A lo largo de la vida las personas pueden infectarse con más de 200 virus y, algunos de ellos terminarán causando enfermedades. Sin embargo, todavía no se conoce con exactitud si el contacto con un virus influye en cómo el sistema inmunológico responde a otro y si, en caso de ser así, de qué manera lo haría. Para responder a estas preguntas, un reciente estudio publicado en la revista Immunity ha examinado la memoria inmunitaria innata en el contexto de los virus respiratorios de circulación común: el SARS-CoV-2 y el virus de la influenza A.
Mediante el análisis de modelos de ratón infectados primero con SARS-CoV-2 y luego con el virus de la influenza A, los investigadores descubrieron que haberse recuperado de COVID-19 confería un efecto protector contra los efectos más graves de la gripe. En concreto, observaron una reprogramación epigenética en los macrófagos alveolares tras la infección.
El estudio reveló que los cambios epigenéticos en los macrófagos, células inmunitarias innatas que son de las primeras en responder a una amenaza, habían desarrollado una especie de «memoria» tras la infección por COVID-19, lo que les permitió montar una defensa más eficaz contra un virus no relacionado. Lo que se observó es que en los macrófagos residentes en las vías respiratorias, la infección previa por SARS-CoV-2 aumentó la actividad de los factores de transcripción relacionados con el interferón tipo I (IFN-I) y mejoró el equilibrio epigenético de los genes antivirales. Este hallazgo es relevante, ya que durante mucho tiempo se ha creído que la memoria inmunológica se limitaba a las células inmunitarias adaptativas, aunque la nueva información mostró que esta memoria de estos macrófagos no era específica para ningún virus en particular.
«La memoria inmunitaria es fundamental para defenderse de enfermedades recurrentes causadas por patógenos. Lo interesante de nuestro estudio es que hemos descubierto una memoria inmunitaria antiviral ampliamente eficaz en los macrófagos después de la infección por SARS-CoV-2 que puede reducir la enfermedad causada por un virus completamente diferente», afirmó el primer autor Alexander Lercher, investigador postdoctoral en el Laboratorio de Virología y Enfermedades Infecciosas de la Universidad Rockefeller de Estados Unidos.
El reconocimiento de patrones virales y la señalización del interferón tipo I (IFN-I) fueron esenciales para establecer esta memoria inmunitaria innata, lo que aumentó las respuestas antivirales secundarias. La memoria inmunitaria innata antiviral generada por los macrófagos residentes en las vías respiratorias tras la infección por SARS-CoV-2 resultó ser necesaria y suficiente para mejorar la enfermedad secundaria causada por el virus de la influenza A, además de reducir la desregulación hiperinflamatoria y la mortalidad. Estos hallazgos podrían facilitar el desarrollo de estrategias terapéuticas efectivas para una variedad de virus respiratorios.
Mayor éxito ante otros virus
Estos resultados han ido más allá de los ratones. Al analizar muestras de personas que se habían recuperado de una COVID-19 leve, los investigadores encontraron cambios epigenéticos similares en los monocitos de la sangre, que son las células progenitoras de los macrófagos. El resultado de esta reprogramación epigenética es el recuerdo de infecciones anteriores y una respuesta inmune alterada ante futuras infecciones.
Los macrófagos de los pulmones de los ratones recuperados de COVID-19 adquirieron una memoria inmunitaria innata antiviral impresa en su cromatina, lo que les permitió combatir con mayor éxito la enfermedad causada por un nuevo invasor viral. En comparación con los ratones no infectados, presentaron menos síntomas de la gripe A, como pérdida de peso significativa y respuestas inflamatorias desreguladas, además de tasas de mortalidad más bajas. Los investigadores confirmaron esto al exponer a ratones a un imitador sintético de un virus ARN, observando respuestas de memoria similares a las que habían notado tras la infección por SARS-CoV-2. No obstante, al combatir la infección secundaria de la gripe, los macrófagos con memoria superaron a las células T adaptativas.
Por último, para evaluar la eficacia de la memoria de los macrófagos, los investigadores los extrajeron de ratones recuperados y los transfirieron a otros ratones, que posteriormente fueron infectados con el virus de la gripe A. Si los macrófagos recuperados cumplían con su función, los ratones receptores deberían experimentar una enfermedad menos grave tras la infección por gripe A. Y así fue, los ratones con los macrófagos recuperados implantados presentaron unas mejor respuesta contra la gripe.
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