El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) ha sido el escenario de una nueva edición del Foro ECO, la decimocuarta. Bajo el título “Horizonte Europa 2030: competitividad, calidad e innovación”, la Fundación Excelencia y Calidad en Oncología (ECO) ha reunido a los principales líderes de opinión del sector para lanzar un mensaje de urgencia: o Europa acelera su transformación o quedará relegada a ser un mero mercado de innovaciones gestadas fuera de sus fronteras.
Por primera vez en la historia de nuestro país, las cifras del cáncer romperán una barrera determinante: en 2026 se superarán los 300.000 nuevos diagnósticos anuales. Esta «pandemia crónica», como la definen los expertos, se encuentra hoy en el centro de una tormenta perfecta donde la incidencia creciente choca con recortes presupuestarios en el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer y una pérdida alarmante de la soberanía científica de Europa frente a Estados Unidos y China.
Nos encontramos en un momento que Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO, definió como «un punto de inflexión para definir la respuesta que queremos dar en los próximos años, o incluso décadas, a un desafío social y sanitario de primer nivel, como es el cáncer. Se trata de una pandemia crónica contra la cual necesitamos desplegar todas las herramientas a nuestro alcance«.
Diagnóstico de una vulnerabilidad estratégica: los informes Draghi, Letta y Heitor
La primera mesa redonda, moderada por Jesús García-Foncillas y Josep Figueras, director del European Observatory on Health Systems and Policies en Bruselas, analizó la vulnerabilidad estratégica de Europa a través de los informes de Mario Draghi, Enrico Letta y Manuel Heitor.
Josep Figueras comenzó su intervención haciendo hincapié en que “Europa se constituye a través de crisis” y apuntando a que «en esta ocasión el diagnóstico es especialmente grave debido a la fragmentación interna«. Según Figueras, no haber implementado el mercado único en este sentido, tiene «un coste real inasumible equivalente a un 40% de tarifas. Es como si nuestros productos los tarifáramos con un 40% de recargo por no haber sido capaces de implementar este mercado único”, lo cual abre una de las primeras barreras al acceso a nuevos tratamientos.
Además, alertó sobre la lentitud de las soluciones legislativas, recordando que «mientras se discute el Espacio Europeo de Datos de Salud (EHDS), los plazos parecen no ajustarse a la realidad del mercado global. Para cuando implementemos esto en 2031, ya se nos habrán comido los chinos y los americanos. Los plazos son demasiado lentos en todo lo que estamos haciendo”, sentenció Figueras, abogando por «una Europa de distintas velocidades donde los países que quieran avanzar no se vean frenados por el último de la fila».
«O damos espacio a Europa a que actúe o nos hundimos… no le demos la culpa a Europa, son nuestros políticos los que realmente están frenando Europa»
Josep Figueras, director del European Observatory on Health Systems and Policies
La tecnología y la regulación deben avanzar de la mano, pero actualmente lo hacen a velocidades muy distintas. Durante el foro se analizó el impacto del Biotech Act, una iniciativa que busca simplificar ensayos clínicos y escalar la manufactura biotecnológica en suelo europeo. Así Figueras puso de manifiesto la importancia de los «regulatory sandboxes, mecanismos que permiten experimentar con marcos legislativos flexibles y controlados para innovaciones disruptivas antes de que se conviertan en norma definitiva. Sin esta agilidad experimental, Europa corre el riesgo de seguir intentando ‘cerrar la puerta del establo cuando el caballo ya ha salido’, un fenómeno que ya se está observando con el uso masivo de la inteligencia artificial en la práctica clínica sin un marco de datos armonizado«.

La industria como pilar estratégico
David Beas, director de Government Affairs & Market Access en Johnson & Johnson, aportó la visión de las industria farmacéutica innovadora, describiéndola como «el principal motor de crecimiento de I+D industrial en Europa, con inversiones de 55.000 millones de euros anuales y generadora de 2 millones de empleos«.
No obstante, las cifras de crecimiento son desalentadoras comparadas con los competidores globales. “Si uno analiza el crecimiento del año 2010 al año 2022 en inversión en I+D, mientras Europa crece un 4%, Estados Unidos crece alrededor de un 6% y China crece un 21%”, detalló Beas. La razón, según Beas, reside en un contexto legislativo complejo e insuficiente de Europa. Además recordó que «desarrollar innovación no es sencillo… tan solo una de cada cinco moléculas que entra en fases clínicas llega a comercializarse y con costes superiores a los 3.000 millones de dólares». También criticó que la nueva protección de datos regulatorios, el esquema 8+3, sea inferior a los 12 años fijos que ofrecen Estados Unidos o China, motivando la fuga de talento investigador.
