La prevalencia del insomnio crónico se ha duplicado en los últimos veinte años, pasando de afectar al 6,4% de la población a un alarmante 14% en la actualidad, lo que se traduce en unos 5,5 millones de personas con dificultades persistentes para dormir. Ante unas opciones terapéuticas que Julio Prieto, neurofisiólogo del Hospital Gregorio Marañón, califica como «limitadas» ,principalmente fármacos y terapia cognitivo-conductual, una nueva técnica emerge con resultados prometedores: la estimulación magnética transcraneal (EMT).
Durante las III Jornadas de Actualizaciones en Neuromodulación celebradas en Sevilla, el Dr. Prieto, del Sociedad Española de Psicología Clínica, ha destacado que, aunque los estudios son todavía escasos, los resultados son muy alentadores. «En los que existen, el uso de EMT en pacientes con insomnio crónico ha demostrado una mejoría de la calidad del sueño y duración del mismo en más del 50% de los pacientes tratados», ha afirmado ante más de 300 expertos.
La EMT es una terapia de neuromodulación no invasiva que utiliza un campo magnético para modular la actividad de la corteza cerebral. Se aplica mediante una bobina sobre el cráneo, sin necesidad de anestesia, para activar o inhibir circuitos neuronales específicos. Aunque su mecanismo exacto en el tratamiento del insomnio aún se investiga, se cree que podría actuar «modulando la actividad de circuitos cerebrales relacionados con el sueño» y reduciendo la alerta. Otras hipótesis apuntan a un aumento en la disponibilidad de melatonina o a la regulación de corticoides.
Esta técnica, ya avalada para la depresión resistente, ha mostrado una eficacia notable tanto en el insomnio crónico primario como en el asociado a otras patologías, como la propia depresión, donde hasta un 70% de los pacientes lo padecen.
Una de sus principales ventajas frente a los fármacos es su seguridad, ya que es una técnica «inocua y con escasos efectos secundarios». Comparte con la terapia cognitivo-conductual este perfil de seguridad, pero también el hándicap de requerir el desplazamiento a un centro sanitario para recibir el tratamiento, lo que puede dificultar el acceso para la población general.
El Dr. Prieto se muestra optimista sobre el futuro de esta herramienta. Considera que la generalización de su uso dependerá de que más estudios confirmen su eficacia y se estandaricen los protocolos, pero concluye que «la EMT puede ser una herramienta de tratamiento útil en un futuro no muy lejano» para los trastornos del sueño. Además, señaló que también hay indicios de su posible utilidad en el síndrome de piernas inquietas.