcadores como el ADN tumoral circulante (ctDNA) y las células tumorales circulantes (CTC), pero no encontró asociaciones claras con la recurrencia, probablemente por la baja tasa de eventos. Sin embargo, estos indicadores podrían jugar un papel relevante en futuros estudios para seleccionar mejor a las pacientes candidatas.

La desescalada terapéutica no es nueva en oncología mamaria: se ha pasado de la mastectomía radical a la cirugía conservadora, del vaciamiento axilar a la biopsia selectiva del ganglio centinela. Este ensayo añade una nueva pieza al puzzle: ¿podremos evitar también la cirugía de la mama? Mientras tanto, ensayos adicionales como el OPTIMIST, actualmente en marcha en Corea del Sur, buscarán replicar estos hallazgos en una muestra más amplia y diversa. Hasta entonces, la cirugía continúa siendo el estándar, pero la puerta a una nueva estrategia terapéutica ya está entreabierta.


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