«Europa a día de hoy no atrae la inversión en I+D que atraía… en los últimos 20 años ha perdido el 25% de cuota en I+D«, apuntó Beas, señalando que «en España se necesitan más de 600 días para conseguir precio y reembolso de media una vez que la EMA ha aprobado un fármaco», haciendo menos atractiva la inversión.
“Es importante analizar el medicamento desde una perspectiva de inversión, no tanto como gasto, desde una perspectiva social”, explicó Beas, recordando que el 73% del incremento de la expectativa de vida en los últimos 50 años se debe directamente a la innovación biomédica. Además el directivo reconoció que, en favor de la sostenibilidad del sistema, «tenemos que aceptar el modelo de pérdida de patente… aceptar la llegada de biosimilares y genéricos y las partidas presupuestarias de ahorro tan importantes que se generan… solo en 2025 y 2026, Europa va a ahorrar más de 15.000 millones de euros por ello».
Como nota, Beas apuntó que «cada día 1,2 millones de personas no van a su puesto de trabajo por una baja laboral. Eso conlleva un impacto en el sistema de cerca de 45.000 millones de euros, cerca de tres puntos porcentuales del PIB».
¿Por qué España pierde competitividad?
Desde el ámbito hospitalario y académico, Teresa Macarulla, jefa de servicio en el Hospital Clínic de Barcelona, expresó su preocupación por la falta de recursos para retener el talento investigador, recordando que «en ensayos clínicos claramente los últimos años hemos perdido el tren en mucho del desarrollo de muchos de los fármacos que liderábamos y al final nuestros pacientes no tienen acceso a ellos”. Macarulla puso como ejemplo los nuevos fármacos para mutaciones KRAS, que «en Europa llegan a cuentagotas mientras que en Estados Unidos y Asia el acceso es mucho más ágil».
Por su parte, Luis Paz-Ares, jefe de servicio del Hospital 12 de Octubre, se centró en la brecha de inversión pública en España, ya que «no estamos en el 2% (PIB) de la media europea, sino que estamos más cercanos al uno que al dos. Y esto es particularmente dramático”, señaló. También criticó el «hipergarantismo regulatorio», afirmando que “a veces el ser hipergarantista con la protección de los datos de los pacientes, al final lo que hace es tener un efecto perverso contrario”, ralentizando la puesta en marcha de ensayos clínicos donde España antes era líder.
«necesitamos acreditar lo que hacemos, certificar lo que hacemos y cumplir al nivel del máximo estándar posible», pero «la reducción de los fondos comunitarios dedicados a este grupo de enfermedades y su despriorización suponen un claro riesgo para los pacientes»
Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO
La burocracia y la «trampa» de los fondos públicos
Enrique Grande, director de One Oncology Madrid Program en Quironsalud, desmitificó el éxito de los fondos europeos Next Generation, calificándolos de «trampa para el investigador clínico individual» debido a su inmensa carga administrativa. “Generar un consorcio para un investigador normal es algo extremadamente complicado… Y por invertir en ello ya tienes un porcentaje X que se tiene que ir a empresas que se dedican a ayudarte a hacer esos consorcios”, denunció.
Además, Grande relató las dificultades para operar con estos fondos ya que “tú tienes que aportar la mitad y entonces luego te dan la otra mitad y tienes que justificarla muy bien. Eso realmente desde el punto de vista de cómo está pensada la investigación es realmente complicado”. Por lo que sentenció su intervención con una pregunta: “¿Queremos ser simplemente un mercado de lo que nos va a venir de fuera o queremos ser nosotros los que realmente impulsemos la innovación?. Se puede proteger a los pacientes siendo ágiles, porque siendo ágiles vamos a conseguir que esa innovación llegue a los pacientes antes».
El problema nacional: endogamia y méritos
García-Foncillas analizó, igualmente, los vicios estructurales del sistema sanitario y académico español. Foncillas denunció una falta total de puesta en valor de la investigación, asegurando que «el SNS no pone en valor la investigación hospitalaria… lo que se premia es la antigüedad, aunque no hayas hecho nada, ni un solo mérito, pero calentar el asiento es lo que de alguna forma marca aquí que tengas plaza. Así de claro”, afirmó con dureza.
