La actividad de las infecciones respiratorias agudas (IRA) en España continúa descendiendo tras el pico registrado a comienzos del invierno, según los últimos datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA), correspondientes a la semana 05 de 2026 (del 26 de enero al 1 de febrero). El informe, elaborado por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) y el Centro Nacional de Microbiología (CNM) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), muestra una clara reducción de la circulación gripal, una incidencia muy baja de COVID-19 y una persistente presencia del virus respiratorio sincitial (VRS), especialmente en población infantil y en el ámbito hospitalario.
En Atención Primaria, el informe muestra que la tasa nacional de infección respiratoria aguda se sitúa en 498,8 casos por 100.000 habitantes, frente a los 530,1 de la semana previa. Aunque esta cifra continúa por encima del umbral epidémico —superado desde la semana 39 de 2025—, la intensidad se mantiene baja, confirmando una tendencia descendente tras los máximos invernales.
Situación en AP de gripe, VRS y COVID-19
La gripe, protagonista habitual de estas semanas, muestra signos claros de remisión. La tasa de síndrome gripal baja hasta los 27 casos por 100.000 habitantes, frente a los 35,8 de la semana anterior, situándose ya por debajo del umbral epidémico. De este modo, se da prácticamente por cerrada la epidemia gripal de la temporada 2025-2026, que se desarrolló entre las semanas 47 de 2025 y 03 de 2026, con un pico de intensidad media.
Este descenso se refleja también en los resultados de laboratorio. El porcentaje de positividad a gripe cae al 9%, casi diez puntos menos que la semana previa (18,9%). El indicador proxy, que combina la incidencia de IRA con la positividad microbiológica, estima una incidencia de gripe de 44,9 casos por 100.000 habitantes, menos de la mitad que la semana anterior.

La circulación del SARS-CoV-2 sigue siendo residual. La tasa de síndrome COVID-19 se mantiene en valores muy bajos, con 1,8 casos por 100.000 habitantes, y una positividad del 0,7%. El proxy de COVID-19 estima una incidencia de 3,5 casos por 100.000 habitantes, ligeramente superior a la semana previa, pero sin impacto epidemiológico relevante.
Distinta es la situación del virus respiratorio sincitial (VRS). Aunque la tasa de bronquitis y bronquiolitis en menores de cinco años continúa descendiendo —383,5 casos por 100.000 habitantes frente a 411 la semana anterior—, el VRS mantiene una elevada circulación. La positividad se sitúa en el 20,9%, por encima de la registrada la semana previa, y el proxy estima una incidencia de 104,2 casos por 100.000 habitantes, consolidando al VRS como el principal virus respiratorio en este tramo final del invierno.

La situación en los hospitales
En el ámbito hospitalario, la tasa de hospitalización por infección respiratoria aguda grave (IRAG) también desciende, hasta los 15,6 casos por 100.000 habitantes, frente a los 17,1 de la semana anterior. De nuevo, la gripe muestra una clara pérdida de protagonismo, con una positividad del 9,7% y una tasa de hospitalización estimada de 1,5 casos por 100.000 habitantes, casi la mitad que la semana previa.
Desde el inicio de la temporada, en la semana 40 de 2025, los casos hospitalizados por gripe han presentado neumonía en el 22% de los casos, con un 4,6% de ingresos en UCI y una letalidad del 5,8%, cifras que reflejan una gravedad moderada y en línea con temporadas previas.
La hospitalización por COVID-19 se mantiene en niveles muy bajos, con una tasa estimada de 0,2 casos por 100.000 habitantes. No obstante, los casos que requieren ingreso siguen mostrando un perfil clínico grave: desde el inicio de temporada, el 23,7% ha desarrollado neumonía, el 4,1% ha precisado UCI y la letalidad alcanza el 10%.
El VRS vuelve a destacar en el ámbito hospitalario, con una positividad del 30,1% y una tasa de hospitalización estimada de 4,7 casos por 100.000 habitantes. Aunque la letalidad acumulada desde el inicio de la temporada es menor que la de gripe o COVID-19 (3,1%), el porcentaje de ingresos en UCI es elevado, alcanzando el 9%, lo que subraya el impacto asistencial de este virus, especialmente en lactantes y personas vulnerables.
