H3N2 clado K reconfigura la gripe global, pero sin aumentar la gravedad, según expertos de la OMS

Maria Zambon (UKHSA) e Ian Barr, subdirector del Centro Colaborador de la OMS para la Gripe en Australia, expusieron los últimos datos sobre esta temporada en un webinar de la Organización

gripe

La temporada de gripe 2024-2025 en el hemisferio norte y la inusual prolongación de la actividad gripal en el hemisferio sur han estado dominadas por un protagonista claro: el virus de la gripe A(H3N2) perteneciente al denominado clado K, una variante con claras ventajas de transmisión y señales de deriva antigénica que han obligado a reforzar la vigilancia y a revisar la composición vacunal. Así lo han puesto de relieve expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante el webinar «¡WHO EPI-WIN: Seasonal influenza: update on the situation in the northern hemisphere.

Según explicó Maria Zambon, directora del Centro Nacional de Influenza del Laboratorio Nacional de Referencia de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA), «aunque han circulado múltiples clados, el clado K de H3N2 ha sido claramente predominante», especialmente en Europa, Norteamérica y amplias regiones del hemisferio sur, con un patrón diferente en Sudamérica y algunas zonas de África.

Un virus con ventaja biológica

Los datos de vigilancia genética muestran que el clado K emergió a comienzos del verano y fue desplazando progresivamente a otros H3N2, un comportamiento compatible con una ventaja de circulación. El análisis de las mutaciones revela un aspecto clave: muchas de ellas se concentran en regiones críticas de la hemaglutinina, en particular alrededor del sitio de unión al receptor, una señal de alerta clásica sobre posibles cambios antigénicos relevantes.

Maria Zambon durante su presentación.

«Cuando observamos este tipo de patrón de mutaciones, es un aviso de que puede estar circulando una variante antigénica importante», subrayó Zambon. Esta preocupación se confirmó en los estudios serológicos realizados durante la reunión de composición vacunal de la OMS en septiembre de 2025, donde se detectó una menor reactividad de los sueros humanos y de los antisueros de hurón frente a los virus circulantes recientes.

Este hallazgo puso de manifiesto una situación poco habitual: la entrada del hemisferio norte en una temporada gripal con un desajuste parcial entre vacuna y virus circulante, un escenario que, según la experta, «no ocurre con frecuencia, quizá una o dos veces por década, pero genera preocupación desde el punto de vista de la salud pública».

Temporada temprana en Reino Unido

En el Reino Unido, la vigilancia antigénica entre marzo y octubre mostró una tendencia progresiva a la reducción de la reactividad de los antisueros vacunales frente a los virus circulantes. Paralelamente, el país experimentó un inicio muy temprano de la temporada gripal, algo inusual en los últimos siete u ocho años.

Este adelanto llevó a las autoridades a realizar un análisis precoz de efectividad vacunal, centrado en visitas a urgencias e ingresos hospitalarios. La mayoría de los casos H3N2 correspondían al clado K, confirmando que los indicadores asistenciales estaban asociados a esta variante.

A pesar de estas señales de alerta, el balance final fue relativamente tranquilizador. «Hemos tenido una temporada de intensidad media», explicó Zambon, «inferior a la de 2022-2023 y a las temporadas prepandémicas». La carga asistencial fue moderada tanto en atención primaria como en hospitalizaciones e ingresos en UCI.

El único grupo de edad con un patrón algo diferente fue el de niños de 5 a 14 años, donde se observó un ligero exceso de detecciones y hospitalizaciones, un fenómeno también descrito en otros países.

La experiencia australiana: una temporada histórica y prolongada

La situación en el hemisferio sur, presentada por Ian Barr, director adjunto del Centro Colaborador de la OMS para la Gripe en Australia, refuerza la idea de que el clado K es un virus altamente transmisible y con capacidad para alterar los patrones estacionales habituales.

Ian Barr durante su presentación.

Australia vivió en 2025 la mayor temporada gripal de los últimos 20 años, con una actividad prolongada hasta finales de año y un segundo pico claramente dominado por H3N2 clado K. Solo en los últimos tres meses de 2025 se notificaron 109.000 casos confirmados, más del doble que en 2023 y más de diez veces los registrados en 2022.

Este patrón no fue exclusivo de Australia. Brotes tardíos de H3N2 se detectaron en Nueva Zelanda, islas del Pacífico, el sudeste asiático y, en menor medida, en algunos países de Sudamérica, donde la circulación del clado K fue más limitada y coexistió con otros subclados.

Los análisis filogenéticos sugieren una rápida dispersión internacional, con detecciones tempranas en Estados Unidos a mediados de 2025 y una posterior expansión hacia Australia, Europa y Asia, impulsada por los flujos de viaje.

Pese a su expansión global, los datos clínicos son consistentes en un punto clave: no hay señales de mayor gravedad asociada al clado K. En Australia, los ingresos hospitalarios y en UCI se mantuvieron dentro de lo esperado, con predominio de casos pediátricos y sin diferencias significativas entre infecciones por virus K y otros H3N2.

«La buena noticia es que estos virus parecen muy transmisibles, pero no más graves que los clados previos», señaló Barr. Además, todos los grupos de edad son susceptibles, aunque los niños concentran la mayor parte de los casos detectados.

Vacunas y antivirales: mensajes clave

En cuanto a la vacunación, los datos del Reino Unido muestran una buena efectividad en población infantil, especialmente gracias al uso de vacunas atenuadas, y una efectividad moderada en adultos y mayores, en línea con lo esperado para una temporada con deriva antigénica. Los análisis más recientes confirman, además, un fenómeno claro de pérdida progresiva de inmunidad con el paso del tiempo, sin invalidar la protección conferida por la vacuna.

En Australia, donde no se utilizó vacuna atenuada en niños en 2025, las estimaciones de efectividad fueron algo más bajas, aunque compatibles con una protección clínica relevante.

Un mensaje especialmente relevante para la práctica clínica es que los virus H3N2 clado K siguen siendo sensibles a todos los antivirales disponibles, incluidos oseltamivir, zanamivir, peramivir y baloxavir, sin detección de resistencias hasta la fecha.

Para la OMS, la expansión del clado K subraya la importancia de mantener una vigilancia virológica y antigénica robusta, adaptar con rapidez la composición vacunal y comunicar con rigor para evitar alarmismos infundados. Como concluyó Zambon, «hubo mucha ansiedad y algunos mensajes mediáticos exagerados sobre ‘supergripes’, pero la realidad es que, con vigilancia y vacunación, el impacto ha sido moderado».

Con la mirada puesta en las próximas temporadas, los expertos coinciden en que el clado K seguirá siendo un referente clave para la toma de decisiones en salud pública global.


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