Las bajas tasas de vacunación provocan un repunte de casos de Covid-19 en Hong Kong y Singapur

El Departamento de Salud de Hong Kong señala que el 75% de los mayores de 65 años que viven en residencias y el 90% de quienes viven independientemente no habían recibido la dosis de refuerzo

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El número de casos de COVID-19 ha comenzado a repuntar en varias regiones de Asia, especialmente en Hong Kong y Singapur, impulsando a las autoridades sanitarias a hacer un llamamiento a la precaución, la vacunación y la vigilancia comunitaria. Aunque las variantes actuales no parecen ser más peligrosas que las anteriores, los expertos advierten que la disminución de la inmunidad colectiva y la aparición de nuevas subvariantes podrían mantener activa la circulación del virus durante los próximos meses.

En Hong Kong, los indicadores de vigilancia de la COVID-19 han alcanzado su nivel más alto en un año. El Centro para la Protección de la Salud (CHP, por sus siglas en inglés) alertó esta semana sobre un nuevo periodo de actividad epidémica, caracterizado por el aumento de la carga viral en aguas residuales, una mayor positividad en las pruebas diagnósticas y un incremento de las consultas por síntomas respiratorios en servicios de urgencias y clínicas privadas.

«La actividad de la COVID-19 se intensificó a mediados de abril y, según nuestros registros anteriores, se espera que se mantenga en un nivel elevado al menos durante las próximas semanas», advirtió en un comunicado Edwin Tsui, director del CHP. En las últimas cuatro semanas, el porcentaje de muestras respiratorias positivas para SARS-CoV-2 ha aumentado del 6,2% al 13,7%, mientras que la carga viral per cápita en aguas residuales ha subido de unas 390.000 a más de 710.000 copias por litro.

El patrón epidémico en Hong Kong sugiere que la COVID-19 se ha convertido en una enfermedad endémica con ciclos de repunte cada seis a nueve meses, condicionados por la aparición de nuevas variantes y la pérdida progresiva de inmunidad en la población, indican los expertos. Desde marzo, la variante predominante ha pasado a ser la XDV, un sublinaje emparentado con la JN.1, aunque no hay evidencia de que cause enfermedad más grave.

Sin embargo, la baja cobertura vacunal, especialmente entre los grupos más vulnerables, preocupa a las autoridades sanitarias de la región. En el último mes, se han registrado 81 casos graves de COVID-19 en adultos, de los cuales 30 resultaron mortales. Más del 80% eran mayores de 65 años y la gran mayoría tenía enfermedades subyacentes. Solo uno de ellos había recibido una dosis de refuerzo en los últimos seis meses.

«La proporción de personas mayores que han recibido refuerzos es demasiado baja, tanto en residencias como en la comunidad», lamentó Tsui, que señaló que se estima que el 75% de los mayores en residencias y el 90% de los que viven en sus domicilios no han recibido la dosis recomendada a tiempo.

El caso de los niños también es motivo de alerta. Aunque en lo que va de año solo se han registrado cinco casos graves en menores —ninguno mortal—, tres de ellos no habían recibido la primera dosis de la vacuna. «Incluso niños previamente sanos pueden sufrir complicaciones. Los padres no deben demorar la vacunación de sus hijos», recalcó Tsui.

Singapur: casos COVID en aumento, pero gravedad controlada

Un panorama similar se observa en Singapur, donde el Ministerio de Salud (MOH) y la Agencia de Enfermedades Transmisibles (CDA) han detectado un aumento progresivo de casos. En la última semana de abril, se estimaron 14.200 infecciones, frente a las 11.100 de la semana anterior. También se ha producido un aumento en las hospitalizaciones, que pasaron de 102 a 133 diarias. Sin embargo, los ingresos en unidades de cuidados intensivos (UCI) disminuyeron ligeramente, y los hospitales aseguran poder manejar la situación actual.

Al igual que en Hong Kong, las autoridades singapurenses atribuyen el repunte a la disminución de la inmunidad poblacional y a la circulación de nuevas variantes. Las subvariantes LF.7 y NB.1.8, ambas descendientes de JN.1, representan más de dos tercios de los casos secuenciados. La vacuna actualmente administrada en Singapur está basada en esta misma cepa, lo que refuerza su efectividad para prevenir complicaciones graves.

«La vacunación sigue siendo una herramienta eficaz para evitar casos graves», reiteró el MOH en un comunicado. Se recomienda una dosis de refuerzo anual para personas mayores de 60 años, pacientes con enfermedades crónicas y residentes en centros de atención, así como para personal sanitario o quienes convivan con personas vulnerables.

Como parte de las medidas preventivas, el MOH recordó a la población la importancia de la responsabilidad individual y social, instando a la población a mantener una buena higiene, evitar salidas innecesarias si se está enfermo y utilizar mascarilla al presentar síntomas como secreción nasal, dolor de garganta o fiebre.

Tanto en Hong Kong como en Singapur, la COVID-19 parece haberse estabilizado como una enfermedad respiratoria endémica, tal y como exponen ambas regiones en sus comunicados, con oleadas periódicas vinculadas a cambios de variante y a la pérdida de inmunidad. Aunque las variantes actuales no han mostrado una mayor agresividad, el aumento de casos, hospitalizaciones y muertes en ciertos grupos obliga a mantener una vigilancia constante y medidas de protección adecuadas.

Los expertos insisten en que la vacunación, especialmente en personas mayores o con factores de riesgo, sigue siendo crucial para evitar cuadros graves. Asia se prepara para convivir con la COVID-19 de forma más sostenida con una estrategia centrada en la prevención, la protección de los más vulnerables y la adaptación a un virus que sigue evolucionando.


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