Los expertos opinan tras la decisión de Reino Unido de prescribir Mounjaro en AP en pacientes con obesidad

Cristóbal Morales (SEEDO) y el cardiólogo Manuel Anguita se posicionan en Gaceta Médica sobre el anuncio hecho por el NHS

Desde el lunes 23 de junio y a lo largo de los próximos tres años, alrededor de 220.000 pacientes podrán acceder por primera vez al medicamento Mounjaro a través de una prescripción realizada por su médico de Atención Primaria dentro del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), como parte de una iniciativa para ampliar el tratamiento de la obesidad en el sistema público.

Se trata de Mounjaro (tirzepatida, de Eli Lilly), un fármaco que reduce los niveles de azúcar en sangre y ralentiza la digestión de los alimentos, según informó hace dos semanas el medio británico The Guardian. Gracias a esta medida, los médicos de Atención Primaria británicos podrán prescribir Mounjaro a personas con obesidad severa que además padezcan otros problemas de salud, ofreciéndoles así una opción dentro del sistema público que evitará que tengan que recurrir, como hasta ahora, a servicios privados especializados para bajar de peso.

Ante este anuncio, Gaceta Médica ha contactado con dos expertos para conocer su opinión. En primer lugar, Cristóbal Morales, vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), explica que «la noticia es bastante positiva, pero pone de relieve la necesidad de transformar el sistema sanitario para adaptarlo a la nueva realidad que vivimos en 2025». Sin embargo, sostiene que la obesidad, al ser una enfermedad crónica, requiere un seguimiento continuo. «Tratar la obesidad no consiste simplemente en iniciar un tratamiento farmacológico; pensar así es un grave error condenado al fracaso», asegura Morales.

Para el experto, tratar la obesidad implica acompañar al paciente de por vida, fomentando estilos de vida saludables, brindando apoyo constante y combinando tratamientos farmacológicos, endoscópicos o quirúrgicos con ejercicio, nutrición y atención psicológica a lo largo del tiempo. Por tanto, considera que «este enfoque, basado en el reconocimiento de la obesidad como una enfermedad crónica, exige un seguimiento regular del paciente». A continuación, recalca que «el sistema sanitario debe estar preparado para acompañar y dar seguimiento a estos pacientes» y que, además, «debe transformarse para incluir equipos multidisciplinares con médicos expertos en obesidad».

En este sentido, Morales se posiciona radicalmente en contra de «prescribir por prescribir». El experto asegura que «es un riesgo, sobre todo con la proliferación de clínicas online que prometen iniciar tratamiento farmacológico por teléfono». «Esto debe entenderse como un compromiso por parte del paciente, que tiene un problema biológico y al que hay que ayudar de forma personalizada. No se trata de «pinchar por pinchar» a todo el mundo. Por supuesto que no. Es imprescindible una valoración física, presencial, y un acompañamiento continuo a lo largo de la vida. Porque la obesidad es una enfermedad crónica, de por vida», subraya.

Por su parte, Manuel Anguita, cardiólogo del del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, señala que «el tratamiento de la obesidad incluye una serie de medidas más allá del uso de fármacos». Sin embargo, dado que se trata de un problema tan frecuente, cree que «los médicos de familia podrían participar activamente en el abordaje de estos pacientes, incluso utilizando tratamientos como Mounjaro». Asimismo, coincide con Morales en que «la administración de medicamentos para la obesidad es solo una parte de la solución», pero que «no debe ser ni el primer paso, ni el único, ni el último».

Preocupación de los médicos de UK

Algunos médicos de Reino Unido ya han expresado su preocupación por la carga de trabajo adicional, mientras que los expertos farmacéuticos también han señalado que podría haber presiones sobre el suministro del medicamento. En el primer año del programa, se ofrecerá a personas con un índice de masa corporal (IMC) superior a 40 que tengan al menos otros cuatro problemas de salud relacionados con la obesidad, como diabetes de tipo 2, hipertensión, cardiopatías y apnea obstructiva del sueño.

Se calcula que en el Reino Unido hay ya 1,5 millones de personas que toman tratamientos farmacológicos para la obesidad, recetados por servicios especializados o con receta privada. “Sabemos que muchos médicos de cabecera están preocupados por las implicaciones de la implementación de estos medicamentos en la práctica general, tanto en términos de carga de trabajo como de capacitación para iniciar y gestionar adecuadamente estos tratamientos“, dijo en declaraciones recogidas por el citado medio la profesora Kamila Hawthorne, presidenta del Royal College of GPs.

“Los médicos de cabecera y nuestros equipos ya están trabajando bajo una intensa carga de trabajo y presión laboral, y esto debe tenerse en cuenta en esta implementación para garantizar que se pueda realizar de forma segura”, añade.


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