La Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) ha presentado oficialmente la quinta edición del Catálogo SERAM, una herramienta fundamental para la normalización, gestión y análisis de la actividad en los servicios de diagnóstico por imagen en todo el país. Este nuevo catálogo supone una actualización integral que afecta al 59% de las prestaciones registradas y responde tanto a las necesidades clínicas actuales como a los retos derivados de la digitalización y la interoperabilidad del sistema sanitario.
El Catálogo SERAM 2025 ha sido desarrollado con la participación activa de las secciones científicas de la sociedad, lo que garantiza que sus contenidos reflejan el conocimiento actualizado en cada una de las áreas de la radiología. Esta nueva edición, además de clasificar y codificar los procedimientos diagnósticos por imagen, establece una base común que permite comparar la eficiencia de los equipos, evaluar la actividad profesional e incluso diseñar nuevos servicios de radiología.
Luis Concepción, responsable de Asuntos Profesionales de la SERAM, destaca que la actualización de este catálogo no es un simple ajuste técnico, sino un paso clave hacia la modernización del diagnóstico por imagen en España.
«Los movimientos de la población y la propia organización de la asistencia sanitaria emplean múltiples localizaciones, haciendo que la interoperabilidad sea clave. Con una similar denominación, los sistemas informáticos pueden identificar correctamente las diferentes pruebas y procedimientos y, a partir de ahí, poder compararlas y analizarlas en su conjunto», apunta en declaraciones a Gaceta Médica.
En un contexto en el que la movilidad geográfica de los pacientes se ha incrementado y donde la normativa europea favorece el uso secundario de las imágenes médicas por parte de la comunidad investigadora, contar con un catálogo de pruebas unificado mejora significativamente la continuidad asistencial, la interoperabilidad de los datos clínicos y la calidad de la atención.
Más allá de la codificación: un catálogo de gestión integral
El Catálogo SERAM no solo sirve como diccionario estandarizado para nombrar procedimientos. Uno de sus valores añadidos es el potencial para mejorar la planificación y la gestión de los servicios radiológicos.
Concepción explica que el catálogo ha sido revisado por expertos que han estimado para cada procedimiento el tiempo de personal necesario para su realización, lo que permite calcular la carga de trabajo real en cada centro y facilita la toma de decisiones organizativas: «Esto supone una estructura que facilita el diseño de un nuevo centro o la evaluación y comparación de eficiencia de distintos centros entre sí que compartan el catálogo».
De hecho, esta función comparativa es especialmente útil en un sistema descentralizado como el español, donde cada comunidad autónoma puede adaptar sus servicios a sus propios recursos. Con un catálogo común, es posible comparar la frecuentación (uso) de distintas tecnologías o las dosis de radiación empleadas, permitiendo estimar niveles de referencia más ajustados que contribuyan a limitar la exposición poblacional.
«Una aplicación uniforme a través de las autonomías permitirá comparación de frecuentación de las distintas tecnologías, así como una adecuada comparación de las dosis de radiación empleadas para obtenerlas», añade Concepción.
Tecnología puntera y tareas emergentes
La quinta edición del Catálogo SERAM incluye una revisión completa de todos los procedimientos, con la incorporación de tecnologías emergentes y nuevos usos clínicos de la imagen médica.
Entre las novedades destacan técnicas como la tomografía de haz de cono, la tomografía computarizada espectral o la mamografía con contraste, que se están integrando progresivamente en los servicios hospitalarios más avanzados. Pero la actualización no se limita al ámbito técnico: también se han incorporado tareas que, aunque no son interpretativas, forman parte del trabajo habitual de los profesionales de radiología.
«Se han añadido y puesto en valor tareas no interpretativas realizadas por los servicios de radiología como la participación en comités multidisciplinares, el empleo secundario de las imágenes para impresión en 3D, planificación terapéutica o para el etiquetado de datos en el entrenamiento de inteligencia artificial», detalla el experto.
Este enfoque más amplio del papel del radiólogo responde a la evolución del perfil profesional del especialista en imagen médica, cada vez más implicado en procesos asistenciales complejos y en el desarrollo de tecnologías aplicadas a la medicina personalizada.
Interoperabilidad y calidad del dato
La interoperabilidad efectiva entre sistemas informáticos de distintos centros es otro de los pilares que sustentan esta nueva edición. En un entorno digital, donde la historia clínica electrónica y los PACS (sistemas de archivo y comunicación de imágenes) manejan grandes volúmenes de datos, contar con denominaciones normalizadas es crucial para que las máquinas «entiendan» qué prueba ha sido realizada y cómo debe gestionarse.
«Los sistemas informáticos buscan las exploraciones de los pacientes leyendo los datos en las cabeceras de datos. La uniformidad en el código o en los descriptores empleados asegura que encuentran la información relevante y que la pueden intercambiar en tiempo casi real», afirma Concepción.
Además, la estructuración precisa de la información también permite automatizar procesos que antes requerían tiempo del radiólogo, como la configuración de los protocolos de visualización en los monitores. Tal y como subraya el experto, «los datos de la descripción permiten ejecutar tareas como la forma de presentar las imágenes en los monitores, ahorrando tareas repetitivas a los radiólogos y facilitando la mejora de la eficiencia en su trabajo».
El Catálogo SERAM está reconocido por el Ministerio de Sanidad como parte de los diccionarios de terminologías médicas oficiales, lo que refuerza su papel como herramienta de referencia nacional. Esta consideración obliga también a su actualización periódica, para mantener su validez en un entorno sanitario cambiante y tecnológicamente exigente.
La ambición de esta edición no es solo técnica o profesional, sino también estratégica: contribuir a una sanidad más cohesionada, equitativa y preparada para integrar avances como la inteligencia artificial, la medicina de precisión o el uso masivo de datos para investigación y planificación sanitaria.
Como concluye Luis Concepción, «el Catálogo SERAM 2025 es mucho más que una lista de pruebas. Es una herramienta clave para asegurar la calidad, la equidad y la eficiencia de la atención radiológica en nuestro sistema de salud».


