Las técnicas de neuromodulación y los biomarcadores farmacogenéticos, el futuro de la depresión resistente a tratamiento

Los porcentajes de respuesta antidepresiva se sitúan alrededor del 60 por ciento, con una tolerancia y adherencia destacadas por parte de los pacientes

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La depresión es una enfermedad de gran prevalencia y gravedad y, además, presenta un elevado riesgo de resistencia a tratamientos convencionales. En España, más de dos millones de personas sufren esta condición. Asimismo, se registran más de 11 suicidios diarios, muchos de ellos vinculados al diagnóstico de depresión. Más del 30 por ciento de los pacientes son resistentes a los tratamientos, lo que resalta la urgencia de abordar la depresión de manera más efectiva, incorporando enfoques innovadores en la práctica clínica. En este sentido, sobresalen varias terapias por encima del resto que pueden dar una respuesta más efectiva como las técnicas de neuromodulación o el uso de nuevos fármacos como la esketamina en el presente, o las nuevas perspectivas futuras como la psilocibina, o los avances en farmacogenética.

Perfil del Paciente Resistente y sus Necesidades:

En el complejo entramado de la depresión, diversos factores contribuyen tanto a su aparición como a una respuesta menos efectiva a los tratamientos. Los componentes genéticos juegan un papel crucial, pero no deben pasarse por alto los factores psicosociales y ambientales, que requieren un abordaje adecuado para minimizar las resistencias. La depresión, en ausencia de un tratamiento eficaz, puede cronificarse, afectando todas las áreas de la funcionalidad del paciente y generando desesperanza ante la falta de mejoría, en algunos casos, llegando a la ideación suicida.

«La proactividad tiene que incluir tanto al médico como al paciente, siempre y cuando éste pueda»

Pilar Sierra, coordinadora de la Unidad de Trastornos Bipolares y Trastornos Afectivos Resistentes del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia y profesora de la Universidad de Valencia
Pilar Sierra, coordinadora de la Unidad de Trastornos Bipolares y Trastornos Afectivos Resistentes del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia.

En este contexto, se hace esencial adoptar enfoques enérgicos con los tratamientos, buscando respuestas rápidas y remisiones completas para evitar futuras recaídas. La necesidad de un enfoque proactivo se vuelve evidente para mitigar el impacto devastador de la depresión en la vida de los afectados. Pilar Sierra, coordinadora de la Unidad de Trastornos Bipolares y Trastornos Afectivos Resistentes del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia y profesora de la Universidad de Valencia señala que este enfoque tiene dos pilares: el del paciente y el del profesional médico. «El médico debe ser ágil en la toma de decisiones rápidamente buscando la optimización del tratamiento para poder conseguir que la remisión sea completa».

Además, añade que el cuando el paciente mejore y sea capaz, debe de tomar partido en el manejo de su enfermedad, adoptando hábitos de vida saludables como el ejercicio físico, alimentación sana, implantando rutinas en su día a día o bien acudiendo a psicoterapia cuando esté indicado. «La proactividad tiene que incluir tanto al médico como al paciente, siempre y cuando éste pueda», explica la especialista.

Desafíos en el Abordaje Farmacológico

Los antidepresivos convencionales han empleado mecanismos de acción similares y han compartido neurotransmisores, sin presentar diferencias sustanciales entre ellos. Sin embargo, la depresión es una enfermedad tremendamente heterogénea, lo que dificulta que los pacientes respondan a las mismas líneas de tratamiento. En la Unidad de Trastornos Bipolares y Trastornos Afectivos Resistentes del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia, se aborda la enfermedad mediante la integración de terapia farmacológica y psicoterapéutica.

La depresión es una enfermedad tremendamente heterogénea, lo que dificulta que los pacientes respondan a las mismas líneas de tratamiento

Optimizar o potenciar el tratamiento farmacológico antidepresivo es el primer paso, pero al detectar casos de resistencia farmacológica, es crucial revisar detenidamente la historia del paciente. En este contexto, se puede optar por varias posibilidades. Una de ellas es el uso de esketamina, un fármaco de acción glutamatérgica administrado vía intranasal. Este medicamento ha demostrado eficacia en el tratamiento de la depresión y en la prevención del suicidio, destacando por su rapidez de acción y relación coste-efectividad.

