Hernández Rivas: «La inteligencia artificial potencia, no reemplaza al hematólogo»

El especialista repasó los avances de big data, plataformas digitales y proyectos colaborativos en el marco del Congreso Nacional de Hematología, Hemoterapia, Trombosis y Hemostasia

hematología

La XXXVII Lección Conmemorativa Antonio Raich, celebrada en el marco de Hemato 2025, el Congreso Nacional de Hematología, Hemoterapia, Trombosis y Hemostasia, ofreció a los asistentes una visión enriquecedora sobre la integración de la inteligencia artificial (IA) en la práctica hematológica, de la mano de Jesús María Hernández Rivas, del Hospital Universitario de Salamanca. Su intervención combinó historia, experiencias personales y avances científicos, destacando cómo la innovación tecnológica está transformando el abordaje de las enfermedades hematológicas.

Hernández Rivas comenzó su ponencia reconociendo la emoción que suponía para él participar en esta lección: «Estar aquí a mí me cuesta bastante trabajo porque implica un doble compromiso con esta sociedad de la que fui jefe durante mucho tiempo», confesó. El ponente recorrer «un paseo» por los últimos años de la hematología, explorando la interacción entre genética y práctica clínica.

Asimismo, el especialista explicó cómo el conocimiento del tumor a nivel molecular y celular ha permitido tratar enfermedades que antes se consideraban inabordables. «Conocemos las variaciones que están viendo en 3.000 millones de nucleótidos de cada célula tumoral y tratamos de manejar todo eso. Pero necesitamos la herramienta, necesitamos ayuda», señaló.

Hernández Rivas durante su presentación.

Colaboración y proyectos de datos masivos en hematología

En esta línea, el hematólogo destacó el papel transformador de la investigación colaborativa y los proyectos de datos masivos. Citó el ejemplo del proyecto Harmony, una iniciativa europea de colaboración público-privada que integra información de más de 160.000 pacientes hematológicos.

«Básicamente, queríamos juntarnos todos los interlocutores que trabajamos en el manejo de un enfermo hematológico: agencias reguladoras, industria, organizaciones de pacientes… y generar un espacio seguro para compartir datos», explicó. La plataforma digital de Harmony ha permitido analizar millones de datos clínicos y genéticos, desarrollando herramientas de predicción y visualización que facilitan la toma de decisiones clínicas.

Hernández Rivas insistió en que la hematología moderna requiere una integración profunda de la inteligencia artificial. Recordó los inicios de la IA en los años 60, cuando los ordenadores apenas podían responder a simples instrucciones, hasta llegar a la actualidad, donde «la inteligencia artificial ya no es solo un modelo de lenguaje, sino un sistema capaz de integrar información médica, genética, radiológica y clínica para mejorar la prevención y el tratamiento de recaídas».

El experto ilustró cómo estas herramientas están cambiando la práctica diaria. Citó ejemplos concretos en los que la IA ha permitido optimizar protocolos de tratamiento, mejorar la clasificación genética de enfermedades y predecir resultados clínicos con mayor precisión. «La inteligencia artificial no nos aporta nada que no estemos haciendo todos los días, pero nos permite manejar datos que son imposibles de procesar solo con nuestra capacidad cognitiva», aclaró.

Formación para las nuevas generaciones

Otro de los aspectos destacados fue la formación y motivación de las nuevas generaciones de hematólogos. Hernández Rivas señaló que la enseñanza debe ir más allá de la mera transmisión de conocimientos: «Debemos motivar a nuestros alumnos, enseñarles que la hematología es más que una disciplina de la medicina interna; es un campo donde la innovación científica y la tecnología transforman la vida de los pacientes».

Durante su intervención, el ponente no perdió la oportunidad de enfatizar la importancia de la colaboración internacional. Relató cómo la creación de líneas celulares específicas y el intercambio de datos entre laboratorios de distintos países han permitido avanzar en el conocimiento de las mutaciones genéticas y su relación con diferentes patologías hematológicas. «Los esfuerzos colaborativos siempre van bien. Hemos aprendido que la genética es un campo donde compartir y cooperar es fundamental», afirmó.

Además, Hernández Rivas recordó la relevancia de la ética y la protección de datos en la era de la inteligencia artificial. Los proyectos de big data requieren cumplir con estrictas normativas de privacidad y seguridad, especialmente cuando se manejan millones de registros clínicos de pacientes. «Todos estos datos están custodiados en un entorno seguro, con condiciones absolutamente rígidas, libres de corrupción, siguiendo la normativa europea y española», puntualizó.

La lección también incluyó una mirada histórica y filosófica sobre la hematología, donde Hernández Rivas destacó la complejidad de eliminar células tumorales en masa y el nivel de conocimiento requerido para tratar enfermedades a escala molecular. «Es algo parecido a magia porque somos capaces de luchar por destruir aproximadamente 2.000 millones de células tumorales y conocer realmente lo que le pasa al tumor dentro», aseguró.

Hernández Rivas concluyó su intervención destacando que la IA no reemplaza al hematólogo, sino que potencia su capacidad de análisis y predicción: «La inteligencia artificial va a ampliar muchas mejores guías clínicas, de manera más rápida y basada en datos objetivos, pero siempre será una herramienta al servicio de los médicos y de los pacientes».

Con esta lección, Hemato 2025 puso de manifiesto cómo la combinación de conocimiento genético, big data e inteligencia artificial está redefiniendo la hematología moderna. La intervención de Jesús María Hernández Rivas sirvió no solo para mostrar los avances técnicos, sino también para subrayar el valor de la colaboración, la ética y la formación en la construcción de un futuro donde los pacientes se beneficien plenamente de la revolución tecnológica en la medicina.


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