Fruzqala demuestra un beneficio continuo en cáncer colorrectal metastásico

La terapia está disponible en España en pacientes que han recibido múltiples tratamientos previos

La Red Española de Registros del Cáncer (REDECAN) estima que el cáncer colorrectal será el tipo más diagnosticado en España en 2025, con 44.573 nuevos casos. Pilar García Alfonso, jefa de Sección del Servicio de Oncología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, explica a Gaceta Médica que «la enfermedad debutó como metastásica en un 15-30% de casos y recaen un 20-50% de los que debutan con enfermedad localizada, por lo que un 50% de los casos aproximadamente desarrollan enfermedad metastásica».

Según la especialista, «a menos que hayan recibido una cirugía radical para las metástasis, serán susceptibles de un tratamiento de mantenimiento, así como de varias líneas de tratamiento consecutivas», explica García Alfonso.

Pilar García Alfonso, jefa de Sección del Servicio de Oncología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

Desde el 1 de enero de 2025, los pacientes con este tipo de tumor en estadios metastásicos, que ya han recibido múltiples tratamientos previos, cuentan con una nueva alternativa terapéutica para abordar la enfermedad en su fase avanzada: Fruzaqla (fruquintinib, Takeda). El fármaco, aprobado por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) en junio de 2024, recibió financiación solo cinco meses después del visto bueno de la agencia europea.

El nuevo inhibidor oral, potente y altamente selectivo de los tres receptores del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) fue aprobado como monoterapia para el tratamiento de pacientes adultos con cáncer colorrectal metastásico (CCRm) tratados previamente con las terapias estándar disponibles, incluyendo quimioterapias basadas en fluoropirimidina, oxaliplatino e irinotecán, agentes anti-VEGF y anti-EGFR que hayan progresado o sean intolerantes al tratamiento con trifluridina-tipiracilo (TAS-102) o regorafenib.

Así, fruquintinib se incorpora a un escenario de opciones terapéuticas limitadas, ofreciendo una nueva perspectiva para los pacientes con CCRm que han recibido múltiples tratamientos previos, con el potencial de prolongar la supervivencia, el control de la enfermedad y mantener la calidad de vida. “Un gran número de pacientes van a poder beneficiarse de un tratamiento que no requiere selección molecular, lo cual representa una nueva alternativa terapéutica en estadios tardíos, ya que nuestros pacientes van a tener mayor supervivencia”, subraya García Alfonso.

Eficacia y seguridad

El proceso de inhibición de la angiogénesis, fundamental para la formación de nuevos vasos sanguíneos, se logra interfiriendo con componentes específicos de la vía de señalización VEGF/VEGFR. Fruquintinib se une de manera específica a la región intracelular de la tirosina quinasa de los receptores VEGFR-1, -2 y -3, bloqueando así la vía de señalización. El ensayo global FASE III FRESCO-2 fue el encargado de evaluar su uso junto con el mejor tratamiento de apoyo (BSC) en comparación con un placebo más BSC en pacientes previamente tratados con CCRm.

FRESCO-2 alcanzó todos sus objetivos, incluyendo el objetivo primario de eficacia y los secundarios clave, demostrando un beneficio continuo en los pacientes tratados con esta terapia, independientemente de las anteriores recibidas. Además, el medicamento mostró un perfil de seguridad manejable durante el estudio. Las reacciones adversas que llevaron a la discontinuación del tratamiento ocurrieron en el 20% de los pacientes que recibieron Fruzaqla más BSC, en comparación con el 21% de los que recibieron placebo más BSC. Los resultados de FRESCO-2 se publicaron en The Lancet en junio de 2023.

«El tratamiento ha demostrado un incremento en la supervivencia de los pacientes que han recibido todas las líneas disponibles, alcanzando una mediana de 7,4 meses en comparación con los 4,8 meses del grupo placebo”, expresa García Alfonso. “Esto lo convierte en una nueva alternativa terapéutica, que además es fácil de administrar y cuenta con un excelente perfil de seguridad, lo que permite mantener la calidad de vida de los pacientes”, añade.

Respecto a las etapas avanzadas de la enfermedad, la especialista considera que es “crucial lograr un aumento de la supervivencia sin comprometer la calidad de vida ni generar alta toxicidad, y esto ha quedado demostrado con este tratamiento”. Por tanto, argumenta que “una nueva línea terapéutica contribuye a extender el tratamiento continuo y, como sabemos, los pacientes que reciben más líneas de tratamiento son los que logran una mayor supervivencia”.

Tratamientos anteriores

Hasta la fecha, el tratamiento que ha ofrecido mejores resultados en términos de supervivencia en enfermedad metastásica ha sido la cirugía de metástasis, preferentemente hepáticas, que ha logrado largas supervivencias e incluso curaciones. Sin embargo, García Alfonso admite que “este enfoque solo puede aplicarse a aproximadamente el 20% de los pacientes”.

Por último, en el resto de los pacientes, recuerda que “el uso de esquemas de quimioterapia combinados con tratamientos biológicos, como los antiangiogénicos o los inhibidores de antiEGFR, ha sido la opción terapéutica que nos ha permitido incrementar la supervivencia, alcanzando medianas de hasta 30 meses”.


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