En el marco de la Sesión Científica Extraordinaria «Nuevas estrategias de prevención de las infecciones respiratorias víricas», llevaba a cabo en la Real Academia Nacional de Medicina, la directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Elena Andradas, expuso la estrategia integral para la prevención de las infecciones respiratorias víricas de mayor impacto —gripe, virus respiratorio sincitial (VRS) y COVID-19— que la región ha elaborado de cara a la temporada 2024-2025, destacando los avances conseguidos en la protección de los grupos más vulnerables y los retos pendientes para mejorar las coberturas vacunales.
El encuentro fue moderado por el profesor Jorge Alvar Ezquerra, académico de Número de la RANME y el profesor Ángel Gil de Miguel académico correspondiente RANME y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Publica de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC).
Vigilancia epidemiológica y toma de decisiones
Andradas subrayó que la estrategia se sustenta en una vigilancia estrecha de la circulación de virus respiratorios y su impacto en la salud. «La vigilancia nos sirve para monitorizar el estado de salud, conocer la incidencia de las infecciones respiratorias y orientar la toma de decisiones», señaló.
En este contexto, recordó que el sistema de salud madrileño ha consolidado un modelo que combina la vigilancia sindrómica en atención primaria y hospitales, con la información de laboratorio y las notificaciones de ingresos. Esta visión integral permite detectar tendencias y ajustar las medidas preventivas.
Uno de los ejes centrales de la estrategia es la protección frente al virus respiratorio sincitial (VRS), principal causa de bronquiolitis en bebés. Desde hace tres temporadas, la Comunidad de Madrid administra el anticuerpo monoclonal nirsevimab en recién nacidos y lactantes menores de seis meses.
Durante el mes de octubre, se habilitan nueve hospitales de referencia —entre ellos el 12 de Octubre, La Paz, Gregorio Marañón, Puerta de Hierro, Niño Jesús y Móstoles— para inmunizar a todos los lactantes de menos de seis meses. Además, la administración se extiende a 24 maternidades públicas y 17 privadas, asegurando que todos los recién nacidos reciban la protección.
«Hemos conseguido reducir en un 90% los ingresos hospitalarios en lactantes con la utilización del anticuerpo monoclonal», destacó Andradas, aunque reconoció que persisten desigualdades de acceso. Para mejorar la cobertura, desde la segunda temporada se elaboran materiales divulgativos en varios idiomas —inglés, francés, chino y árabe— y se colabora con ONG que trabajan con colectivos vulnerables.
Extensión de la inmunización del VRS al grupo de mayores
El VRS no solo afecta a niños pequeños: casi la mitad de los ingresos hospitalarios por esta infección corresponden a personas mayores. Según Andradas, «en la última temporada, el 46% de los hospitalizados por VRS en la Comunidad de Madrid eran mayores de 64 años».
Ante esta realidad, y tras la autorización de las primeras vacunas frente al VRS en adultos, Madrid se ha convertido en pionera al poner en marcha una campaña específica para mayores. La estrategia comenzó a mediados de septiembre con la vacunación de residentes en centros sociosanitarios.
«En los primeros cinco días hemos vacunado a más de 8.000 mayores institucionalizados, gracias al trabajo de los equipos de atención primaria que se desplazan a las residencias», explicó. También se ofrece la vacunación a personas con inmunodeficiencias graves, como trasplantados de órgano sólido o progenitores hematopoyéticos, a través de unidades de riesgo en hospitales, con captación activa de pacientes.
Los datos disponibles muestran que el VRS en mayores tiene una carga asistencial y de mortalidad comparable o incluso superior a la gripe. «La mortalidad intrahospitalaria por infección por VRS no es desdeñable y presenta diferencias significativas respecto a la gripe», advirtió Andradas. El riesgo es especialmente elevado en personas institucionalizadas, donde la incidencia puede ser cinco o seis veces mayor, y en pacientes con patologías crónicas o inmunodeprimidos.
Las evidencias internacionales refuerzan esta estrategia: en países como Estados Unidos o Reino Unido, la vacunación de mayores frente al VRS ha demostrado una reducción de hospitalizaciones cercana al 80%.
Gripe estacional: retos de cobertura
La vacunación antigripal sigue siendo otro pilar de la estrategia madrileña. Las recomendaciones incluyen a todas las personas de 60 años o más, niños de 6 a 59 meses, pacientes con patologías de riesgo, embarazadas, profesionales sanitarios y sociosanitarios, cuidadores y trabajadores en explotaciones avícolas o porcinas, debido al riesgo de gripe aviar.
En la última campaña, la cobertura alcanzó un 67,2% en mayores de 65 años, pero cayó en el grupo de 60 a 64 años. «Tenemos un margen de mejora importantísimo todavía, no solo en Madrid, sino en todo el Sistema Nacional de Salud, para proteger a las personas con enfermedades crónicas», apuntó Andradas.
Entre los avances recientes, la Comunidad ha incorporado la vacuna intranasal atenuada para niños sanos, que ha tenido buena aceptación y contribuye a reducir la transmisión del virus en entornos escolares y familiares.
Este año se han adquirido 1,7 millones de dosis de distintos tipos de vacunas: la trivalente adyuvada para mayores de 60 años, la trivalente estándar para niños pequeños y personas de riesgo, y la intranasal para niños sanos. La campaña comenzará el 15 de octubre y se extenderá hasta enero de 2026.
COVID-19: hacia una estabilización
Respecto al COVID-19, Andradas explicó que el virus sigue circulando pero con una incidencia más estable y niveles de inmunidad robustos en la población. «En personas inmunocompetentes, tanto la inmunidad humoral como celular garantizan una protección razonable frente al virus», afirmó.
Por este motivo, en esta temporada se han modificado las recomendaciones, priorizando la vacunación en mayores, personas con patologías de riesgo y profesionales sanitarios. Al igual que en la gripe, la campaña se desplegará en los 447 centros de salud de la Comunidad y en las residencias a través de unidades móviles.
La estrategia madrileña también pone énfasis en la comunicación con los ciudadanos y los profesionales. Cada inicio de campaña se difunde mediante pantallas digitales en centros de salud y hospitales, además de materiales técnicos y divulgativos. «Nos apoyamos siempre en documentos formativos para los profesionales y en materiales informativos adaptados para los ciudadanos, porque la visibilidad es clave para aumentar la confianza y la participación», destacó Andradas.
Una estrategia integral y pionera
La Comunidad de Madrid se sitúa a la vanguardia en la prevención de infecciones respiratorias víricas gracias a un enfoque integral que combina vigilancia epidemiológica, inmunización de colectivos vulnerables y campañas adaptadas a la evolución de cada virus.
«Lo que queremos es proteger la salud de nuestros ciudadanos y, en la medida de lo posible, reducir la carga de enfermedad y la demanda asistencial en nuestros centros sanitarios», resumió Andradas.
Con la ampliación de la inmunización frente al VRS en mayores, el refuerzo de la campaña antigripal y la consolidación de la vacunación frente a COVID-19, Madrid afronta la temporada 2024-2025 con un plan ambicioso que busca equilibrar innovación, accesibilidad y rigor científico.