La molécula natural BRP emerge como alternativa a la semaglutida

Investigadores de Stanford descubren que esta molecula reduce el apetito y el peso corporal sin los efectos secundarios de la semaglutida, como náuseas

En un avance significativo para el tratamiento de la obesidad, investigadores de Stanford Medicine han identificado una nueva molécula natural, denominada BRP, que ha demostrado efectos similares a la semaglutida en la supresión del apetito y la pérdida de peso. A diferencia de la semaglutida, BRP no provoca efectos secundarios como náuseas, estreñimiento ni pérdida significativa de masa muscular, según indican estudios realizados en animales.

Enfoque metabólico

Katrin Svensson, profesora adjunta de patología en Stanford, explicó que mientras la semaglutida actúa sobre receptores ubicados en el cerebro, intestino, páncreas y otros tejidos, BRP parece actuar de manera más específica en el hipotálamo, la región cerebral responsable del control del apetito y el metabolismo.

Katrin Svensson, profesora adjunta de patología en Stanford

“Los receptores de la semaglutida tienen efectos generalizados, ralentizando el vaciamiento gástrico y reduciendo el nivel de azúcar en sangre. En cambio, BRP parece centrarse exclusivamente en la regulación del apetito, lo que podría significar una menor incidencia de efectos adversos”, detalló Svensson. La investigación, publicada en Nature el 5 de marzo de 2025, ha generado grandes expectativas y ha impulsado la creación de una empresa liderada por Svensson para llevar a cabo ensayos clínicos en humanos en un futuro cercano.

Descubrimiento de BRP

El hallazgo de BRP no habría sido posible sin la aplicación de inteligencia artificial. Los investigadores emplearon un algoritmo llamado Peptide Predictor para analizar una clase de moléculas conocidas como prohormonas, que pueden dividirse en fragmentos más pequeños llamados péptidos. Algunos de estos péptidos regulan funciones biológicas clave, incluido el metabolismo energético.

El equipo se enfocó en la prohormona convertasa 1/3, una enzima implicada en la obesidad humana. A partir del análisis computacional de 20.000 genes codificadores de proteínas humanas, el algoritmo identificó 373 prohormonas potenciales con capacidad de generar péptidos biológicamente activos en el cerebro. De los 2.683 péptidos predichos, los investigadores seleccionaron 100 para su análisis en células neuronales cultivadas. Mientras que el GLP-1 (el péptido imitado por la semaglutida) aumentó la actividad neuronal en tres veces, BRP mostró una activación diez veces superior.

Pruebas en animales

Para evaluar su eficacia, BRP se probó en ratones y cerdos enanos, animales cuyo metabolismo se asemeja más al humano en términos de patrones de alimentación y respuesta a fármacos. Una única inyección de BRP redujo el consumo de alimentos hasta en un 50% en la hora siguiente a su administración.

En pruebas de 14 días, los ratones obesos tratados con BRP perdieron en promedio 3 gramos, con reducción específica de grasa corporal, mientras que los ratones del grupo de control ganaron aproximadamente 3 gramos. Además, los ratones tratados presentaron mejor tolerancia a la glucosa y la insulina, sin alteraciones en la movilidad, ingesta de agua o comportamiento. Los estudios también revelaron que BRP activa vías metabólicas distintas a las de la semaglutida, lo que podría traducirse en una mejor tolerancia y mayor eficacia en la regulación del peso corporal humano.

Ensayos clínicos

El próximo objetivo de los investigadores es identificar los receptores específicos de la superficie celular con los que interactúa BRP y desarrollar formulaciones que prolonguen su efecto en el organismo. Si los resultados en humanos confirman lo observado en modelos animales, BRP podría convertirse en una alternativa más segura y efectiva para el tratamiento de la obesidad. «Nada de lo que hemos probado antes se compara con la capacidad de la semaglutida para reducir el apetito y el peso corporal, pero BRP podría ofrecer un enfoque igual de eficaz y con menos efectos secundarios. Estamos ansiosos por evaluar su seguridad y eficacia en humanos”, afirmó Svensson.

Katrin Svensson, profesora adjunta de patología en Stanford

Este estudio ha sido posible gracias al apoyo de instituciones como los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., el Programa de Investigación Traslacional SPARK de Stanford y la Wu Tsai Human Performance Alliance, entre otras. Asimismo, investigadores de la Universidad de California en Berkeley, la Universidad de Minnesota y la Universidad de Columbia Británica han contribuido al desarrollo del proyecto. Con la creciente necesidad de terapias efectivas contra la obesidad, el descubrimiento de BRP abre una nueva vía prometedora para el tratamiento de este trastorno metabólico, que afecta a millones de personas en todo el mundo.


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