El INCLIVA trabaja en un estudio para detectar el daño microvascular tras un infarto

Liderado por el Grupo de Investigación Traslacional en Cardiopatía Isquémica de INCLIVA, el proyecto de cuatro años de duración utilizará un registro multicéntrico de pacientes, resonancia magnética cardiaca, modelos experimentales, inteligencia artificial y análisis ómicos para comprender los mecanismos subyacentes y testar nuevas terapias.

El Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, adscrito al Hospital Clínico Universitario de València, ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de cuatro años destinado a revolucionar la detección temprana del daño microvascular que sufren muchos pacientes tras un infarto agudo de miocardio (IAM). Este estudio, financiado por el programa PROMETEO de la Generalitat Valenciana, busca convertir la supervivencia post-infarto en una recuperación completa y con mejor calidad de vida.

La paradoja de la supervivencia

El infarto agudo de miocardio, o ataque al corazón, se mantiene como una de las principales causas de enfermedad y mortalidad en los países occidentales. Si bien los avances médicos recientes han mejorado significativamente la supervivencia, principalmente gracias a tratamientos que logran abrir las arterias ocluidas, el peligro no desaparece del todo.

Incluso cuando se restablece el flujo sanguíneo principal al corazón, en numerosos pacientes persiste un problema silencioso: el daño microvascular. Este fenómeno ocurre cuando una parte del músculo cardiaco no recibe suficiente sangre y puede desarrollarse en las horas siguientes al evento, prolongándose días o incluso semanas. Cuando esto sucede, el corazón no recupera su función adecuadamente, propiciando serias complicaciones a largo plazo, como la insuficiencia cardiaca.

«Un número considerable de pacientes tras haber sufrido un infarto presentan zonas con mala perfusión sanguínea… Se ha descrito que este grupo de pacientes va a tener una peor evolución clínica«, explica Vicente Bodí, coordinador del Grupo de Investigación Traslacional en Cardiopatía Isquémica de INCLIVA y líder del proyecto.

El objetivo: diagnóstico precoz y terapias personalizadas

La clave del proyecto radica en la detección temprana. Si los investigadores logran identificar qué pacientes corren mayor riesgo de sufrir este daño, se podrían aplicar tratamientos más específicos que impulsen la recuperación cardiaca.

El proyecto tiene tres líneas principales de acción: avanzar en el diagnóstico del daño microvascular, entender mejor los mecanismos subyacentes que provocan este fenómeno y, finalmente, testar nuevas terapias que permitan promover la reparación del tejido. El conocimiento adquirido no solo mejorará la calidad de vida de los pacientes, sino que también permitirá desarrollar tratamientos más eficaces y personalizados.

Tecnología de vanguardia y colaboración multicéntrica

Para alcanzar estos objetivos, el equipo investigador empleará una metodología puntera. El estudio se basa en un registro multicéntrico de pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST. A estos pacientes se les realizarán estudios detallados de resonancia magnética cardiaca una semana y seis meses después del evento cardiovascular.

Además, la investigación complementará los datos clínicos con la experimentación en modelos animales (roedores y cerdos). Se utilizarán tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, el análisis ómico y técnicas de imagen no invasiva en animales pequeños.

Un equipo de élite financiado por PROMETEO

El estudio, que comenzó el pasado mes de septiembre y se extenderá por cuatro años, está liderado por Vicente Bodí. Bodí es además cardiólogo del Hospital Clínico Universitario de València y catedrático del Departamento de Medicina de la Universitat de València (UV).

Además, cuenta con el apoyo de la Unidad de Medicina de Precisión de INCLIVA y servicios especializados de la UV. Además, el proyecto es altamente colaborativo e integra a investigadores de la talla de Amparo Ruiz Saurí (INCLIVA y UV), Pilar Sepúlveda (Instituto de Investigación Sanitaria La Fe y UV), Antoni Bayés (Hospital Germans Trias i Pujol) y Manuel Jiménez (Hospital Universitario Virgen de la Victoria). Todos los participantes son, a su vez, investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) del Instituto de Salud Carlos III.

Este proyecto no parte de cero, sino que da continuidad a un exitoso Proyecto PROMETEO previo (2021-2024), del cual ya surgieron publicaciones científicas relevantes, tesis doctorales y una patente que está actualmente en fase de evaluación. La financiación actual, bajo el código CIPROM/24/028, fue concedida por la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana.


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