Invertir un euro en prevención vacunal «puede generar un retorno de hasta 27 euros en pacientes de alto riesgo»

García Ruiz destaca que el coste de proteger a una persona desde su nacimiento hasta el final de su vida es de apenas 2.000 euros, una cifra ínfima comparada con el gasto de tratar complicaciones evitables

En el marco de la reciente jornada Modelos de Prevención Vacunal en Pacientes de Riesgo: un enfoque hospitalario‘, organizado en el entorno de los Premios BiC e impulsado por GSK y Fundamed, se ha puesto sobre la mesa una realidad que a menudo queda sepultada bajo el peso de la gestión administrativa: «la prevención no es un gasto, sino una de las inversiones más rentables de nuestro sistema sanitario». Bajo el título «Costes evitables y retorno de la prevención en pacientes complejos», Antonio J. García Ruiz, de la Universidad de Málaga, ofreció una ponencia fusionando la visión clínica con la eficiencia operativa.

Para García Ruiz, la eficiencia juega un papel fundamental en el sector sanitario y en la toma de decisión de gestión, tanto actualmente como de cara al futuro. En este sentido, y haciendo referencia al coste de oportunidad, explicó que en sanidad, «cada euro invertido en un lugar es un euro que se deja de invertir en otro».

El desafío del paciente complejo

García identificó tres grandes perfiles que suponen un reto para el sistema y donde la prevención es crítica: el anciano frágil, el paciente complejo con multimorbilidad y el inmunosuprimido. «Si estos pacientes no los tratamos adecuadamente… consumen más recursos, más visitas de urgencia, más desplazamientos, más derivaciones, cada vez entran más graves», explicó.

El problema, sostiene, es que el sistema hospitalario se ha centrado históricamente en la gestión y el volumen, olvidando a menudo el resultado final. «No se trata de gestionar, no se trata de ver a muchos pacientes, se trata de qué resultados en salud consigo». En este sentido, aboga por un cambio de paradigma en los hospitales: «Paciente que entre, paciente que se vea. Paciente que se vea y qué podemos prevenir».

Plataformas de rescate

García Ruiz planteó una paradoja: las vacunas son tan eficaces que la sociedad olvida su importancia. «El problema de las vacunas es el éxito que tienen. Mueren de éxito. Claro, ya nadie se acuerda de la viruela…». Mencionó casos como la hepatitis C, donde una gestión adecuada de fármacos y pacientes permitió erradicar gran parte de las patologías asociadas, demostrando que la prevención y el tratamiento precoz son herramientas de ahorro masivo a largo plazo.

Para trasladar este éxito al entorno hospitalario actual, propuso la creación de plataformas de rescate. Estas serían unidades operativas encargadas de revisar sistemáticamente el calendario vacunal de cada paciente ingresado, ya sea por urgencias o en planta. «De todos los pacientes en riesgo que entran en un hospital hospitalizado, el 83% no cumple el calendario vacunal. Esa es la realidad en España». Además, señaló que en mayores de 65 años, la falta de vacunación puede aumentar la letalidad en un 25%.

El retorno de la inversión

Entrando de lleno en el análisis de costes, García Ruiz desglosó la eficiencia de la prevención vacunal con datos, estimando que el coste del calendario vacunal para una persona nacida en 2026, a lo largo de toda su vida, ronda los 2.000 euros. «Es eficiente, ¿no?», exclamó ante la audiencia, subrayando que «esta cifra es mínima comparada con los beneficios obtenidos».

En cuanto al Retorno de la Inversión (ROI), las cifras son aún más reveladoras. Las vacunas analizadas en España presentan una ratio media de 14 a 1. Es decir, «por cada euro que invierto recibo 14». No obstante, en pacientes de alto riesgo, pluripatológicos, trasplantados o pacientes con cáncer hematológico, este retorno puede ascender hasta un 27 a 1.

A pesar de estas cifras, el experto criticó la incapacidad de muchos profesionales para comunicar esta rentabilidad a los gestores, apuntando a que «vosotros veis pacientes, pero no medís. Y hay que medirlo todo».

El caso del Virus Respiratorio Sincitial (VRS)

García Ruiz puso especial énfasis en el impacto del VRS, un virus que a menudo se subestima pero que genera costes en cascada para el sistema. Desde la consulta en farmacia para comprar analgésicos hasta la Atención Primaria y las pruebas diagnósticas, los costes empiezan a sumar antes incluso de llegar al hospital.

«Prevenir un caso por VRS puede costar entre 3.000 y 5.000 euros. Va a depender de la gravedad del paciente». Evitar estos casos supone un ahorro directo en hospitalizaciones agudas, por la reducción de días de estancia y complicaciones intrahospitalarias; en cuidados críticos, menos ingresos en UCI y menor uso de respiradores, y consumo diagnóstico, menor necesidad de pruebas de microbiología, radiología y analíticas complejas que se derivan de un paciente que se complica.

Utilizando como referencia estudios realizados en Andalucía con fármacos preventivos en niños (como el palivizumab), el ponente demostró que la comparación entre periodos con y sin prevención arroja resultados de efectividad indiscutibles.

Impacto clínico, económico y operativo

Para finalizar su intervención, Antonio J. García Ruiz resumió la necesidad de apostar por la prevención vacunal en tres pilares fundamentales, los impactos clínico, económico y operativo. En primer lugar supone la reducción directa de la morbilidad, visitas médicas y transporte sanitario, además de un ahorro medible y un retorno de inversión que pocas intervenciones médicas pueden igualar y la capacidad de reorganizar los recursos del sistema.

«Uno de los problemas gordos que tuvimos (durante la pandemia)… fue la toma de decisiones durante la COVID-19. Había 100 camas libres, pero había 150 personas esperando», recordó. La prevención vacunal, al evitar ingresos, libera esa estructura operativa, permitiendo que el sistema responda mejor ante crisis o simplemente en el día a día.

García Ruiz cerró con una llamada a la acción y un toque de autocrítica para el sector sanitario, cuestionando las cifras oficiales de cobertura. Puso como ejemplo la vacunación contra la gripe entre el personal hospitalario, sugiriendo que, «a pesar de las facilidades, la concienciación aún tiene margen de mejora».

«En un sistema con recursos limitados, invertir en vacunas no es solo una cuestión de salud pública, sino una decisión económica imperativa para garantizar la sostenibilidad del modelo sanitario español», concluyó.


También te puede interesar…