La polipíldora: la estrategia que puede prevenir miles de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares

Investigadores de la UCL sugieren que esta terapia podría prevenir hasta el 80% de infartos y ACV

El Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido podría prevenir miles de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares al año si ofreciera a todas las personas mayores de 50 años una «polipíldora» que combina una estatina y tres medicamentos para reducir la presión arterial. Esta estrategia, propuesta por académicos de la University College London (UCL), podría revolucionar la prevención de enfermedades cardiovasculares en el país.

Cambio de paradigma en la prevención

Los autores del estudio argumentan que este programa podría convertirse en una «estrategia emblemática» dentro del compromiso del Partido Laborista de priorizar la prevención de enfermedades por sobre su tratamiento. A diferencia del actual chequeo de salud del NHS, que evalúa a personas de 40 a 74 años para determinar su riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, la estrategia de la polipíldora se basaría exclusivamente en la edad como criterio de elegibilidad.

El NHS Health Check no ha sido completamente efectivo, ya que solo el 40% de las personas invitadas a la evaluación aceptan asistir. Además, muchas personas que podrían beneficiarse de medicamentos preventivos no los reciben debido a las limitaciones de las herramientas de predicción de riesgo actuales. Según el profesor Aroon Hingorani, coautor del estudio y miembro del Instituto de Informática de la Salud de la UCL, «la mayoría de los ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares ocurren en personas con niveles de riesgo promedio, lo que demuestra que nuestros métodos de predicción no son totalmente eficaces».

Evidencia científica

La idea de una polipíldora para prevenir enfermedades cardiovasculares no es nueva. En 2003, un estudio teórico sugería que suministrar esta combinación de medicamentos a todos los mayores de 55 años podría prevenir hasta el 80% de los ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Desde entonces, diversos ensayos clínicos han respaldado esta hipótesis.

Uno de los estudios más destacados se llevó a cabo en Irán, donde se observó que los participantes que tomaron una polipíldora durante cinco años tuvieron un 33% menos de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares en comparación con aquellos que no la tomaron. Además, un análisis publicado en 2024 comparó la eficacia del NHS Health Check con un programa de polipíldora, encontrando que esta última estrategia podría duplicar los beneficios en términos de años de vida sin eventos cardiovasculares.

Solución simple

El profesor Hingorani señala que la implementación de un programa de polipíldora sería sencilla y rentable. Los medicamentos incluidos en la combinación ya no están patentados y, por lo tanto, son económicos. «Muchos años de pruebas han demostrado que las estatinas son seguras y presentan efectos secundarios mínimos. Asimismo, la combinación de tres fármacos antihipertensivos en dosis bajas reduce los efectos adversos y potencia los beneficios», afirmó.

La distribución podría implementarse de manera sencilla: a las personas que cumplan 50 años se les podría ofrecer la polipíldora sin necesidad de chequeos previos ni pruebas complejas, sino a través de un simple cuestionario para identificar posibles contraindicaciones. Las recetas podrían renovarse mediante una evaluación en línea, lo que facilitaría la adherencia al tratamiento.

Perspectivas de futuro

Si bien algunos podrían argumentar que esta estrategia representa una «medicalización» de la población, el profesor Nicholas Wald, también coautor del estudio, enfatiza que el objetivo es prevenir enfermedades antes de que las personas se conviertan en pacientes. «Podemos comparar este enfoque con otras intervenciones de salud pública, como las vacunas, la reducción de sal en los alimentos o la fortificación de la harina con ácido fólico», explicó Wald.

Para evaluar la viabilidad del programa, los investigadores proponen llevar a cabo un proyecto piloto que permita analizar la aceptación por parte de la población, la adherencia al tratamiento y los costos involucrados. Sin embargo, su implementación a gran escala requeriría una modificación en las normativas actuales, ya que las autoridades locales tienen la obligación legal de proporcionar el NHS Health Check. Para ello, sería necesario un cambio de directiva que permita sustituir esta evaluación por un programa de polipíldora.

Los académicos de la UCL insisten en que el status quo no es una opción justificable. «Tenemos los medios para prevenir la mayoría de los ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, muchos más de los que se previenen actualmente. Todo lo que se necesita es traducir este conocimiento en acción», concluyen. Si el NHS adopta esta estrategia, podría marcar un antes y un después en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares en el Reino Unido, salvando miles de vidas cada año.


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