España es el país que más ha logrado disminuir la prevalencia de obesidad en 32 años, especialmente entre las mujeres, según datos del World Heart Report 2025. De hecho, la tasa de obesidad femenina en España bajó un 4,6% desde 1990 hasta 2022, situándose como un caso excepcional en un contexto global donde la obesidad sigue aumentando.
A nivel mundial, más de 878 millones de adultos vivían con obesidad en 2022, cifra que se ha cuadruplicado desde 1990, cuando eran 194 millones. De ellos, 504 millones son mujeres y 374 millones hombres. La obesidad femenina supera en casi cinco puntos porcentuales a la masculina, con un 40% de prevalencia en mujeres frente al 25% en hombres, según datos recogidos en el informe. España es uno de los pocos países que muestra un descenso en la obesidad femenina, junto a Francia, Moldavia y Lituania, que registraron caídas entre 1 y 2 puntos porcentuales.
Este descenso en España destaca en un escenario global donde la obesidad es un factor de riesgo clave para enfermedades cardiovasculares (ECV), responsables del 10% de las muertes atribuibles a un índice de masa corporal (IMC) alto. En 2021, el número de muertes por ECV relacionadas con obesidad alcanzó 1,9 millones a nivel global, más del doble que hace 30 años.
El informe subraya que para 2050, si las tendencias actuales continúan, casi dos tercios de los adultos mayores de 25 años podrían tener sobrepeso u obesidad. Por ello, enfatiza la necesidad de implementar políticas públicas integrales que incluyan campañas de prevención, regulación del marketing de alimentos no saludables y la promoción de entornos que faciliten la actividad física.
En el caso español, expertos apuntan que la integración de medidas multisectoriales y una mayor atención en el sistema sanitario, especialmente en atención primaria, han sido fundamentales. Además, España está avanzando en evitar la estigmatización de la obesidad, un factor que dificulta el acceso y la adherencia a tratamientos efectivos.
La reducción de la obesidad no solo mejora la salud cardiovascular, sino que también representa un alivio para el sistema sanitario y la economía. Según estimaciones globales, el impacto económico mundial de la obesidad alcanza el 2,2% del PIB, equivalente a casi 2 billones de dólares al año, cifra que podría incrementarse si no se frena la epidemia.
El reto ahora es mantener y acelerar estos avances en España, mientras se impulsa la coordinación internacional para revertir la alarmante progresión mundial de la obesidad, considerada una de las principales crisis de salud pública del siglo XXI.