Un estudio español revela la eficacia de la terapia génica en anemia de Fanconi

Se trata de una compleja enfermedad rara caracterizada por la pérdida progresiva de las células de la sangre y una alta predisposición al cáncer.

terapia génica

Un ensayo clínico realizado en España ha demostrado, por primera vez, que la terapia génica puede ser tanto eficaz como segura para los pacientes con anemia de Fanconi. Los resultados de esta investigación, que se basan en más de 20 años de estudios preclínicos y un seguimiento de los pacientes durante 7 años, han sido recientemente publicados en The Lancet.

La anemia de Fanconi es una enfermedad rara y compleja que generalmente se manifiesta en la infancia y afecta las células madre de la médula ósea. Se caracteriza por la pérdida progresiva de las células sanguíneas, lo que suele generar infecciones graves, fatiga extrema y hemorragias, un proceso conocido como fallo de médula ósea. Además, la enfermedad conlleva una alta predisposición al desarrollo de cáncer, tanto en las células sanguíneas como en otros tejidos.

Hasta ahora, ninguno de los estudios clínicos previos había logrado que la terapia génica fuera eficaz en el tratamiento de esta compleja enfermedad. Sin embargo, el equipo investigador español ha demostrado que, en pacientes con el subtipo A de la anemia de Fanconi (provocado por mutaciones en el gen FANCA), la autotransfusión de células madre hematopoyéticas corregidas del defecto genético permite un aumento progresivo de las células corregidas en la mayoría de los pacientes, incluso sin necesidad de un acondicionamiento previo con quimioterapia. En dos de los pacientes tratados, la proporción de células corregidas superó el 90%, lo que permitió revertir el curso natural de la enfermedad, que generalmente implica la caída progresiva de las células sanguíneas.

Hasta el momento, la única opción definitiva para tratar el fallo de médula ósea en estos pacientes era el trasplante de médula ósea de un donante sano compatible. Aunque esta terapia ha mejorado notablemente en los últimos años, requiere tratamientos de acondicionamiento con quimioterapia para prevenir el rechazo, y conlleva riesgos tanto a corto como a largo plazo, lo que suele resultar en hospitalizaciones prolongadas.

En este sentido, el ensayo clínico en fase I/II ha sido impulsado por la Fundación del Hospital Niño Jesús de Madrid, mientras que el seguimiento a largo plazo está patrocinado por Rocket Pharmaceuticals Inc. El investigador principal de estos ensayos es Julián Sevilla, apoyado por Josune Zubicaray, ambos hematólogos de la Unidad de Terapias Avanzadas del Hospital Infantil Universitario del Niño Jesús y miembros del CIBER de Enfermedades Raras (CIBERER). La dirección científica está a cargo de Juan Bueren, con la colaboración estrecha de Paula Río, primera autora de este estudio, y Susana Navarro. Todos ellos son investigadores del CIEMAT, del CIBERER y del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz (IIS.FJD). La investigación también está siendo coordinada con la Red Nacional de Terapias Avanzadas (TERAV), promovida por el Instituto de Salud Carlos III.

De Izquierda a derecha, Josune Zubicaray, Paula Río, Juan A. Bueren, Susana Navarro (arriba), Aurora de la Cal (abajo) y Julián Sevilla. Foto: Calendario de la Fundación Anemia de Faconi.

En este trabajo han participado numerosos equipos responsables de las sucesivas etapas requeridas para su aplicación: los procesos de recogida y purificación de las células madre movilizadas a la sangre de los pacientes fueron realizados en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, el Hospital Universitari Vall d’Hebron de Barcelona y el Banc de Sang i Teixits de Cataluña, bajo la coordinación de Cristina Díaz de Heredia. Posteriormente, estas células se corrigieron del defecto genético ex vivo, en la Sala Blanca CliniStem del CIEMAT, mediante un virus modificado genéticamente (un vector lentiviral portador del gen FANCA) previamente desarrollado por el equipo investigador de dicho centro. Una vez corregidas del defecto genético, las células se reinfundieron en el Servicio de Hematología Pediátrica del Hospital Niño Jesús, como si se tratara de una autotransfusión, sin que los pacientes hubieran recibido ningún tipo de quimioterapia, lo que permitió que abandonaran el hospital a las 72 horas después de la infusión.

«Los resultados preliminares de este estudio clínico los publicamos en 2019, en donde demostramos por primera vez que incluso en ausencia de quimioterapia, la autotransfusión de las células madre corregidas permitía el injerto progresivo de células curadas del defecto genético en pacientes con anemia de Fanconi», apuntó Río. Por su parte, Sevilla indicó que «tras 7 años de seguimiento de los pacientes, ahora hemos podido confirmar que la presencia de las células corregidas ha continuado aumentando en los pacientes hasta alcanzar niveles superiores al 90% en dos de ellos, lo que ha permitido detener e incluso mejorar el fallo medular de estos pacientes».

A diferencia de otras enfermedades hematológicas tratadas con terapia génica, en los pacientes con anemia de Fanconi las células madre de la médula ósea presentan defectos significativos en su capacidad de división, lo que las hace extremadamente frágiles. Esta característica complica tanto la recolección de las células como su manipulación ex vivo, convirtiéndolo en un procedimiento de alta complejidad. Debido a esto, ningún otro equipo internacional había logrado demostrar la eficacia de la terapia génica en pacientes con esta enfermedad.


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