Desde la pandemia de COVID-19, la intensificación de la vigilancia epidemiológica y la mejora en las técnicas de secuenciación han permitido detectar con mayor precisión virus emergentes que antes pasaban desapercibidos. En este sentido, la reciente detección en España del enterovirus C105 ha captado la atención de la comunidad científica nacional. Se trata de un linaje poco conocido que ha generado inquietud debido a su posible impacto neurológico y su rápida expansión.

Para entender mejor este virus y su impacto Gaceta Médica ha hablado con Diego García Martínez de Artola, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciones y Microbiología Clínica (SEIMC) y microbiólogo clínico en el Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria en Santa Cruz de Tenerife.
Los enterovirus son un grupo extenso de virus de ARN relacionados con los rinovirus. «Es una familia muy, muy extensa de tal manera que puede provocar síndromes completamente diferentes dependiendo del subtipo», explica García Martínez de Artola. Entre la sintomatología que pueden causar están las miocarditis, conjuntivitis, infecciones de orina, enfermedades respiratorias y, en algunos casos, afecciones neurológicas.
El nuevo linaje detectado, el enterovirus C105, tiene similitudes con otros subtipos como el D68 y el A71, conocidos por su doble afectación respiratoria y neurológica. «Puedes encontrarte desde un leve catarro hasta casos graves de neumonía, dependiendo del tipo de paciente», detalla el experto.
Por otro lado, cabe destacar que los enterovirus están ampliamente distribuidos en el medio ambiente y afectan tanto a niños como a adultos. «Son ubicuos y están en todas partes, causando infecciones de todo tipo, desde el síndrome mano-pie-boca en niños hasta erupciones cutáneas y cuadros gastrointestinales», explica el microbiólogo. Además, estos virus pueden permanecer en el tracto gastrointestinal y la faringe, permitiendo la transmisión a través de gotículas respiratorias y vía fecal-oral.
«Son ubicuos y están en todas partes, causando infecciones de todo tipo, desde el síndrome mano-pie-boca en niños hasta erupciones cutáneas y cuadros gastrointestinales»
Implicaciones de la aparición del enterovirus C105
El hallazgo de este nuevo linaje en España aún está en una fase preliminar de estudio. «Aún tenemos información insuficiente», advierte el especialista, que puntualiza que «la aparición de estos linajes con posible afectación neurológica siempre es una cuestión a vigilar».
Uno de los aspectos preocupantes es su aparente rápida expansión, ya que el análisis genético ha revelado una alta similitud con cepas detectadas en Italia. Sin embargo, García Martínez de Artola insiste en que «todavía no conocemos con certeza la magnitud de su diseminación».
Además, una de las incertidumbres actuales en torno a este virus es si las técnicas diagnósticas actuales pueden detectar con precisión el enterovirus C105. «Tiene una serie de mutaciones en una región clave donde suelen concentrarse las pruebas diagnósticas», explica el experto. Sin embargo, añade que «muchas técnicas comerciales en hospitales siguen siendo eficaces para detectarlo».
El diagnóstico del impacto neurológico plantea otro reto. «A nivel neurológico, su paso por el líquido cefalorraquídeo es fugaz, lo que dificulta su detección con PCR», señala García Martínez de Artola. «Normalmente, recurrimos a pruebas indirectas, como la detección de anticuerpos específicos contra el virus en el líquido cefalorraquídeo». Esto hace que sea complicado establecer un vínculo directo entre el virus y los síntomas neurológicos.
Por otro lado, según los datos disponibles, los casos graves suelen darse en niños pequeños, cuyos sistemas inmunológicos aún no están completamente desarrollados, pero también en adultos inmunodeprimidos. «Cuanto menor sea el paciente o si tiene una inmunidad debilitada, mayor es el riesgo de sufrir complicaciones», afirma el experto.
Medidas de vigilancia y tratamiento
Actualmente, no existe un tratamiento específico contra los enterovirus, y las estrategias terapéuticas se basan en medidas de soporte para aliviar los síntomas. «Tenemos que aguantar un poquito cuando tenemos estas infecciones y esperar a que el paciente mejore», indica García Martínez de Artola.
Respecto a la vigilancia, el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha destacado la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica y mejorar los métodos de detección para prevenir futuros brotes. «Es clave reforzar la secuenciación genómica del virus para comprender su propagación y comportamiento», sostiene el microbiólogo. Además, recalca que si se observa un aumento de casos con afectación neurológica, deberá intensificarse la detección de enterovirus y ajustar las pruebas diagnósticas para identificar con mayor precisión el C105.
«Es clave reforzar la secuenciación genómica del virus para comprender su propagación y comportamiento»
A pesar del revuelo mediático, los expertos insisten en que no hay motivos para la alarma, sino para la atención y el seguimiento científico. «No es para ponernos nerviosos ni preocuparnos, pero sí para tener las cosas bajo control», concluye García Martínez de Artola. Aunque el enterovirus C105 fue identificado por primera vez en 2010, su comportamiento en la actualidad merece un análisis detallado para determinar su impacto real en la salud pública.