La llegada del otoño ha traído consigo un notable incremento de infecciones respiratorias en los centros de salud de todo el país. Así lo confirma a este medio Leovigildo Ginel, coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), que advierte de una afluencia alta y creciente de pacientes con síntomas respiratorios en estas primeras semanas de la temporada.
«Desde el inicio del otoño estamos viendo numerosas consultas por tos, fiebre, malestar o dolor de garganta», señala el especialista. Según los últimos datos del sistema de vigilancia SiVIRA, a mediados de septiembre la tasa de infecciones respiratorias agudas (IRA) en Atención Primaria se situaba en torno a 347,2 casos por 100.000 habitantes, con una clara tendencia ascendente.
Aunque la mayoría de los cuadros atendidos son leves y se resuelven con tratamiento sintomático. «Hay que vigilar de cerca a los pacientes de alto riesgo, como los mayores y quieres padecen enfermedades crónicas», advierte.
Co-circulación de varios virus respiratorios
En cuanto a los virus que más se están detectando en esta fase inicial de la temporada, la vigilancia centinela confirma la circulación de SARS-CoV-2, gripe y virus respiratorio sincitial (VRS), junto a otros como rinovirus y adenovirus.
«El SARS-CoV-2 muestra actualmente una positividad del 25% en las muestras recogidas, la gripe un 4% y el VRS un 0,3%», detalla el coordinador de SEMERGEN. Estos datos reflejan la co-circulación de varios virus desde el inicio de la temporada, aunque todavía en niveles considerados moderados.
El experto subraya que en los centros de salud no se realiza de forma rutinaria el diagnóstico virológico, ya que el tratamiento de las infecciones respiratorias víricas se aborda de forma similar. «Todas se manejan con medidas sintomáticas, salvo que aparezcan complicaciones que hagan sospechar infección bacteriana», explica.
«Todas se manejan con medidas sintomáticas, salvo que aparezcan complicaciones que hagan sospechar infección bacteriana»
Por otro lado, el patrón de distribución de los virus por grupos de edad no difiere de temporadas anteriores. El VRS sigue siendo la causa más frecuente de bronquiolitis en lactantes y niños pequeños, aunque también puede ser grave en personas mayores o con múltiples enfermedades.
«El VRS afecta principalmente a lactantes y niños pequeños, pero conviene recordar que en pacientes muy mayores o con múltiples enfermedades crónicas también puede ser muy peligroso, ocasionando cuadros graves», destaca Ginel.
En el caso de la gripe y la COVID-19, las complicaciones afectan sobre todo a las personas de edad avanzada, pacientes crónicos e inmunodeprimidos. «El SARS-CoV-2 no sigue un patrón estacional definido y puede aparecer en cualquier momento del año. De hecho, este verano registramos un repunte de casos», explica. En cambio, gripe y VRS mantienen un comportamiento estacional más marcado, con los primeros casos gripales ya detectados coincidiendo con el arranque de la campaña de vacunación.
Estrategia clínica y vigilancia
Respecto al manejo clínico, el especialista aclara que no ha habido grandes cambios en los protocolos en los últimos años. «La estrategia en Atención Primaria sigue centrada en el diagnóstico clínico y el tratamiento sintomático, evitando antibióticos salvo que haya sospecha de infección bacteriana», indica.
Sí se ha reforzado, en cambio, la vigilancia centinela, un sistema que recoge muestras en determinados pacientes para monitorizar la circulación de virus a nivel poblacional. «Esto permite anticipar los picos epidémicos y ajustar recursos, algo que aprendimos muy bien durante la pandemia, aunque en la práctica clínica habitual el manejo no ha cambiado sustancialmente», puntualiza.
En este contexto, la vacunación se mantiene como la principal medida de protección frente a complicaciones graves. Ginel insiste en que tanto la vacuna de la gripe como la de la COVID–19 son fundamentales para los grupos de mayor riesgo.
«La vacunación sigue siendo la principal herramienta para prevenir complicaciones graves y hospitalizaciones», recalca. «En los mayores de 60 años, en personas con enfermedades crónicas —respiratorias, cardiovasculares, diabetes— y en los inmunodeprimidos, estas vacunas reducen de forma significativa el riesgo de ingreso y mortalidad».
Además, añade, la inmunización contribuye a reducir la presión asistencial en los meses de mayor circulación viral. Por este motivo, insiste en la responsabilidad de los médicos de familia: «Los profesionales de Atención Primaria estamos obligados a recomendar la vacunación, especialmente en los pacientes más frágiles, de mayor edad y con múltiples patologías crónicas».
«Los profesionales de Atención Primaria estamos obligados a recomendar la vacunación, especialmente en los pacientes más frágiles, de mayor edad y con múltiples patologías crónicas»
Más allá de la vacunación, y aunque las mascarillas se utilizan cada vez menos, el especialista recuerda que siguen teniendo utilidad en determinados contextos. «Se aconseja a las personas de alto riesgo como son los mayores, pacientes crónicos o los inmunodeprimidos utilizar mascarilla en espacios cerrados y concurridos, especialmente durante los picos de actividad viral», señala.
Asimismo, insiste en la importancia de medidas sencillas como la higiene de manos, la ventilación de espacios y el aislamiento relativo en caso de síntomas respiratorios. «Son medidas muy efectivas para proteger tanto a los más vulnerables como a la comunidad», remarca.
Lo que viene en las próximas semanas
De cara al otoño e invierno, Ginel anticipa un escenario de aumento progresivo de la circulación viral, con la llegada de los picos epidémicos habituales. «Se prevé un incremento progresivo, con picos de gripe y VRS entre noviembre y enero, como es habitual en cada temporada», señala.
«Se prevé un incremento progresivo, con picos de gripe y VRS entre noviembre y enero, como es habitual en cada temporada»
El SARS-CoV-2 continuará circulando de forma sostenida, aunque con un impacto mucho menor que en los primeros años de pandemia. Sin embargo, la previsión apunta a la coincidencia de varios virus en circulación, lo que podría tensionar de nuevo la Atención Primaria.
«Es probable que coincidan varios virus en circulación, lo que aumentará la presión asistencial», advierte. Ante esta perspectiva, el especialista recalca la importancia de mantener una vigilancia estrecha: «El seguimiento mediante SiVIRA y la identificación de pacientes frágiles serán claves para reducir complicaciones y garantizar una respuesta adecuada del sistema sanitario».
Los datos y previsiones ponen de manifiesto que la temporada de infecciones respiratorias supone un reto añadido para los centros de salud. Aunque los cuadros más frecuentes son leves, la alta incidencia y la necesidad de proteger a los pacientes vulnerables hacen que el impacto asistencial sea notable.
Tal y como resume Ginel, la combinación de vacunación, medidas de prevención e identificación de pacientes frágiles será decisiva para minimizar complicaciones y garantizar la sostenibilidad del sistema en los meses de mayor circulación viral.