El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) ha acogido este martes la decimocuarta edición del Foro ECO, una cita organizada por la Fundación Excelencia y Calidad en Oncología (ECO), bajo el lema «Horizonte Europa 2030: competitividad, calidad e innovación«. Oncólogos, investigadores, gestores y representantes de la industria farmacéutica se han reunido para analizar una realidad ya palpable: en 2026, por primera vez, España superará los 300.000 nuevos casos de cáncer, consolidando a esta patología como la primera causa de muerte en nuestro país.
Una tormenta de ideas para no perder el tren europeo
Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO, fue el encargado de inaugurar la jornada con un discurso directo y cargado de urgencia. Foncillas definió el encuentro no como un acto protocolario, sino como una herramienta de cambio «un foro donde lo que planteamos es que entre todos hagamos una auténtica tormenta de ideas de la que podamos sacar conclusiones de dónde estamos, pero sobre todo qué soluciones podemos poner a estos problemas que nos acucian en nuestra práctica y que afectan directamente a los pacientes”.
El presidente de ECO puso el foco en la pérdida de peso de Europa frente a otras potencias mundiales como China o Estados Unidos, asegurando que “hay un problema fundamental de competitividad del entorno de Europa en un ámbito geopolítico complicado… corremos el riesgo de perder protagonismo y que de alguna forma Europa, con la capacidad que tiene de investigación tanto a nivel básico, traslacional como clínico, perdamos el tren”. Esta preocupación no es menor, ya que los datos indican que, en los últimos 20 años, Europa ha perdido un 25% de su cuota global de inversión en I+D.
Mientras que Estados Unidos invierte un 17% de su PIB en salud y China acelera su crecimiento un 21%, Europa se queda atrás con apenas un 10%
Calidad y acreditación: un estándar insoslayable
Uno de los pilares del XIV Foro ECO ha sido la certificación de la excelencia. Foncillas enfatizó que «necesitamos acreditar lo que hacemos, certificar lo que hacemos y cumplir al nivel del máximo estándar posible en el entorno europeo y en el entorno internacional”. En este sentido, destacó la carrera que están librando los centros españoles para obtener acreditaciones de prestigio como las de la OECI (Organisation of European Cancer Institutes) o los criterios de calidad de ASCO (American Society of Clinical Oncology). Estas certificaciones han dejado de ser un elemento accesorio para convertirse en un “punto inflexible e insoslayable de lo que es la práctica del día a día”.
«Hoy no cabe plantearse el abordaje ni el desarrollo de la oncología sin los máximos estándares de calidad»
La brecha de la implementación: del papel a la consulta
El foro también analizó el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, lanzado en febrero de 2021. A pesar de su ambición inicial, la Comisión Europea anunció recientemente una reestructuración de los fondos que supone un recorte del 20% de los 4.000 millones de euros asignados originalmente.
Ante esta situación, Foncillas lanzó una pregunta incómoda: “¿Cómo de qué manera lo estamos implementando? ¿En qué se está traduciendo nuestro entorno? Importa muchísimo en cómo se está aterrizando y qué información tenemos de cómo se está llevando a cabo esa implementación”. Los expertos coincidieron en que existe una «Europa de dos velocidades» y que España debe pelear por estar en el grupo de cabeza.
Quizás el punto más doloroso para los profesionales y pacientes es el retraso en la llegada de fármacos innovadores. En España, el tiempo medio para alcanzar la financiación de un nuevo fármaco oncológico tras la aprobación de la EMA se sitúa en torno a los 600 días. Además, el 60% de las aprobaciones en 2025 conllevaron restricciones económicas o clínicas, limitando el acceso a terapias avanzadas como las CAR-T o la inmunoterapia.
«En este contexto complicado de innovación, estamos teniendo quizás en este momento más dificultad para llegar a posibles colaboraciones público-privadas con la industria farmacéutica», explicaba Foncillas, baticinando que «posiblemente el desarrollo de inteligencia artificial y luego en el contexto de la biomedicina se vea bastante truncado en comparación con el entorno americano o el entorno asiático».
El celo de Europa por proteger la privacidad de los pacientes «lastra la investigación, de alguna manera Europa se está poniendo una trampa, logrando lo opueto»
Propuestas para un cambio de paradigma
Para revertir esta tendencia, el Foro ECO propuso varias medidas urgentes:
- Simplificación regulatoria. Acelerar los procesos de la EMA y armonizar los ensayos clínicos multicéntricos.
- Unión de ahorros e inversión. Movilizar el ahorro privado europeo para financiar el escalado comercial de la innovación biotecnológica.
- Valorar la innovación como inversión. Analizar el medicamento no como un gasto, sino por su capacidad para reducir recaídas, hospitalizaciones y mejorar la productividad social.
- Atracción de talento. Cambiar los procesos de selección en España, premiando el mérito sobre la antigüedad para evitar la endogamia en el sistema sanitario y académico.
«Tendremos que romper moldes en algún momento y decir: ‘Tenemos que traer personas valiosas‘, y que de alguna manera tengamos la certeza de que vayamos generando ya un entorno competitivo. En Europa de cero valor a la investigación», sentenció García-Foncillas.

El XIV Foro ECO ha servido como un grito de alerta. Como recordó Foncillas al cierre de la jornada, “el coste de la inacción supera con creces el coste de la transformación”. Como conclusión final sentención que la oncología española tiene el talento y la calidad, pero necesita un marco político y económico que le permita competir en la liga mundial y, sobre todo, garantizar que la innovación llegue a tiempo a quienes más la necesitan: los pacientes.
Por su parte, Rafael López, vicepresidente de la Fundación ECO y jefe del Servicio de Oncología Médica del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), fue el encargado de clausurar el foro. En su discurso, López recordó que el lema elegido este año para el foro es “el objetivo que tenemos que marcarnos”.
A continuación, señaló que “si estamos unidos y hacemos las tareas con sentido común, ganaremos más de lo que perderemos en un mundo cada vez más competitivo”.
Finalmente, agradeció a todos los asistentes, participantes, ponentes, moderadores y al personal de apoyo de la Fundación ECO su presencia, y admitió que “es un placer ver la sala llena”. Asimismo, añadió que “el año que viene nos veremos de nuevo con temas interesantes que intenten acercarnos a Europa y mejorar en calidad y en asistencia”.