La esperanza de vida global ha experimentado una desaceleración desde 1990

Un estudio de Nature Aging sugiere que, sin un cambio sustancial en el envejecimiento biológico, una prolongación radical de la vida no es probable en este siglo.

esperanza de vida
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Los recientes datos publicados por el Ministerio de Sanidad han revelado que la esperanza de vida en España en 2022 sufrió una recuperación tras el impacto de la pandemia. En términos generales, la esperanza de vida al nacer en nuestro país fue de 83,1 años, alcanzando las mujeres los 85,8 años y los hombres los 80,3. Estos datos siguen la línea empezada en el siglo XX cuando la esperanza de vida al nacer aumentó en los países de altos ingresos en aproximadamente 30 años, gracias principalmente a los avances en salud pública y medicina.

Sin embargo, los expertos no tenían claro si este aumento de la esperanza de vida iba a ser un fenómeno que continuara en el siglo XXI. Precisamente por ello, un reciente estudio publicado en la revista Nature Aging analizó las tendencias en las tasas de mortalidad y la esperanza de vida determinando que las mejoras generales en la esperanza de vida se han enlentecido desde 1990.

Este trabajo indica que, aunque la desigualdad en la esperanza de vida ha disminuido y se ha producido una compresión de la mortalidad, también ha aumentado la resistencia a estas mejoras. Además, destacan que «es poco probable que la supervivencia hasta los 100 años supere el 15 por ciento en mujeres y el cinco por ciento en hombres». Por tanto, estos hallazgos sugieren que, a menos que se logre una desaceleración significativa del envejecimiento biológico, una prolongación radical de la vida humana no parece probable en este siglo.

Revolución de la longevidad

Los avances en salud pública y medicina a principios del siglo XX dieron lugar a una revolución en la longevidad. La esperanza de vida al nacer creció a un ritmo acelerado, pasando de un promedio de un año cada uno o dos siglos durante los 2.000 años anteriores a un incremento de tres años por década durante el siglo XX, fenómeno conocido como «extensión radical de la vida». Este evento histórico comenzó con una reducción de la mortalidad en la infancia y continuó más adelante en el siglo XX con mejoras en la mortalidad en la edad media y avanzada.

En este contexto, los últimos años, una de las preguntas que se han hecho los investigadores es «¿cuánto tiempo más pueden vivir los seres humanos?». Esta cuestión va más allá de las implicaciones médicas, ya que la predicción precisa de las tendencias futuras de la esperanza de vida tendría un impacto relevante para las políticas sociales y económicas.

Esta cuestión va más allá de las implicaciones médicas, ya que la predicción precisa de las tendencias futuras de la esperanza de vida tendría un impacto relevante para las políticas sociales y económicas.

Los investigadores del actual estudio utilizaron métricas demográficas estándar de supervivencia de los ocho países con las poblaciones más longevas, así como de la Región Administrativa Especial (RAE) de Hong Kong y los Estados Unidos, desde aproximadamente 1990 hasta 2019. Posteriormente, emplearon este análisis para predecir la probabilidad de que se produzca nuevamente una prolongación radical de la vida en este siglo.

En concreto, abordaron cinco preguntas fundamentales: (1) ¿se ha producido una prolongación radical de la vida en algún momento en las poblaciones longevas del mundo entre 1990 y 2019? (2) ¿Es plausible si la mayoría de los recién nacidos de hoy vivan hasta los 100 años? (3) ¿Cuál es la tasa de cambio en las tasas de mortalidad futuras necesaria para aumentar la esperanza de vida al nacer en un año? (4) ¿Cómo debe ser la supervivencia humana si se produjera una prolongación radical de la vida nuevamente en cualquier momento de este siglo, y qué tan plausible es este escenario? (5) ¿Se ha comprimido la distribución de la muerte en las poblaciones más longevas en las últimas tres décadas o se ha estado expandiendo y cambiando uniformemente hacia edades más tardías?

Respondiendo a las preguntas

La respuesta a la primera pregunta que se hicieron los expertos es que las únicas poblaciones que lograron la mejora anual necesaria de 0,3 años o la mejora decenal de tres años en la esperanza de vida fueron Corea del Sur y Hong Kong. En el caso de Hong Kong, este avance se debió en gran medida a la prosperidad económica y al control del tabaco, aunque esto solo se observó entre los años 1990 y 2000. En general, en todas las poblaciones, incluida Hong Kong, el cambio en la esperanza de vida en la última década ha sido más lento que en la última década del siglo XX. A excepción de Hong Kong y Corea del Sur, el aumento anual se ha desacelerado a menos de 0,2 años por año en el resto de las poblaciones.

Respecto a que si los recién nacidos de hoy en día podrían vivir hasta los 100 años encontraron que la probabilidad general de que esto ocurra es del 5,1 por ciento para las mujeres y del 1,8 por ciento para los hombres. La probabilidad se registró en Hong Kong, donde estimaron que el 12,8 por ciento de las mujeres y el 4,4 por ciento de los hombres alcanzarán esta edad. Sin embargo, en los ocho países con las poblaciones más longevas, así como en Hong Kong y los Estados Unidos, no se determinó ninguna población que se acerque al 50 por ciento de supervivencia hasta los 100 años.

Por otro lado, la reducción de la mortalidad total necesaria para lograr aumentos idénticos de un año en la esperanza de vida al nacer se calculó utilizando datos de la Base de Datos de Mortalidad Humana para las poblaciones evaluadas. Las reducciones porcentuales se obtuvieron disminuyendo la mortalidad total en todas las edades en cada país, desde 1750 (cuando los datos estaban disponibles) hasta 2019, hasta que la esperanza de vida aumentó en un año. Mediante las tablas de mortalidad de Japón en 2019 que usaron como base, determinaron que para que la esperanza de vida aumente a 89 años en las mujeres, la mortalidad por todas las causas y a todas las edades debería reducirse en un 20,3 por ciento. En el caso de los hombres, un aumento de 82 a 83 años requeriría una disminución de la mortalidad total a cada edad del 9,5 por ciento.

En el caso de la dinámica que sería necesaria para la extensión radical de la vida, los datos de los investigadores demuestran que, siguiendo con el ejemplo de la población japonesa, en este caso femenina; una segunda ola de extensión radical de la vida, que incremente la esperanza de vida al nacer a 110 años en el futuro, requeriría que cerca del 70 por ciento de las mujeres sobrevivieran hasta los 100 años. Para que la esperanza de vida al nacer alcance los 110 años, más del 24 por ciento de las mujeres tendría que vivir hasta los 122,45 años, la máxima longevidad documentada en humanos por Jeanne Calment, quien falleció en 1997.

«La extensión radical de la vida también requeriría que aproximadamente el seis por ciento de las mujeres sobrevivieran hasta los 150 años o más», aseguran en el estudio.

Es importante destacar que la prolongación radical de la vida, tal como se define en esta investigación, podría ocurrir en este siglo en algunos países de ingresos bajos o medios, aclaran los investigadores. Esto sería el resultado de la primera revolución de la longevidad que vivirían estas regiones, en la que aún se pueden reducir drásticamente las tasas de mortalidad en las edades tempranas y medianas.


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