El VHIO identifica biomarcadores para predecir la respuesta a los tratamientos en cáncer de próstata con metástasis óseas

Esto se consigue analizando el balance entre la densidad de células tumorales y la cantidad de grasa acumulada en los huesos.

biomarcadores
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Investigadores del Grupo de Radiómica, el Grupo de Investigación Traslacional del Cáncer de Próstata y el Grupo de Investigación Clínica en Tumores Genitourinarios del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) han realizado un significativo avance al identificar nuevos biomarcadores que indican la respuesta al tratamiento sistémico en pacientes con cáncer de próstata que presentan metástasis óseas empleando la Resonancia Nuclear Magnética de cuerpo entero. Los resultados de este estudio, denominado iPROMET, han sido publicados en la revista European Urology.

Raquel Pérez-López, jefa del Grupo de Radiómica del VHIO.

Actualmente, la evaluación de la respuesta al tratamiento en pacientes con cáncer se basa en los criterios RECIST, ampliamente utilizados a nivel global. Estos criterios han demostrado asociarse con mejores tasas de supervivencia global en oncología y han evolucionado conforme han surgido nuevas estrategias terapéuticas. Sin embargo, presentan ciertas limitaciones; por ejemplo, permiten medir el diámetro máximo de hasta cinco tumores por paciente, con un límite de dos tumores por órgano, lo que dificulta la evaluación precisa de metástasis que afectan al sistema esquelético.

“Si un paciente tiene diversas metástasis este criterio puede no ser crítico para saber si el tumor está progresando o no” explica Raquel Pérez-López, jefa del Grupo de Radiómica del VHIO que ha coliderado este estudio. “Sin embargo, entre los pacientes de cáncer de próstata es común que hagan metástasis únicamente en el hueso por lo que nos quedamos sin los criterios estándar para evaluar la respuesta al tratamiento”.

iPROMET

Joaquín Mateo, oncólogo médico del Hospital Universitario Vall d’Hebron y jefe del Grupo de Investigación Traslacional en Cáncer de Próstata.

El estudio iPROMET nace con el objetivo de cuantificar de forma objetiva los cambios en el Coeficiente de difusión aparente (ADC en sus siglas en inglés) que mide la difusión del agua en los tejidos y otros parámetros cuantificables a partir de las imágenes de resonancia nuclear magnética de cuerpo entero.

“Podemos utilizar criterios clínicos como el dolor o fracturas óseas o el nivel de PSA, un marcador tumoral en sangre. Sin embargo, de nuevo, estos criterios no siempre nos guían correctamente. Así que, de nuevo, estamos limitados a la hora de evaluar la respuesta de los pacientes y decidir si un paciente debe seguir el mismo tratamiento o es mejor cambiar a otro fármaco” afirma Joaquín Mateo, oncólogo médico del Hospital Universitario Vall d’Hebron y jefe del Grupo de Investigación Traslacional en Cáncer de Próstata y colíder del estudio.

Los investigadores han identificado diversos marcadores que ofrecen insights sobre la respuesta del tumor al tratamiento. Específicamente, observaron que el equilibrio entre la densidad de células tumorales y la presencia de tejido adiposo en el hueso constituye un indicador sólido de la eficacia del tratamiento sobre el tumor. El estudio también demuestra que estos biomarcadores unidos al análisis de ADN tumoral circulante en sangre por biopsia líquida permiten cuantificar la respuesta y progresión de las metástasis óseas.

Prediciendo la respuesta

“Se trata de pacientes de entre 50 y 80 años y que, en muchos casos, han recibido corticoides como parte de su tratamiento, por tanto, tienen acúmulos de grasa en el esqueleto. Esta grasa desaparece cuando hay metástasis óseas y aumenta la densidad de células tumorales. En este estudio hemos comprobado que en los pacientes que responden al tratamiento, la densidad de células malignas disminuye y vuelve a aumentar el porcentaje de grasa en el hueso” explica la Pérez-López. “Es decir, una mayor densidad celular de metástasis óseas junto a un bajo porcentaje de la fracción de grasa, se asocian a un mayor riesgo de progresión de la enfermedad”, señala.

“Esta información nos va a permitir hacer una predicción de la respuesta de los pacientes al tratamiento durante la enfermedad de forma que podamos tomar las decisiones clínicas adecuadas en cada momento”, indica Mateo. “Quizá hace 15 años esto podía no ser importante porque no teníamos tantos tratamientos diferentes, pero ahora que contamos con muchas alternativas, el hecho de poder predecir la respuesta de forma rápida y cambiar o no de estrategia puede suponer una gran diferencia para los pacientes”.


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