Para el presidente de Fundación ECO, España sufre de una “endogamia continua en el sistema sanitario y académico que impide la atracción de talento internacional». “Cuando la estructura no está premiando esa investigación, no está premiando aquellas personas con talento que de alguna manera podrían despuntar, y esto nos está penalizando”, insistió.
«Es imposible atraer a un investigador de Estados Unidos si no se le puede ofrecer un contexto de seguridad y valoración de sus méritos»
Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO
Luis Paz-Ares coincidió en este punto, señalando que los procesos de selección actuales, basados casi exclusivamente en la antigüedad tras años sin oposiciones, son “deshonrosos”, aclarando que “yo quiero que me valoren por mis méritos, aparte de que me reconozcan mi edad y mi experiencia”.
Acceso a la innovación en España
La mesa no pasó por alto la problemática del acceso. David Beas recordó que en España el tiempo medio para conseguir precio y reembolso tras la aprobación de la EMA supera los 600 días. Además, denunció que «el 60% de las innovaciones aprobadas en 2025 en España llegaron con restricciones económicas (techos de gasto o pago por resultados) y el 55% con restricciones clínicas que limitan la indicación aprobada originalmente por la agencia europea».
Ante esto, Josep Figueras lanzó una propuesta audaz: “¿Por qué no tener un EU27 para los ensayos clínicos? Ya sé que es soñar, pero es que no nos queda otro remedio. O lo hacemos juntos o desaparecemos. Perdonad que sea un poquito dramático”. La idea consiste en crear una legislación europea única que permita que un ensayo certificado por la UE sea válido en los 27 países sin tener que pasar por las marañas burocráticas nacionales.
Otro de los temas centrales del XIV Foro ECO fue la reestructuración del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer. A finales de 2025, la Comisión Europea anunció un recorte del 20% de los 4.000 millones de euros asignados originalmente. Ante ello Foncillas se preguntó “¿cómo y de qué manera lo estamos implementando? ¿En qué se está traduciendo nuestro entorno? Porque importa muchísimo cómo se está aterrizando y qué información tenemos de cómo se está llevando a cabo esa implementación”.
El Plan llega hasta 2030, pero la financiación garantizada solo alcanza hasta 2027 y el próximo Marco Financiero Plurianual 2028-2034 no contempla, a día de hoy, una línea específica para cáncer: «Esta falta de previsibilidad presupuestaria a largo plazo amenaza con frenar en seco la implementación de programas críticos de prevención y cribado poblacional que apenas están empezando a dar sus frutos en los Estados miembros».
Hacia un nuevo modelo de gobernanza oncológica
La clausura de esta primera mesa dejó varias propuestas sobre la mesa para revertir el declive:
- Valorar la investigación como actividad asistencial. García-Foncillas recordó la importancia de «que la investigación hospitalaría deje de ser el último capítulo de los objetivos europeos».
- Movilizar el ahorro privado. Josep Figueras propuso crear una «Unión de Ahorros e Inversión» para movilizar el capital privado europeo hacia el escalado de empresas biotecnológicas internas y evitar la fuga de capitales.
- Simplificación del acceso a los datos. Pasar de un modelo hipergarantista a uno ágil que proteja al paciente permitiéndole acceder a la innovación a tiempo, por ejemplo, implando el Espacio Europeo de Datos de Salud.
- Selección de recursos y talento basada en el valor. Enrique Grande insistió en que «los recursos deben perseguir al valor y no repartirse por cuotas territoriales o políticas. Debemos ser los líderes en generar valor y tiene que tener eficiencia social, esos recursos tienen que estar bien invertidos y debemos mejorar en como esa selección».
En conclusión, el XIV Foro ECO ha servido para alertar sobre una Europa «que parece cansada de liderar». García-Foncillas resumió el sentir general: “Hoy por hoy el coste de la inacción es sencillamente inasumible y supera con creces el coste de la profunda transformación que Europa necesita”. La oncología española tiene el talento, pero como se ha demostrado en este foro, el talento sin estructura, sin financiación ágil y sin meritocracia, termina por marcharse o, peor aún, por apagarse.