Técnicas de neuromodulación

Además, se utilizan técnicas de neuromodulación como la terapia electroconvulsiva (TEC) y la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT). En el caso de esta última, el Hospital La Fe de Valencia es pionero en su uso a nivel público. Los porcentajes de respuesta antidepresiva se sitúan alrededor del 60 por ciento, con una tolerancia y adherencia destacadas por parte de los pacientes. El mecanismo de acción de estas terapias consiste en aplicar una corriente eléctrica (TEC) o electromagnética (EMT) para inducir una serie de cambios a nivel de neuroplasticidad.

Las técnicas de neuromodulación pretenden inducir cambios a nivel de neuroplasticidad

La Estimulación Magnética Transcraneal está aprobada por la FDA para su uso en depresión resistente. En España, existe un creciente interés en esta terapia. De hecho, en el Hospital La Fe, se está llevando a cabo un ensayo clínico avalado por el Instituto de Salud Carlos III que busca determinar la eficacia de distintos protocolos y la identificación de marcadores de respuesta, incorporando la neuroimagen. Además, la atención psicológica y psicoeducativa es considerada indispensable en esta unidad. «La creación de un vínculo terapéutico sólido se convierte en una herramienta crucial para garantizar la adecuada cumplimentación del tratamiento», subraya Sierra. Las intervenciones se complementan con enfoques psicosociales, reconociendo la importancia de abordar no solo los aspectos médicos sino también los factores psicológicos y sociales que contribuyen a las elevadas tasas de resistencia a los tratamientos.

Perspectivas de Futuro y Líneas de Investigación

El futuro en el tratamiento de la depresión resistente se vislumbra con optimismo gracias a innovaciones y avances científicos. La comercialización de nuevos tratamientos, como la psilocibina, ofrece perspectivas terapéuticas novedosas. En este último caso, se trata de moléculas que ejercen un efecto serotoninérgico potente y se espera que sean comercializados en un futuro no muy lejano. De hecho, es un tema muy recurrente en los congresos de psiquiatría. Por su parte, en España, la creciente atención a la Estimulación Magnética Transcraneal plantea la posibilidad de su inclusión en la sanidad pública, beneficiando a un mayor número de pacientes.

La fármacogenética emerge como un componente crucial en la evolución del tratamiento de la depresión.

Por otro lado, la farmacogenética emerge como un componente crucial en la evolución del tratamiento de la depresión. La toma de decisiones a ciegas» en psiquiatría se enfrenta a un cambio significativo, ya que la investigación en predictores farmacogenéticos se convierte en un campo fundamental. La búsqueda de marcadores genéticos que anticipen la respuesta y tolerancia a los psicofármacos promete personalizar los tratamientos y reducir la resistencia a los mismos.

Proyecto de Medicina Personalizada BIOFRAM

La Unidad de Trastornos Bipolares y Trastornos Afectivos Resistentes del Hospital La Fe participa activamente en el Proyecto de Medicina Personalizada BIOFRAM, colaborando con la Unidad de Farmacogenética del IIS La Fe. Este proyecto nacional busca determinar biomarcadores farmacogenéticos que mejoren la eficacia de la prescripción en salud mental y prevengan reacciones adversas a medicamentos, así como fallos terapéuticos.

Este proyecto nacional busca determinar biomarcadores farmacogenéticos que mejoren la eficacia de la prescripción en salud mental

En conclusión, el abordaje de la depresión resistente requiere una aproximación integral, combinando terapias farmacológicas y de neuromodulación junto con un abordaje psicoterapéutico y psicosocial. La innovación respaldada por la investigación clínica y la farmacogenética promete cambiar el paradigma del tratamiento, brindando esperanza a los pacientes resistentes y abriendo nuevas posibilidades terapéuticas.


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